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100

que

refleja con mayor

amplitud,

riqueza

y

fidelidad

su peculiar

psicologia

y

el

que

est6 cargado,

m6s que ning6n

otro,

de

lo

que

podriamos

llamar

un

contenido

hist6rico. Su

utilizaci5n

en

la

obra

educativa

es,

Po!

consiguiente,

de

la

m6s

grande

importanca, en

el

entendimiento

de

que nos

estamos

refi-

riendo

a

una

lengua en

particular,

que

integra

un

mundo

cultural

determina-

do

y

que

lo

representa

y

tipifica

con

toda

propiedad.

La

educaci6n

intencional

se

lleva

a

cabo

por una

suerte

de

comunica-

ci6n

intima

entre

el

educando

y

el

educador, entre

el

alumno

y

el

medio

que

1o

rodea.

Para que

esta

comunicaci6n

sea

posible

y,

adn

m6s,

para

que

realice

en

forma cabal

y

fecunda,

es

preciso

se empleen

los

medios

m6s

adeCuados,

aquellos que

por

su

raiz

humana

y

su

funci6n

especifica est6n

llamados

a vin-

cular

a los

hombres

entre

si

y

a

expresar sus cualidades m6s

destacadas.

De

alli

que

la

lengua

sea considerada

en primer

lugar

cuando

se

trata

de

una

selecci6n

de las materias de

estudios

que

conduzca

a

la

elaboraci6n

del

curriculum

y

que s6lo

la

Matem6tica

pueda

compartir

esta

situaci6n de pri-

vilegio.

Se

tienen en cuenta,

al

pensar

y

al

proceder

de

esta

manera,

no

s6lo

las

consideraciones

anteriores

y

el

hecho

de que

la

lengua

es

el

m6s

eficaz

de

los

instrumentos intelectuales

y,

por

tanto,

la

asignatura instrumental

por

excelencia,

sino zu car6cter profundamente humano,

el

cual, sin duda,

explica

las

cualidades

que

se

le

reconocen

desde

los

m6s diversos

puntos

de vista.

Si

quisi€ramos

reforzar m6s

adn

este

g€nero

de

afirmaciones acudi-

riamos

a la

literatura que

usa

a

la

lengua

por

materia'

que la

enriquece

y

eleva

y

que,

ahondando

en

el

car6cter

de

un

pueblo

y

en

particularidades

de

una

cultura,

termina

por

ser

universal,

pero

no

es

necesario

acopiar

razones

a

favor

de

un

asunto que

es

aceptado

por

todos.

Se

sabe

de

sobra

que

la

educaci6n

y

la

ensefianza

deben

utilizar

al

m6ximo posible

la

lengua materna,

que deben

contribuir

al

conocimiento

y

el

uso adecuado

de

la

misma

por parte

de los

alumnos,

ya

que constituye

el

me-

jor

vehiculo para

la

direcci6n

del

aprendizaje.

De

hecho,

los

estudiantes

po-

dr6n

avanzar mucho m6s

en

las tareas propias

de

escuelas,

colegios

y

centros

superiores,

a

medida que cuenten con

un

instrumento verbal

m6s

fino

y

sobre

el

que eflos tengan

un

dominio

m6s

amplio

y

seguro.

En

el

campo de

la

instrucci6n dnicamente,

es

muy ilustrativo

el

hecho

de

que

el

SAT,

un

test

que

mide

la

capacidad de

los

alumnos

para

seguir

es-

tudios

universitarios

y

que

se

dirige

s61o

a

las

habilidades

verbal

y

matem6-

tica,

haya

obtenido siempre resultados

muy

satisfactorios

en

Estados

lJnidos,

donde

se

viene aplicando durante

un

tiempo

apreciable

y

goza

de

un

bien

ga-

nado crddito en

muchas

partes.

Si

del

recinto

escolar

volvemos

otra vez

al

5mbito cultural,

conclui-

remos aceptando que,

si

se

quiere

ingresar

en

este

flitmo

y

ejercer influen-

cia

sobre

61,

si

se

pretende

llevar a

efecto

una obra de transformaci6n en

bene-

ficio de

cierta

agrupaci6n humana,

es

preciso

tener en

cuenta

que

no

se po-

dr6

lograr

nada

si

no

es

en

virtud

de

la

participaci6n

voluntaria, activa y