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79

no

he dicho

yo

que

un

sistema

de escritura

para

eI quechua

carece

de

impor-

tancia.

Sigo pensando

que

es

urgente

la

necesidad

de ponerse de

acuerdo para

alg6n

sistema

de escritura

v6lido

que

Pueda

servir

eficientemente

a

la

reco-

lecci6n de

la

lengua de

un

modo

fidedigno.

En

ese

punto

no he

cambiado

de

opini6n

ni

de

actitud;

lo

que

he

dicho

es

que me

parece inconveniente

usar

un

sistema

propio

de escritura

para

las lenguas

nativas

con el prop6sito de al-

fabetizar

o

de castellalizat,

y

que

entonces es

conveniente

usar

el

sistema

de

escritura

del

castellano

que

es

la

lengua

hacia

la

cual

se

le

quiere transferir

en

cu€rnto

a

la

escritura

y

el

habla.

DR. ALBERTO

ESCOBAR:

En

realidad,

pido

la

palabra porque

hace

algunos momentos

la

intervenci6n

del

Dr.

Murra

suscit5

en

mi

alguna

re-

flexi6n contigua.

El

Dr.

Murra

es

testigo

de

excepci6n

de

la

importancia,

la

dificultad

y

la

complejidad de

este

problema.

Por ello

me

Parece

un

poco

ir6-

nico,

si

se

puede

decir

con

una

expresi6n

criolla, "que le

eche

agua

a

la

sopa"

y

que nos

duplique el

problema proponiendo que

se ensefre

quechua

a

los

his-

pano-hablantes.

No

acertamos

a

coincidir,

y

esta Mesa Redonda

es

un

testi-

monio,

en

la

posibilidad

y

maneras

de aliabetizar

a

los

quechua-hablantes

y

castellanizarlos,

de

modo que pensar en

la

otra

alternativa,

es'

por

lo

menos,

duplicar

el problema.

Pero

yo

quisiera reconducir

el

debate

a

un

punto

m6s

concfeto

y

a

una premisa de car6cter

t6cnico.

Quiero preguntar

aI

Dr.

Nrifrez

del Prado

si

en su

sistema

de

trabajo

para

esta

selecci6n

de las

grafias

se

ha

procedido con

un

previo

estudio contrastivo de

las

dos

lenguas

que

iban

a

in-

tervenir en

el

proceso

pedag6gico.

DR. NUNEZ

DE,L

PRADO:

Bueno:

se

han tomado en realidad asi

co-

mo

dos

patrones.

El

patr6n

quechua,

como

dije

anteriormente,

segregado,

separado;

y

el patr6n

castellano

en

su

integridad.

Hemos

hecho

una

compara-

ci6n

inclusive entre

las cartillas

que

se

habian

elaborado

y

que

se

fueron

rea-

lizando

paulatinamente

con cartillas

existentes

en

el

castellano,

me

he

refe-

rido a un

silabario:

el

Silabario

Hispano-americano.

Hemos

tratado de

con-

ducir

el

mecanismo

de

un

modo paralelo entre

ambos

m6todos.

El

Dr.

Es-

cobar

puede

ver

c6mo

se

ha

operado

por

lo

menos

en

las

l6minas

iniciales.

Tratando

de

emplear

las

mismas

bases silSbicas,

se

ha

tendido

a

hacer

una

progresi6n

paralela

comenzando

por

el

quechua,

y

luego se

tiene una

serie

de l6minas en

castellano

que

obedecen exactamente

a los

mismos recursos

uti-

lizados en las l6minas paralelas

del

quechua.

DR.

ESCOBAR:

Me

habia decidido

a

hacer esta

pregunta

por

la

si-

guiente

raz6n:

la

elecci6n

de

este

sistema alfab6tico

reducido,

a

base

de

ele-

mentos

comunes

en

ambas

lenguas,

la

hace usted

con 6nimo de evitar,

como

lo dijo

ayer, una frustraci6n

que

ocurriria,

a

su

juicio,

en

el

caso

de

que

se

uti-

lizara

un

sistema

de

escritura que

tratara

de reflejar

el

sistema

propio

del