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72

entonces

que, en suma,

a rni

me

parece,

repito,

que

habria

qu'e

delinear

una

politica

nacional que

tienda

a

la

mayor

unificaci6n posible

de

aquellos

que

coexisten

en

este

territorio

y

que

se

dicen

miembros

de

esta

comunidad,

de

tal

modo que los

unos

se

aproximen

a

los

otros,

de que constituyan

una

efec-

tiva

familia

nacional, pero

inanteniendo

aquello que

es representativo

y

que

est6

lleno

de

posibilidades

de

creaci6n,

en

este caso

se

trata

especificamente

de

la cultura.

DR.

NUNEZ

DE,L

PRADO:

Con todo

el

respeto

que me

merece la

opini6n

del

Dr.

Barrantes, quiero manifestar

solamente algunos hechos.

En

verdad,

al

pretender alfabetizar

y

castellanizar

no

creo que

estamos operando

nosotros

un

sacrificio

cultural

o

el sacrificio

de

una

cultura;

el sacrificio

se estd

operando

desde

el

momento en que

hay

una

mutua

agresi6n

entre ambos gru-

Ircs,

es

decir una

agresi6n

cultural,

una

agresi6n

en

la

cual

cada uno

de

los

grupos

ha

ido

introduciendo en

el otro

una

serie

de

elementos

de cultura

y,

justamente

el

intercambio de

elementos,

la

interrelaci6n que

hay

entre

1o que

cada

grupo

da

o

1o

que

pierde, constituyen

el

proceso

de

integraci6n, consti-

tuye el

proceso

de transculturaci6n

que

es

normal

a

todo

grupo que

coexiste

con

otro. Asi

llegamos

a

la

conclusi6n

de

que,

en

verdad,

nosotros

estamos

solamente buscando

que

una

de

las

partes pueda

tener

acceso

mds

f6cil

hacia

la otra

y

en

ningdn modo

creo

que

estemos

sacrificando

a una cultura. Si

bien

es

cierto

que

el

lenguaje es

el

vehiculo,de

la

cultura

por

excelencia,

que

es

el

medio

por

el

cual

se

trasmite

la

cultura, no

estamos

tendiendo nosotros

a

que

la

lengua

nativa

sea

aniquilada,

pues

ella ha de

seguir

mantenidndose.

m6s

aun

si

se

quieren preservar

las

formas tradicionales

del

pensamiento

for-

jado

o

acumulado

en

la

lengua

nativa.

Tenemos nosotros

la

posibilidad

de

reunir

estas

formas

y

aun hasta

hoy no

hemos

podido

conseguir

un

instru-

mento

que nos

permita reunir

estas

formas, puesto que

ni

siquiera

hemos po-

dido

ponernos

de

acuerdo con

algfln

sistema

de escritura

que nos

permita

re-

gistrar todas

aquellas

formas de

expresi6n en

la

manera

real

como

se

producen.

Por otra

parte,

si

pensdramos en

un

proceso

de alfabetizaci6n en

la

lengua

na-

tiva,

en

cudquiera

de

las

lenguas

nativas, tendriamos que

confrontar

el

mis-

mo

problema que

se

ha

venido confrontando

desde

hace

decenas

de

aflos por

los

educadores:

la

resistencia

de los

propios

campesinos

a

que se

alfabetice

en

su propia

lengua; puesto que

en verdad

el

ausentismo

escolar

tanto

en

el

Per6,

etr

Bolivia

como en

Ecuador,

palses

en

que

hemos

visto

el

problema

obedecia

en gran

parte a

que en

algunas

o

en

muchas

de las

escuelas se

habia

iniciado

justamente

la

ensefianza

en su

propia

lengua.

Los

campesinos

pensa-

ban que

no

necesitaban

aprender

a

escribir en

su

lengua,

sino que

necesitaban

aprender

a

leer

y

escribir

en castellano,

que era

la

lengua que podia

serles

6til.

DR.

BARRANTES:

Quisiera

agregar

1o

siguiente:

al

expresarme,

co-

mo

acabo de

hacerlo,

yo

me

he

referido

a

un

plan

de

educaci6n

nacional,

pero