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no
he dicho
yo
que
un
sistema
de escritura
para
eI quechua
carece
de
impor-
tancia.
Sigo pensando
que
es
urgente
la
necesidad
de ponerse de
acuerdo para
alg6n
sistema
de escritura
v6lido
que
Pueda
servir
eficientemente
a
la
reco-
lecci6n de
la
lengua de
un
modo
fidedigno.
En
ese
punto
no he
cambiado
de
opini6n
ni
de
actitud;
lo
que
he
dicho
es
que me
parece inconveniente
usar
un
sistema
propio
de escritura
para
las lenguas
nativas
con el prop6sito de al-
fabetizar
o
de castellalizat,
y
que
entonces es
conveniente
usar
el
sistema
de
escritura
del
castellano
que
es
la
lengua
hacia
la
cual
se
le
quiere transferir
en
cu€rnto
a
la
escritura
y
el
habla.
DR. ALBERTO
ESCOBAR:
En
realidad,
pido
la
palabra porque
hace
algunos momentos
la
intervenci6n
del
Dr.
Murra
suscit5
en
mi
alguna
re-
flexi6n contigua.
El
Dr.
Murra
es
testigo
de
excepci6n
de
la
importancia,
la
dificultad
y
la
complejidad de
este
problema.
Por ello
me
Parece
un
poco
ir6-
nico,
si
se
puede
decir
con
una
expresi6n
criolla, "que le
eche
agua
a
la
sopa"
y
que nos
duplique el
problema proponiendo que
se ensefre
quechua
a
los
his-
pano-hablantes.
No
acertamos
a
coincidir,
y
esta Mesa Redonda
es
un
testi-
monio,
en
la
posibilidad
y
maneras
de aliabetizar
a
los
quechua-hablantes
y
castellanizarlos,
de
modo que pensar en
la
otra
alternativa,
es'
por
lo
menos,
duplicar
el problema.
Pero
yo
quisiera reconducir
el
debate
a
un
punto
m6s
concfeto
y
a
una premisa de car6cter
t6cnico.
Quiero preguntar
aI
Dr.
Nrifrez
del Prado
si
en su
sistema
de
trabajo
para
esta
selecci6n
de las
grafias
se
ha
procedido con
un
previo
estudio contrastivo de
las
dos
lenguas
que
iban
a
in-
tervenir en
el
proceso
pedag6gico.
DR. NUNEZ
DE,L
PRADO:
Bueno:
se
han tomado en realidad asi
co-
mo
dos
patrones.
El
patr6n
quechua,
como
dije
anteriormente,
segregado,
separado;
y
el patr6n
castellano
en
su
integridad.
Hemos
hecho
una
compara-
ci6n
inclusive entre
las cartillas
que
se
habian
elaborado
y
que
se
fueron
rea-
lizando
paulatinamente
con cartillas
existentes
en
el
castellano,
me
he
refe-
rido a un
silabario:
el
Silabario
Hispano-americano.
Hemos
tratado de
con-
ducir
el
mecanismo
de
un
modo paralelo entre
ambos
m6todos.
El
Dr.
Es-
cobar
puede
ver
c6mo
se
ha
operado
por
lo
menos
en
las
l6minas
iniciales.
Tratando
de
emplear
las
mismas
bases silSbicas,
se
ha
tendido
a
hacer
una
progresi6n
paralela
comenzando
por
el
quechua,
y
luego se
tiene una
serie
de l6minas en
castellano
que
obedecen exactamente
a los
mismos recursos
uti-
lizados en las l6minas paralelas
del
quechua.
DR.
ESCOBAR:
Me
habia decidido
a
hacer esta
pregunta
por
la
si-
guiente
raz6n:
la
elecci6n
de
este
sistema alfab6tico
reducido,
a
base
de
ele-
mentos
comunes
en
ambas
lenguas,
la
hace usted
con 6nimo de evitar,
como
lo dijo
ayer, una frustraci6n
que
ocurriria,
a
su
juicio,
en
el
caso
de
que
se
uti-
lizara
un
sistema
de
escritura que
tratara
de reflejar
el
sistema
propio
del




