Background Image
Previous Page  94 / 146 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 94 / 146 Next Page
Page Background

-97

parte

de las

mismas

constituye

una

conclusi6n

que

se

deriva

de

la

observa-

ci6n de

ese

hecho.

He

aqui

un punto

en

eI

cual,

seguramente,

todos est6n

de

acuerdo.

Las

dificultades se

presentan

cuando se

trata del

procedimiento.

lSe

debe empezar directamente

por

la

castellanizaci6n

del

grupo

campesino?

CConviene,

m6s bien,

dedicarse,

en

primer t€rmino,

a

la

lengua aborigen

para

pasar luego

al

espafiol?

Las

respuestas

pueden

variar

seg6n

que

las

den

el

lingiiista,

el

antro-

p6logo,

el

profesor

de

idiomas,

el

educador

o

el

te6rico de

la

educaci6n, pero

a6n trat6ndose

de

quienes ocupan

el

mismo campo

y

se

dedican

a

an6loga

actividad,

cabe

tambi6n

que

se

produzcan

diferencias

segfn el

punto

de

parti-

da

o

los objetivos

que se

trate

de obtener en

un

caso

u

otro.

Puede

ocrurir

que

la

misma persona adopte

una

determinada

posici6n de

acuerdo

con

una

teoria

o una

doctrina

y

proceda en

forma

distinta

segdn

las

urgentes

necesi-

dades

del momento.

Formar

en

primer

tdrmino

al

hombre

y

despu€s

al

t6c-

nico

es,

por

ejemplo,

un

principio

respetable

en

el

camlrc

de

la

educaci6n,

pero

puede

ocurrir

que

el

atraso

de

un

pueblo

y

sus deplorables

condiciones

de

vida

exijan

la

r6pida formaci6n de

especialistas

que

no

por

incumplir

ese

principio

niegan

su

validez.

Algo

semejante

sucede

en

lo

que

respecta

a

la

educac6n

de

un

apre-

ciable

n6mero

de

pobladores

que en

nuestro

pais hablan

exclusivamente

una

de las

lenguas

aborigenes

y

que

por

este

simple

hecho

sufren

los

efectos

del

aislamiento,

de

la

falta

de

oportunidad

y

de

la

inercia social

y

cultural. El

educador

que tiene

que

v6rselas

con

este

problema

ttatar6,

tal

vez,

de

abrir

la

via

del

inmediato

conocimiento

del

espafiol,

de

tanta

trascendencia

en

el

plano

social

.

Lo

que

importa

antes

que

nada, se

dir6,

es

que

este

grupo

de

hombres,

hundidos en

la

miseria

y

la

ignorancia, puedan

salir

de

ese

estado

y

terminen

por

alcanzar,

merced

a

los

nuevos recursos

que

se

ponen

a

su

dis-

posici6n,

la

independencia econ6mica,

el

bienestar

y

la

suma

de

respetabili-

dad

y

de

oportunidades

que

corresponden

a

la

dignidad humana. Quien

ac-

t6e

como espectador

en

el

presente

caso

y

tenga que

formular

un juicio,

se

inclinard,

seguramente,

a

aprobar

el

procedimiento adoptado

y

a

recomen-

darlo

como el

mejor

que puede

llevar a

la

pr6ctica

en

casos

an6logos.

Sin

em-

bargo,

una

politica

educativa

de largo

alcance

y

una

teoria

de

la

educaci6n,

que,

como

tal,

no

obedezca

a

requerimientos

del

momento

sino

a

principios

duraderos

y

a

intereses

llermanentes, decidir6n que

las

manifestaciones

cultu-

rales de

un

pueblo'merecen

ser

comprendidas en

su

raiz

hist6rica

y

en

su

s€l-

via

vital,

que

la

tarea

de

vincularlo con

el

resto

de

la

nacionalidad debe

lle-

varse

a la

pr6ctica

sin

atentar contra

esas

manifestaciones,

en

cuanto

tienen

de

esenciales

y

representativas,

y

que

lo

aconsejable

es

procurar

que

se realice

una

feliz

conciliaci6n

de

elementos

de una parte

y

otra

y

que

la

lengua

abo-

rigen

merezca

al

principio

la

misma

o

semejante

atenci6n que se

conceder6

despu6s

a la

lengua

oficial.

fnentaremos presentar,

a

continuaci6n,

el

punto de

vista

que

cofres-