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que
refleja con mayor
amplitud,
riqueza
y
fidelidad
su peculiar
psicologia
y
el
que
est6 cargado,
m6s que ning6n
otro,
de
lo
que
podriamos
llamar
un
contenido
hist6rico. Su
utilizaci5n
en
la
obra
educativa
es,
Po!
consiguiente,
de
la
m6s
grande
importanca, en
el
entendimiento
de
que nos
estamos
refi-
riendo
a
una
lengua en
particular,
que
integra
un
mundo
cultural
determina-
do
y
que
lo
representa
y
tipifica
con
toda
propiedad.
La
educaci6n
intencional
se
lleva
a
cabo
por una
suerte
de
comunica-
ci6n
intima
entre
el
educando
y
el
educador, entre
el
alumno
y
el
medio
que
1o
rodea.
Para que
esta
comunicaci6n
sea
posible
y,
adn
m6s,
para
que
realice
en
forma cabal
y
fecunda,
es
preciso
se empleen
los
medios
m6s
adeCuados,
aquellos que
por
su
raiz
humana
y
su
funci6n
especifica est6n
llamados
a vin-
cular
a los
hombres
entre
si
y
a
expresar sus cualidades m6s
destacadas.
De
alli
que
la
lengua
sea considerada
en primer
lugar
cuando
se
trata
de
una
selecci6n
de las materias de
estudios
que
conduzca
a
la
elaboraci6n
del
curriculum
y
que s6lo
la
Matem6tica
pueda
compartir
esta
situaci6n de pri-
vilegio.
Se
tienen en cuenta,
al
pensar
y
al
proceder
de
esta
manera,
no
s6lo
las
consideraciones
anteriores
y
el
hecho
de que
la
lengua
es
el
m6s
eficaz
de
los
instrumentos intelectuales
y,
por
tanto,
la
asignatura instrumental
por
excelencia,
sino zu car6cter profundamente humano,
el
cual, sin duda,
explica
las
cualidades
que
se
le
reconocen
desde
los
m6s diversos
puntos
de vista.
Si
quisi€ramos
reforzar m6s
adn
este
g€nero
de
afirmaciones acudi-
riamos
a la
literatura que
usa
a
la
lengua
por
materia'
que la
enriquece
y
eleva
y
que,
ahondando
en
el
car6cter
de
un
pueblo
y
en
particularidades
de
una
cultura,
termina
por
ser
universal,
pero
no
es
necesario
acopiar
razones
a
favor
de
un
asunto que
es
aceptado
por
todos.
Se
sabe
de
sobra
que
la
educaci6n
y
la
ensefianza
deben
utilizar
al
m6ximo posible
la
lengua materna,
que deben
contribuir
al
conocimiento
y
el
uso adecuado
de
la
misma
por parte
de los
alumnos,
ya
que constituye
el
me-
jor
vehiculo para
la
direcci6n
del
aprendizaje.
De
hecho,
los
estudiantes
po-
dr6n
avanzar mucho m6s
en
las tareas propias
de
escuelas,
colegios
y
centros
superiores,
a
medida que cuenten con
un
instrumento verbal
m6s
fino
y
sobre
el
que eflos tengan
un
dominio
m6s
amplio
y
seguro.
En
el
campo de
la
instrucci6n dnicamente,
es
muy ilustrativo
el
hecho
de
que
el
SAT,
un
test
que
mide
la
capacidad de
los
alumnos
para
seguir
es-
tudios
universitarios
y
que
se
dirige
s61o
a
las
habilidades
verbal
y
matem6-
tica,
haya
obtenido siempre resultados
muy
satisfactorios
en
Estados
lJnidos,
donde
se
viene aplicando durante
un
tiempo
apreciable
y
goza
de
un
bien
ga-
nado crddito en
muchas
partes.
Si
del
recinto
escolar
volvemos
otra vez
al
5mbito cultural,
conclui-
remos aceptando que,
si
se
quiere
ingresar
en
este
flitmo
y
ejercer influen-
cia
sobre
61,
si
se
pretende
llevar a
efecto
una obra de transformaci6n en
bene-
ficio de
cierta
agrupaci6n humana,
es
preciso
tener en
cuenta
que
no
se po-
dr6
lograr
nada
si
no
es
en
virtud
de
la
participaci6n
voluntaria, activa y




