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ponde
a
la
Pedagogia,
considerada
por
nosotros como
la
teoria de
la
educa-
ci6n.
Estamos
segr,rros
de que
se
lo
tendr6
cada vez m6s en cuenta,
a
medida
que
6ste
como otros problemas de suma
importancia para el
pais
pasen
a
pri-
mer plano en
la
politica
del
Estado.
Hay un
prrncipio
universalmente
acatado
en
el
campo
de
la
educa-
ci6n, que
es
el
del
respeto
que
debe merecer
la
personalidad
del
educando
por
parte del
maestro.
Es cierto
que
esa
personalidad
se
encuentra
adn
en forma-
ci6n;
que durante
la
infancia
podemos
advertir
algunas cualidades
ya
repre-
sentativas del sujeto
y
gue,
a
lo
largo
de
la
adolescencia,
la
linea
se
torna difu-
sa
a
causa
de
los conflictos propicios
de
esta edad, pero
es innegable
tambi6n
que
la
falta
de
madurez
demanda
un
trabajo
m6s
fino
y
solicito
en
lo
que
concierne
a
los educadores,
que
deben esforzarse
por
adaptar
su
conducta
de tales
a
los
caracteres psicol6gicos
de
sus
alumnos,
a las
condiciones
en
que
se desarrolla
su
vida,
a
las
particularidades
del
momento
y,
por
supuesto,
a
los objetivos
que
se
persiguen
por
la
sociedad
orgatizada,
de acuerdo con ta-
les
factores.
El
respeto
a
que
acabamos
de
aludir
se redeuce, entonces,
a
esta
con-
sideraci6n
de las
peculiaridades
del
sujeto que
deben
ser tenidas
en
cuenta
como
requisito previo
indispensable
a
toda obra
educativa.
Nos
encontramos
con una realidad dada de antemano a
la
que
debemos
adaptar nuestro
esfuer-
zo. En
el
caso especifico
de cada alumno,
el
encuentro
se
produce con
un
ser
(nico,
inconfundible,
que
ha traido
consigo,
al
tiempo de
nacer,
un
conjunto
de potencialidades que
se
ir6n
desarrollando
con
el
correr del tiempo, en
ma-
yor
o
menor grado,
segdn
su propio
vigor original asi
como
de
acuerdo
con
la
tonalidad
del
ambiente social que
lo
envuelva
y
la
clase
de
educaci6n
sis-
temdtica en cuyo
proceso
deba intervenir.
Las palabras
desrrollo
y
cttltivo
son
muy
pertinentes
a
este respecto.
Las
encontramos
con
frecuencia
en
numerosos
tratados
de
pedagogia
y
son
de
rigor
en
el
campo
de
la
Escuela
Nueva.
Por
supuesto,
hay
muchas
otras
cosas
que decir,
ya
que
el
asunto
no
es
tan
sencillo como
lo
sugieren
las
breves
palabras anteriores.
A la
vez
que
se
promueve
el
desenvolvimiento
de
los
poderes
y
de
la
propia
personalidad
del alumno,
se
lleva a
cabo
tambiEn una
obra
de socializaci6n
del
mismo
o,
si
se
quiere,
de
adaptaci6n
de
6ste
al
medio social
y
cultural
y
se
insiste en
el
perfeccionamiento
moral
que
tiene mucho que
ver
con
el
acatamiento
de
las
normas,
la
disciplina interna
y
el
cumplimiento
del
deber, que serian imposi-
bles
sin
la
fortificaci6n
del
car6cter
y
el
autodominio.
Nada
de
esto
seria posible
sin
la
vida
de
comunidad
o,
si
queremos
in-
vertir los
t&minos
para una
expresi6n complementaria
y
m6s
propia afn
desde
el punto
de
vista
educativo,
sin
una
comunidad de
vida.
Si el
hombre
no
puede
existir
aisladamente,
tampoco
le
es
posible
educarse
en
la
soledad.
No hay
educaci6n
posible
sin
la
existencia
de
un
grupo humano que,
como
tal,
tiene
una cultura
y
una
tradici6n,
un
ambiente
y
una voluntad
de perdu-




