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social
poderosa
que
los
grupos
mestizos
monolingiies
castellanos ejercen
sobre
el
indigena,
lo
que
motiva
que
surja
en
esas
gentes
el
desprecio
por
su
propia
lengua. Entonces,
aparentemente,
el
propio
Dr.
Nffrez del prado
se
ha
visto
en
la
necesidad
de declarar que
ha
obrado
un
poco en
virtud
de
las
urgencias
presentes,
de
la
necesidad
impostergable
de incorporar
a
los
monolingi.ies que-
chuas
a
la
comunidad nacional,
aun
sacrificando
la
posibilidad
del
desarro-
llo
ilimitado
de
la
cultura
de
esos
pueblos monolingiies, porque
la
diferencia
misma,
el hecho
mismo
de
haber permanecido monolingiies,
est6
demostrando
que
han
permanecido
culturalmente tambi6n
diferentes
de lqs
dem6s grupos
mes-
tizos
y
monolingiie
castellano.
De
tal
manera que, en conclusi6n,
yo
creo
que
en
el
fondo
no hay
diferencia.
Hay
diferencia en cuanto
se
trata
ya
de
atacat
el
punto
de
vista en
el
terreno
pr6ctico.
Lo
que evidentemente nos
haria
fal-
a
son varios proyectos como
los
que
ha dirigido el
Dr.
Ndfiez
del
prado,
por
equipos
diferentes
y
qtljzl
mejor
integrados
en
cuanto estuvieran asistidos, al
mismo tiempo,
por
un
lingiiista, por
un
antrop6logo
y
un
educadof de
alto ni-
vel.
Entonces dos
o
tres de
estas
experiencias
nos
darian
qrizd
la
visi6n
de un
camino m6s
aceptado,
diria
m6s
adecuado,
m6s que
aceptado,
a
la
aspiraci6n
que
el
mismo
Dr.
N6fiez del
Prado
tiene:
de que los valores
de
la
cultura in-
digena
de los
monolingiies
quechuas
no
sean menospreciados.
Que
desaparez-
ca
ese menosprecio
que
6l
sabe
que
es
injusto,
que
es
monstruoso;61
es
un
amante
tan
apasionado
de
la
cultura
indigena que en
el
propio
Cuzco
pasaba
por
un
indigenista fan6tico. Luego,
la
concesi6n
que
ha
hecho
6l
es
desgarr6n-
dose
de
sus propios
ideales
y
de su propio amor
a
la
culfura nativa. De tal
manera,
pues,
que
esta
reuni6n
ha
sido altamente
provechosa
porque
se
han
ex-
puesto
los puntos
te6ricos
del
problema.
Seguramente
es
la
primera vez
que
en
el pais
se
analiza la
metodologia precisa
para
alcanzar los
objetivos
de
la
cas-
tellanizaci6n
de
la
poblaci6n monolingiie
quechua o aymara.
Esta
Mesa Redonda
ha tenido,
pues,
la
virtud
de suscitar
una
confrontaci6n de teorias
y
una
con-
frontaci6n de
m6todos;
lo
que
evidentemente nos hace
falta
es
experimentar;
mds
proyectos en los
que
se
aplique
la
alfabetizaci6n en
quechua
y
se
observe
la actitud,
a
la
cual el
Dr.
Ndfrez
del
Prado teme con
mucha
raz6n, contraria
de
los adultos
quechuas respecto
a
la
enseflanza
o
de
la
alfabetizaci6n en
que-
chua. Esa
actitud
es
todo un
complejo que puede
desaparecer
y
que
no
debe-
mos
juzgar
como situaci6n permanente;
tiene
que ser destruida,
tenemos
que
superarla
y
cuando se
haya
superado
ese
menosprecio
que
es
una
consecuen-
cia del
proceso
hist6rico
o
socio-hist5rico,
socio-econ6mico
del
pais, cuando
se
haya
superado
esta etapa,
entonces
creo que
podemos
contar con
la
posibili-
dad
de
un
bilingiiismo
fecundo en todos los habitantes que ahora son
simple-
mente
monolingiies.
Me
estoy
refiriendo a
los monolingiies de idiomas
nativos,
porque
el
otro
problema
al
cual
se
ha
referido
muy
tangencialmente
el
Dr.
Escobar
no lo
vamos
a discutir
aqui, o
sea
la
ensefranza
del
quechua
a
los
que
habl,an castellano,
y
que
el Dlputado Rodolfo
Zarrl,alloa
va a
considerar
en
su
Proyecto
dc'
Ley:
que
el
quechua
sea
un
idioma
obligatorio
en
la
ensefianza




