Background Image
Previous Page  100 / 146 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 100 / 146 Next Page
Page Background

103

selva

baja,

donde en unos diez

affos

y

con

varios

miles

de

alumnos

de las

es-

cuelas

bilingiies, como

he

dicho,

ya

ha

dado

resultados satisfactorios.

En

la

selva nos

decian siempre

que

las

condiciones,

que

el

ambiente

del

indigena

era

muy

diferente

al

de

la

regi6n andina,

o

sea

que

el

selvicola

no tiene

ver-

gienza

de

su

idioma

y

que

abiertamente

prefiere

su idioma

al

castellano;

y

que, comparado con

el

serrano,

el

indigena selvicola

es

m6s agresivo, m6s

in-

dependiente,

mds

trabajador.

Por

eso

creo que

el

problema

que

nos

embarga

hoy

es

peculiarmente

el

problema

del

indigena de

la

sierra.

Ultimamente,

ha-

ce

pocas

semanas,

tuve

la

oportunidad

de

estar

en

Ayacucho;

estuve

al

mismo

tiempo

y

en

el

mismo

dia

en que lleg6

una

Comisi6n

de

la

Federaci6n

de

Obreros

Campesinos

que

afirmaba

representar

a

unos setenta

mil

obreros.

Llegaron

a

la

Universidad de Fluamanga

y

pidieron

que

se

les

concediera una

campafra

de

afabetizaci6n;

querian

un

curso

de

capacitaci6n

muy

semejante

al

que

ya

existe

en

Yarinacocha

para los

indigenas

de

la

selva;

aseguraban

que

tenlan

preparados

o

escogidos

a

unos cincuenta j6venes

que querian tra-

bajar

sacrificadamente,

sin

ganar sueldo; que

6stos

eran

egresados

del

quin-

to

afio

de

primaria

de

las

escuelas

fiscales,

y

algunos solamente

del

tercer

afio,

pero que

ya

sabian leer

y

escribir en castellano.

Ellos

querian aprender

a

leer

y

escribir

en

su

propio idioma,

es

decir en

quechuar

paro

regresar

a

sus pro-

pias

comunidades

y

comenzar

una

campafia

de

alfabetizaci6r.

en forma

bilin-

giie, como

es

el

m6todo que ahora aplicamos en

la

selva,

pero

rechazaron

mi

sugerencia

diciendo

que

no

querian

el

castellano

sino

solamente

el

quechua;

al

mismo

tiempo

me

enter€

que

habia

un

maestro que

lleg6

a

Ayacucho

para

quejarse

a las

autoridades de

que una

persona

le habia robado todos

sus

alum-

nos

de

la

escuela,

y

el

caso

fue

que

un

alfabetizador capacitado

por

una mi-

si6n

en

Huanta habia

ido

para

iniciar

una

campafia

de

alfabetizaci6n

para

adultos

y

casualmente se

ubic6 en una

casa

vecina

a

la

escuela.

Cuando

los

alumnos

de

esa

escuela se

enteraron de que

ahi, en

esa casa, se

podia

leer

en

quechua

una

cosa

y

comprenderla a

la

vez,

vaciaron

la

escuela

y, todo

el mun-

do,

menos

el

maestro,

se

fueron

a

la

casa,

a

la

casa

donde se

ensefraba

en

que-

chua. Bueno,

esto

me

parece

que

nos

indica

que

quiz6

la

diferencia que

siem-

pre

se

ha

sostenido

que

existe

entre

el

selvicola

y

el

serrano

ya

no

existe,

por-

que est6

comenzando

un

cambio

y

queria

preguntarle

al

Dr.

Barrantes

si

sa-

bia

de

este

movimiento

o si

algunas

otras

personas

tambidn

habian

observado

tal

cambio.

DR. BARRANTES: La

verdad

es

que

yo

no soy

la

persona m6s

autori-

zada

para

contestar

a

esa

pregunta

y

hay aqui

algunos

que podrian

hacerlo

con muchisimo m6s conocimiento

del

asunto que

yo, por

ejemplo,

Jos6

Maria

Arguedas; pero,

segfn

tengo entendido, aquello que en nuestro pais

ha

debido

producirse

por

acci6n

del

gobierno

se

ha

realizado en gran

parte

por

una

evo-

luci6n

social que

ha

obedecido

a

diversos factores,

entre

ellos,

por

ejemplo,

a

la

intercomunicaci6n

que

ahora existe

entre los

diversos pueblos

que

viven