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90

social

poderosa

que

los

grupos

mestizos

monolingiies

castellanos ejercen

sobre

el

indigena,

lo

que

motiva

que

surja

en

esas

gentes

el

desprecio

por

su

propia

lengua. Entonces,

aparentemente,

el

propio

Dr.

Nffrez del prado

se

ha

visto

en

la

necesidad

de declarar que

ha

obrado

un

poco en

virtud

de

las

urgencias

presentes,

de

la

necesidad

impostergable

de incorporar

a

los

monolingi.ies que-

chuas

a

la

comunidad nacional,

aun

sacrificando

la

posibilidad

del

desarro-

llo

ilimitado

de

la

cultura

de

esos

pueblos monolingiies, porque

la

diferencia

misma,

el hecho

mismo

de

haber permanecido monolingiies,

est6

demostrando

que

han

permanecido

culturalmente tambi6n

diferentes

de lqs

dem6s grupos

mes-

tizos

y

monolingiie

castellano.

De

tal

manera que, en conclusi6n,

yo

creo

que

en

el

fondo

no hay

diferencia.

Hay

diferencia en cuanto

se

trata

ya

de

atacat

el

punto

de

vista en

el

terreno

pr6ctico.

Lo

que evidentemente nos

haria

fal-

a

son varios proyectos como

los

que

ha dirigido el

Dr.

Ndfiez

del

prado,

por

equipos

diferentes

y

qtljzl

mejor

integrados

en

cuanto estuvieran asistidos, al

mismo tiempo,

por

un

lingiiista, por

un

antrop6logo

y

un

educadof de

alto ni-

vel.

Entonces dos

o

tres de

estas

experiencias

nos

darian

qrizd

la

visi6n

de un

camino m6s

aceptado,

diria

m6s

adecuado,

m6s que

aceptado,

a

la

aspiraci6n

que

el

mismo

Dr.

N6fiez del

Prado

tiene:

de que los valores

de

la

cultura in-

digena

de los

monolingiies

quechuas

no

sean menospreciados.

Que

desaparez-

ca

ese menosprecio

que

6l

sabe

que

es

injusto,

que

es

monstruoso;61

es

un

amante

tan

apasionado

de

la

cultura

indigena que en

el

propio

Cuzco

pasaba

por

un

indigenista fan6tico. Luego,

la

concesi6n

que

ha

hecho

6l

es

desgarr6n-

dose

de

sus propios

ideales

y

de su propio amor

a

la

culfura nativa. De tal

manera,

pues,

que

esta

reuni6n

ha

sido altamente

provechosa

porque

se

han

ex-

puesto

los puntos

te6ricos

del

problema.

Seguramente

es

la

primera vez

que

en

el pais

se

analiza la

metodologia precisa

para

alcanzar los

objetivos

de

la

cas-

tellanizaci6n

de

la

poblaci6n monolingiie

quechua o aymara.

Esta

Mesa Redonda

ha tenido,

pues,

la

virtud

de suscitar

una

confrontaci6n de teorias

y

una

con-

frontaci6n de

m6todos;

lo

que

evidentemente nos hace

falta

es

experimentar;

mds

proyectos en los

que

se

aplique

la

alfabetizaci6n en

quechua

y

se

observe

la actitud,

a

la

cual el

Dr.

Ndfrez

del

Prado teme con

mucha

raz6n, contraria

de

los adultos

quechuas respecto

a

la

enseflanza

o

de

la

alfabetizaci6n en

que-

chua. Esa

actitud

es

todo un

complejo que puede

desaparecer

y

que

no

debe-

mos

juzgar

como situaci6n permanente;

tiene

que ser destruida,

tenemos

que

superarla

y

cuando se

haya

superado

ese

menosprecio

que

es

una

consecuen-

cia del

proceso

hist6rico

o

socio-hist5rico,

socio-econ6mico

del

pais, cuando

se

haya

superado

esta etapa,

entonces

creo que

podemos

contar con

la

posibili-

dad

de

un

bilingiiismo

fecundo en todos los habitantes que ahora son

simple-

mente

monolingiies.

Me

estoy

refiriendo a

los monolingiies de idiomas

nativos,

porque

el

otro

problema

al

cual

se

ha

referido

muy

tangencialmente

el

Dr.

Escobar

no lo

vamos

a discutir

aqui, o

sea

la

ensefranza

del

quechua

a

los

que

habl,an castellano,

y

que

el Dlputado Rodolfo

Zarrl,alloa

va a

considerar

en

su

Proyecto

dc'

Ley:

que

el

quechua

sea

un

idioma

obligatorio

en

la

ensefianza