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82

proceso

por

querer

satisfacer

con

la

mayor

ortodoxia

lo

que las

disciplinas

aconsejan,

y

creo

que

esto

me

ha

servido

para que,

mientras hablaba

con

nuestros colegas,

fuera

madurando alguna

posibilidad

de

conciliaci6n

entre

un

planteamiento

heterodoxo,

como

el

expuesto

esta

noche,

y

un

plantea-

miento

m6s

ortodoxo

como

el

que

yo

trataria

de

comentar.

Estimulemos la

imaginaci6n

y

supongamos

que

en

un

momento

dado

del

futuro

se

pueda

pas€rr,

no

solamente

a

la

fase

de

experiencias,

sino

que

se

pueda

llegar

a

una

politica oficial

para

la

escuela

peruana,

en

la

que simultdneamente se

encare

el

problema

de los

nifros en

la

edad

escolar

y

de los adultos

analfabetos.

Yo

creo que

los

argumentos de

Ud.,

para

mi,

son casi

convincentes

cuando pien-

so en

el

caso

del

hombre

adulto

que

es analfabeto

y

que

necesita

encontrar

un

instrumento

h6bil

que

le

permita

resolver

su

problema social. Son

perfec-

tamente

coherentes

y

valiosos

en

este

caso.

Por

lo

mismo, creo que

podria

adoptarse

una

actitud

distinta para

el

nifio

en

edad

escolar.

Sabemos

tam-

bi6n

por

estudios

que, hasta los veinte

afros,

cualquier

persona puede aprender

no

solamente

una sino varias

lenguas

simult6neamente,

con

un

esfuerzo

rela-

tivamente

sencillo, casi como

un

juego.

Es

decir,

todavia

no

se

ha

cerrado

el

circulo

de

las

aperturas

para

admitir

nuevos sistemas

de h6bitos.

En

conse-

cuencia,

de ser asi,

;podria

usted convenir en que

no

seria

descabellado

ensa-

yar el

camino

que

yo

propuse

ayer,

o

sea

el

de

utilizar

una

alfabetizaci6n

extensiva,

digamos

del

quechua,

psra

podeilos

habilitar

no

s6lo en

un

uso

re-

ducido de

ciertas palabras

quechuas

que

sirvan de puente

para

llegar

al

es-

paflol,

sioo que

sirvan para

entregarles

a

ellos

la

habilidad de escribir

la

len-

gua

que

los

va

a

acompafrar

por

el

resto

de su

vida?

Y

te6ricamente,

debe

llegar

un

momento

en que

los

analfabetos

adultos

desaparezcan

y

que

estos

analfabetos

pequefros

que llegan

a

ser

adultos puedan hacer

un

uso igualmen-

te

libre tanto

de

la

lengua hisp6nica

como

de

la

lengua

de

la

cultura

que-

chua... ;Le

parece

que tiene

sentido

lo

dicho?

DR.

NUNEZ

DEL

PRADO:

Dr.

Escobar,

dentro

del

terreno

te6rico

la

concepci6n

de

la

idea me

parece

bella. Pero

dentro

del

terreno

pr6ctico

pienso

yo

que

tenemos

que

enfrentar

otra

montafia:

la

del

sistema

social

operante

a

1o

largo

y

a

lo

ancho

del

pais.

Un

sistema

en

el

cual, en

verdad,

hay

ese

sentido

de

menosprecio

del

que

se

hablaba ayer, sentido que

se

ha

hecho

no

solamente

m6s

o

menos consciente

en

los

grupos que ocupan

los

estratos m6s altos,

sino

en

los

propios grupos indigenas

que

serian

los

prime-

ros

en oponerse

a

que

se

les

ensefre

en

su

propia

lengua.

Vale

decir que de lle-

var

adelante esta

forma

tendriamos, previamente,

que realizar

una labor

ti-

t6nica, una tarea

romana

para

conseguir

que cinco

o

seis

millones

de

campe-

sinos

cambien de

actitud

frente

a

este

problema,

cosa

que

me

parece bastante

dificil

de

realizar en

el

momento.

DR.

ESCOBAR: Es

dificil,

ciertamente.

Pero usted recordard

el

esp,e-