Background Image
Previous Page  92 / 146 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 92 / 146 Next Page
Page Background

DR.

ARGUEDAS:

Vamos

a

comenzar

la

riltima

reuni6n

de

la

Mesa

Redonda. Antes de

ceder

la

palabra

al Dr.

Emilio

Barrantes,

quien ha de

ser

el

ponente

del

dltimo

tema:

"La

Educaci6n

en

el

PerG

y

las

Lenguas Abo-

rigenes",

me

permito

dar

la

noticia

de

que

el

Instituto

Lingiiistico

de

Verano

nos

ha

hecho

llegar un informe

acerca

de la

valiosa

experiencia

que

han

hecho ellos

durante

ya

muchos

afros

en el

Perf

y

en otros

paises,

pero

que

se

refiere

especialmente

al

Per6,

acerca

de

la

alfabetizaci6n

y

educaci6n

de los

selvicolas

en su propia

lengua.

Este

documento

lo

vamos

a

publicar

como

un

ap€ndice

del folleto

que

contenga

todo

el

proceso

de

nuestra

Mesa

Redonda;

adem6s,

tambi6n

publicaremos

como

apEndice

documentos impor-

tantes

de

la

ponencia

del

Dr.

Oscar

N6fiez

del

Prado, que,

creo,

convienen

para

ilustrar

mejor

su

exposici6n.

Entonces

ahora vamos

e

ceder

la

palabra

al

ponente de

esta noche,

Dr.

Emilio

Barrantes.

LA

EDUCACION

EN

EL

PERU

Y

LAS

LENGUAS

ABORIGENES

Empezaremos

por

reconocer

que

la

simple

enunciaci6n

del

tema "La

Educaci5n

en

el

Perd

y

las

Lenguas Aborigenes"

o el

de

"El

Problema

de

la

Educaci6n

en

el

PerG

y la

Poblaci6n

Monolingiie",

que se

deriva

de

aqu6l, nos

lleva

a participar

en una

pol6mica que se

ha

venido

desarrollando

ya

durante

un

buen

nfmero

de

afios

y

que

no

termina todavia.

De

un

lado

nos

encontramos

con

los

partidarios

de

la

castellanizaci6n

inmediata

de

la

poblaci5n

indigena

como

el

medio mds

seguro

de

favorecer

su

incorporaci6n

a

la

comunidad nacional, aunque

no faltan

entre

los

defensores

de

esta

tesis

quienes

lo

hacen

porque est6n

convencidos

de

la

superioridad

del

espafiol

so-

bre el

quechua

y

el

aymara

y, atn

m5s, de las

excelencias

de

la

cultura

occi-

dental

y

de

los

defectos

de las culturas

aborigenes,

a

las que

miran

con

des-

d6n

y

que,

en su

concepto,

no

merecen

ninguna

consideraci6n,

de modo

que

bien

pueden

desaparecer

estas

tltimas

para

que

se

imponga

exclusivamente

la

primera.

De

otro

lado, advertimos

la

presencia

de los

defensores

de

las

len-

guas

aborigenes

que

esgrimen argumentos

mucho m5s

convincentes

que

sus