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entonces
que, en suma,
a rni
me
parece,
repito,
que
habria
qu'e
delinear
una
politica
nacional que
tienda
a
la
mayor
unificaci6n posible
de
aquellos
que
coexisten
en
este
territorio
y
que
se
dicen
miembros
de
esta
comunidad,
de
tal
modo que los
unos
se
aproximen
a
los
otros,
de que constituyan
una
efec-
tiva
familia
nacional, pero
inanteniendo
aquello que
es representativo
y
que
est6
lleno
de
posibilidades
de
creaci6n,
en
este caso
se
trata
especificamente
de
la cultura.
DR.
NUNEZ
DE,L
PRADO:
Con todo
el
respeto
que me
merece la
opini6n
del
Dr.
Barrantes, quiero manifestar
solamente algunos hechos.
En
verdad,
al
pretender alfabetizar
y
castellanizar
no
creo que
estamos operando
nosotros
un
sacrificio
cultural
o
el sacrificio
de
una
cultura;
el sacrificio
se estd
operando
desde
el
momento en que
hay
una
mutua
agresi6n
entre ambos gru-
Ircs,
es
decir una
agresi6n
cultural,
una
agresi6n
en
la
cual
cada uno
de
los
grupos
ha
ido
introduciendo en
el otro
una
serie
de
elementos
de cultura
y,
justamente
el
intercambio de
elementos,
la
interrelaci6n que
hay
entre
1o que
cada
grupo
da
o
1o
que
pierde, constituyen
el
proceso
de
integraci6n, consti-
tuye el
proceso
de transculturaci6n
que
es
normal
a
todo
grupo que
coexiste
con
otro. Asi
llegamos
a
la
conclusi6n
de
que,
en
verdad,
nosotros
estamos
solamente buscando
que
una
de
las
partes pueda
tener
acceso
mds
f6cil
hacia
la otra
y
en
ningdn modo
creo
que
estemos
sacrificando
a una cultura. Si
bien
es
cierto
que
el
lenguaje es
el
vehiculo,de
la
cultura
por
excelencia,
que
es
el
medio
por
el
cual
se
trasmite
la
cultura, no
estamos
tendiendo nosotros
a
que
la
lengua
nativa
sea
aniquilada,
pues
ella ha de
seguir
mantenidndose.
m6s
aun
si
se
quieren preservar
las
formas tradicionales
del
pensamiento
for-
jado
o
acumulado
en
la
lengua
nativa.
Tenemos nosotros
la
posibilidad
de
reunir
estas
formas
y
aun hasta
hoy no
hemos
podido
conseguir
un
instru-
mento
que nos
permita reunir
estas
formas, puesto que
ni
siquiera
hemos po-
dido
ponernos
de
acuerdo con
algfln
sistema
de escritura
que nos
permita
re-
gistrar todas
aquellas
formas de
expresi6n en
la
manera
real
como
se
producen.
Por otra
parte,
si
pensdramos en
un
proceso
de alfabetizaci6n en
la
lengua
na-
tiva,
en
cudquiera
de
las
lenguas
nativas, tendriamos que
confrontar
el
mis-
mo
problema que
se
ha
venido confrontando
desde
hace
decenas
de
aflos por
los
educadores:
la
resistencia
de los
propios
campesinos
a
que se
alfabetice
en
su propia
lengua; puesto que
en verdad
el
ausentismo
escolar
tanto
en
el
Per6,
etr
Bolivia
como en
Ecuador,
palses
en
que
hemos
visto
el
problema
obedecia
en gran
parte a
que en
algunas
o
en
muchas
de las
escuelas se
habia
iniciado
justamente
la
ensefianza
en su
propia
lengua.
Los
campesinos
pensa-
ban que
no
necesitaban
aprender
a
escribir en
su
lengua,
sino que
necesitaban
aprender
a
leer
y
escribir
en castellano,
que era
la
lengua que podia
serles
6til.
DR.
BARRANTES:
Quisiera
agregar
1o
siguiente:
al
expresarme,
co-
mo
acabo de
hacerlo,
yo
me
he
referido
a
un
plan
de
educaci6n
nacional,
pero




