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70

tismo,

que viene

a

ser casi

equilibrada

en

la

misma

cifra

con el monolingiiismo.

Son

€stas

las

condicones en que

se

comenz6

a

trabajar.

En

cuanto

a

la

actitud

de los

campesinos

frente

al

castellano,

era

la

que

es

bastante corriente

en

casi

toda

la sierra.

Por

la

necesidad que frecuentemente ellos

tienen de

utilizar

esta

lengua,

resulta que

deseaban

aprender

el

castellano, aunque

en principio,

la

actitud

para

la

concurrencia

a

clases

tenia que estar

limitada por

las

posibi-

lidades de

la

disponibilidad

de

tiempo que

ellos

tenian. Para liberar

esa con-

tingencia

tuvimos que adaptar las

horas

de

ensefianza

a

las

horas

libres

que

ellos tuvieran,

y

tambidn organizar nuestro

calendario escolar

de

acuerdo

a

los periodos en que ellos

tenian

menos

cantidad de

trabajo. En

cuanto

a

los

contactos,

6stos

son frecuentes

con eI grupo mestizo

que

habla

castellano

o

que

es

bilingiie;

estos mismos contactos frecuentes

han

demostrado

de

un

modo

constante

a

los

campesinos

que, mientras ellos

no

hablen castellano,

su

situa-

ci6n

siempre

ha

de

ser

disminuida.

Ademds es

motivo

de

un

ascenso

casi

en

la

estratificaci6n

social

cuando alguien

sabe

hablar

castellano

y,

m6s

aun,

cuando alguien

sabe

leer

y

escribir.

DR.

LOOS:

Quisiera agregar

una pregunta

m6s.

El

porcentaje

que

el

Dr.

Ndfiez

del

Prado

ha

citado

como aprobado es

realmente

muy

notable

cuando

se

considera que

han podido

conseguir

su

Libreta

Electoral,

supongo.

Entonces,

han

llegado

a

un

nivel

de

castellanizaci6n

que les

ha

dado

ciertas

facilidades

en

toda

la

vida,

en

todos

sus

contactos.

Y

bien,

en este

caso,

dcu6l

fue

la actitud

hacia su

propio idioma?,

;querian

seguir aprendiendo

el

quechua,

querian

expresarse

en

quechua

o

ya

querian

cambiar

el

castellano,

tanto

en

el

hogar como en

la

calle?

DR.

NUNEZ

DE,L

PRADO:

Bueno,

hasta

el

momento

nosotros

no

hemos

notado ningdn cambio en cuanto

al

deseo

que

tuvieran

de abandonar

el

quechua.

Dentro del

hogar

se

sigue

hablando en

quechua

y

aun,

normalmente,

en

las

relaciones

inter-individuales,

si

pueden

hablar en

quechua,

1o

hacen

con

toda

normalidad

y

naturalidad.

Sin

embargo,

cuando

llegan

a

las

oficinas

pGblicas

tienden

a

expresarse

fundamentalmente

en

castellano, es

decir,

que

saben

que

el

uso

del

castellano

es

alli

importante

y,

por

eso,

lo

utilizan;

pero

en

la

vida diaria continfan

conversando

en

quechua.

DR. ARGUEDAS:

El

Dr.

Emilio

Barrantes, de

la

Facultad de

Educa-

ci6n de

San

Marcos.

DR. BARRANTES:

A

mi

me

parece

que

la

experiencia

del

Dr.

Ndfrez

del

Prado

merece

el

mds grande respeto

y;

por

supuesto,

los

elogios de

una

obra

que

redunda

en

bien

de

una agrupaci6n humana. Es el

caso

del profesor que tiene

que

resolver

el

problema

un tanto

particularmente

sin

corresponder

a un

plan

general

de

la

educaci6n,

porque

tiene en

cuenta

que

€se es

su

deber,

que

no