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tismo,
que viene
a
ser casi
equilibrada
en
la
misma
cifra
con el monolingiiismo.
Son
€stas
las
condicones en que
se
comenz6
a
trabajar.
En
cuanto
a
la
actitud
de los
campesinos
frente
al
castellano,
era
la
que
es
bastante corriente
en
casi
toda
la sierra.
Por
la
necesidad que frecuentemente ellos
tienen de
utilizar
esta
lengua,
resulta que
deseaban
aprender
el
castellano, aunque
en principio,
la
actitud
para
la
concurrencia
a
clases
tenia que estar
limitada por
las
posibi-
lidades de
la
disponibilidad
de
tiempo que
ellos
tenian. Para liberar
esa con-
tingencia
tuvimos que adaptar las
horas
de
ensefianza
a
las
horas
libres
que
ellos tuvieran,
y
tambidn organizar nuestro
calendario escolar
de
acuerdo
a
los periodos en que ellos
tenian
menos
cantidad de
trabajo. En
cuanto
a
los
contactos,
6stos
son frecuentes
con eI grupo mestizo
que
habla
castellano
o
que
es
bilingiie;
estos mismos contactos frecuentes
han
demostrado
de
un
modo
constante
a
los
campesinos
que, mientras ellos
no
hablen castellano,
su
situa-
ci6n
siempre
ha
de
ser
disminuida.
Ademds es
motivo
de
un
ascenso
casi
en
la
estratificaci6n
social
cuando alguien
sabe
hablar
castellano
y,
m6s
aun,
cuando alguien
sabe
leer
y
escribir.
DR.
LOOS:
Quisiera agregar
una pregunta
m6s.
El
porcentaje
que
el
Dr.
Ndfiez
del
Prado
ha
citado
como aprobado es
realmente
muy
notable
cuando
se
considera que
han podido
conseguir
su
Libreta
Electoral,
supongo.
Entonces,
han
llegado
a
un
nivel
de
castellanizaci6n
que les
ha
dado
ciertas
facilidades
en
toda
la
vida,
en
todos
sus
contactos.
Y
bien,
en este
caso,
dcu6l
fue
la actitud
hacia su
propio idioma?,
;querian
seguir aprendiendo
el
quechua,
querian
expresarse
en
quechua
o
ya
querian
cambiar
el
castellano,
tanto
en
el
hogar como en
la
calle?
DR.
NUNEZ
DE,L
PRADO:
Bueno,
hasta
el
momento
nosotros
no
hemos
notado ningdn cambio en cuanto
al
deseo
que
tuvieran
de abandonar
el
quechua.
Dentro del
hogar
se
sigue
hablando en
quechua
y
aun,
normalmente,
en
las
relaciones
inter-individuales,
si
pueden
hablar en
quechua,
1o
hacen
con
toda
normalidad
y
naturalidad.
Sin
embargo,
cuando
llegan
a
las
oficinas
pGblicas
tienden
a
expresarse
fundamentalmente
en
castellano, es
decir,
que
saben
que
el
uso
del
castellano
es
alli
importante
y,
por
eso,
lo
utilizan;
pero
en
la
vida diaria continfan
conversando
en
quechua.
DR. ARGUEDAS:
El
Dr.
Emilio
Barrantes, de
la
Facultad de
Educa-
ci6n de
San
Marcos.
DR. BARRANTES:
A
mi
me
parece
que
la
experiencia
del
Dr.
Ndfrez
del
Prado
merece
el
mds grande respeto
y;
por
supuesto,
los
elogios de
una
obra
que
redunda
en
bien
de
una agrupaci6n humana. Es el
caso
del profesor que tiene
que
resolver
el
problema
un tanto
particularmente
sin
corresponder
a un
plan
general
de
la
educaci6n,
porque
tiene en
cuenta
que
€se es
su
deber,
que
no




