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83

cial

6nfasis

con

el

que habl6bamos

ayer

de

la

necesaria

visi6n

de

este

proble-

ma

como

una

tarea que tiene que integrar

el

equipo

al

antrop6logo,

al

lin-

giiista

y

al

pedagogo.

Y

gran

parte del trabajo del

antrop5logo es,

precisa-

mente,

no

s6lo

reconocer

los

patrones

de

la

cultura

inmediata

y

del

6rea

in-

mediata

en

la

cual

funciona una

escuela,

sino

limar

las

diferencias

de

la

co-

munidad

y

la

escuela

y

explicar

realmente

el

sentido de

las

cosas. Porque

yo

no

puedo creer que los

quechua-hablantes

quieran aprender

espafiol

por el

es-

pafiol

en

si,

sino que quieran

aprender

el

espafiol

porque en

el

contexto

ac-

tual

6ste

significa

un

paso en

la

movilidad social;

pero

si

las

condiciones

que

presionan sobre ellos

para que

adopten esta

actitud

son limadas

o

son

razo-

nadas

o

son modificadas

simultSneamente, entonces

no

veo

la

raz6n

para

que

caigan en

una

actitud

de

necedad

u

obcecamiento.

DR. NUNEZ

DEL

PRADO:

Se

ha

dicho

muchas

veces

que

el

pro-

blema,

o

el

llamado

problema indigena,

no

es

un

problema

del indio

sino

un

problema

del

mestizo.

En

verdad,

tenemos

que cambiar

las

actitudes

en

dos

niveles:

en

el

propio

indigena

y

en

el

mestizo con

respecto

al

indigena.

La

len-

gua

nativa

sigue siendo

algo

asi

como

el

traje

indigena

actualmente

usado,

un

estigma

que sirve para

identificar

a

quienes

no

merecen

que

se les

preste

atenci6n,

seg6n

la

concepci6n

rnestiza.

La

labor

tendria que

vincularse

a

una

reeducaci6n

del

mestizo

al

mismo

tiempo que

a

una

reeducaci6n

del

in-

digena.

DR.

SALAZAR

BONDY:

Creo que

en,

la

propuesta de

Escobar

va

im-

plicita

la

idea de una

conciliaci6n

y

no

implica

por

cierto algo

que

parece

estar supuesto en

la

respuesta

del

Dr.

Nfifrez del Prado.

Y

es

que

se

va a

ense-

irar

en quechua nada m6s.

Si

para

la

comunidad quechua-hablante

es

un

in-

centivo,

un

aliciente de

Ia

escuela

el

que

alli

se

ensefre

espafiol, se puede,

jus-

tamente,

dar

satisfacci6n

a

ese

inter6s. Ensefrando

el

espaffol

y

al

mismo tiem-

po

ensefrando

el

quechua,

de

tal

manera que

se

realice

ese

tr6nsito

progresivo

hacia

el

espaffol, asegurando

al

mismo

tiempo la

alfabetizaci6n

en

quechua

y

la

posesi6n

inmediata

de

un

instrumento

que

le

va

a permitir, tanto

al

ni-

fio

como

al'adulto,

asimilar las

t6cnicas.

Porque

lo

que

me

parece interesante

es

que

hay

que

enfocar

el

problema en

un

sentido

global

y

ver

lo

que

va

a

ser

la

escuela

tanto

para

educar

a

nifios

y

j6venes,

cuanto

para

educar

a

adultos

en plazos cortos.

Aqui

se

ha

dicho, con mucha

raz6n,

que

hay

un

pro-

blema

econ6mico,

un

problema de

financiaci6n.

Y

bien. justamente

pensando

en

ese

problema

debemo.s

considerar que

no

podemos

darnos

el

lujo

de

espe-

rar

grandes plazos.

Y

si

tenemos

un ntcleo

grande de poblaci6n

adulta

que

es

necesario

educar

y un

nricleo grande tambi6n,

muy

grande, de

poblaci6n

infantil

y

juvenil

que

hay

que educar,

es necesario

pensar que

para

educarlos

r6pida

y

efectivamente

a

ellos,

el

quechua

tiene que

ser usado.

Pero como

hay

resisten-

cia

a

una

escuela

que solamente

use

quechua

y

como

es

-como

lo

ha

dicho

us-