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cial
6nfasis
con
el
que habl6bamos
ayer
de
la
necesaria
visi6n
de
este
proble-
ma
como
una
tarea que tiene que integrar
el
equipo
al
antrop6logo,
al
lin-
giiista
y
al
pedagogo.
Y
gran
parte del trabajo del
antrop5logo es,
precisa-
mente,
no
s6lo
reconocer
los
patrones
de
la
cultura
inmediata
y
del
6rea
in-
mediata
en
la
cual
funciona una
escuela,
sino
limar
las
diferencias
de
la
co-
munidad
y
la
escuela
y
explicar
realmente
el
sentido de
las
cosas. Porque
yo
no
puedo creer que los
quechua-hablantes
quieran aprender
espafiol
por el
es-
pafiol
en
si,
sino que quieran
aprender
el
espafiol
porque en
el
contexto
ac-
tual
6ste
significa
un
paso en
la
movilidad social;
pero
si
las
condiciones
que
presionan sobre ellos
para que
adopten esta
actitud
son limadas
o
son
razo-
nadas
o
son modificadas
simultSneamente, entonces
no
veo
la
raz6n
para
que
caigan en
una
actitud
de
necedad
u
obcecamiento.
DR. NUNEZ
DEL
PRADO:
Se
ha
dicho
muchas
veces
que
el
pro-
blema,
o
el
llamado
problema indigena,
no
es
un
problema
del indio
sino
un
problema
del
mestizo.
En
verdad,
tenemos
que cambiar
las
actitudes
en
dos
niveles:
en
el
propio
indigena
y
en
el
mestizo con
respecto
al
indigena.
La
len-
gua
nativa
sigue siendo
algo
asi
como
el
traje
indigena
actualmente
usado,
un
estigma
que sirve para
identificar
a
quienes
no
merecen
que
se les
preste
atenci6n,
seg6n
la
concepci6n
rnestiza.
La
labor
tendria que
vincularse
a
una
reeducaci6n
del
mestizo
al
mismo
tiempo que
a
una
reeducaci6n
del
in-
digena.
DR.
SALAZAR
BONDY:
Creo que
en,
la
propuesta de
Escobar
va
im-
plicita
la
idea de una
conciliaci6n
y
no
implica
por
cierto algo
que
parece
estar supuesto en
la
respuesta
del
Dr.
Nfifrez del Prado.
Y
es
que
se
va a
ense-
irar
en quechua nada m6s.
Si
para
la
comunidad quechua-hablante
es
un
in-
centivo,
un
aliciente de
Ia
escuela
el
que
alli
se
ensefre
espafiol, se puede,
jus-
tamente,
dar
satisfacci6n
a
ese
inter6s. Ensefrando
el
espaffol
y
al
mismo tiem-
po
ensefrando
el
quechua,
de
tal
manera que
se
realice
ese
tr6nsito
progresivo
hacia
el
espaffol, asegurando
al
mismo
tiempo la
alfabetizaci6n
en
quechua
y
la
posesi6n
inmediata
de
un
instrumento
que
le
va
a permitir, tanto
al
ni-
fio
como
al'adulto,
asimilar las
t6cnicas.
Porque
lo
que
me
parece interesante
es
que
hay
que
enfocar
el
problema en
un
sentido
global
y
ver
lo
que
va
a
ser
la
escuela
tanto
para
educar
a
nifios
y
j6venes,
cuanto
para
educar
a
adultos
en plazos cortos.
Aqui
se
ha
dicho, con mucha
raz6n,
que
hay
un
pro-
blema
econ6mico,
un
problema de
financiaci6n.
Y
bien. justamente
pensando
en
ese
problema
debemo.s
considerar que
no
podemos
darnos
el
lujo
de
espe-
rar
grandes plazos.
Y
si
tenemos
un ntcleo
grande de poblaci6n
adulta
que
es
necesario
educar
y un
nricleo grande tambi6n,
muy
grande, de
poblaci6n
infantil
y
juvenil
que
hay
que educar,
es necesario
pensar que
para
educarlos
r6pida
y
efectivamente
a
ellos,
el
quechua
tiene que
ser usado.
Pero como
hay
resisten-
cia
a
una
escuela
que solamente
use
quechua
y
como
es
-como
lo
ha
dicho
us-




