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habr6 que
traducir
todas
las
obras
del
espafiol
al
quechua;
eso
no.
Pero
!a
objeci6n
que
sefialo
radica
en
que,
existiendo
la
misma inversi6n
de
trabajo
y
de tiempo,
se
puede
dotar
a
una
lengUa
y
a
una
cultura
-en
este caso
la
cultura
quechua-
de
un
instrumento
paralelo
e
independie,nte
que
no
se
crttza,
que
no
interfiere
la
existencia
de
una
lengua
oficial
y
de
una
cultura
representada
por
la
costefra
en
lengua
espafiola,
pero que
deja
un
amplio
margen
para
un
desarrollo
libre
y
espontAneo
de
esa
lengua, que tampoco va
a
desaparecer
en
el
contexto social
por el
hecho
de que 6llos
hayan
aprendido
a
escribir
y
a
leer
espafiol.
Adem6s, con
toda
seguridad,
que'
cuando se
en-
cuentfan entre
ellos,
esos
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alumnos
que usted
ha
mencionado
que han
sa-
cado
su Libreta
Militar,
hablan entre ellos
quechua,
y
cuando se
enfrentan
a
un
mestizo
hablan
espafiol
y
cuando
tienen
necesidad
de
escribir
espafiol;
escriben
espafiol evidentemente.
Pero todas
las
posibilidades
de
desarrollo
de
la
cultura
quechua,
el
futuro
en
perspectiva,
quedarian frustradas
en
la
medida
en
que
no
encuentran
un
vehiculo
expresivo
oral
y
escrito;
eso por
un
lado.
Ahora,
por otro
lado,
yo
ayer
no
entendi
bien
su
pregunta
y
ahora
se
me
ha
aclarado: veo
la
estrecha conexi6n que
hay
entre su
pregunta
y
la
experiencia
que
ha
realizado.
Nosotros
sabemos
gue eI quechua
no
es una
lengua uniforme,
que
es
una
lengua
que tiene
zonas
dialectales
muy
mar-
cadas
y
que
estas 6reas
dialectales
se
van
encadenando
en
una
progresi6n
su-
cesiva
de mutua
inteligibilidad por
razones
de corrtigiiidad.
Pues
bien,
en
el
6rea
ayacuchana,
por
ejemplo,
o
en
el
drea
huanuquefia
o
en
el
6rea
de
Ancash, nos
encontramos
con
el
caso
de que
el
patr6n de las
series
glotaliza-
das
y
las
series
aspiradas
no
es
equivalente
al
patr6n del
dialecto
cuzquefio,
;sostendria usted que tambi€n
para
las
6reas
que
no
son
las
cuzquefias
se
hiciese
esta reducci6n
de
una
lengua
artificialmente
seleccionada
y no
se
continuara
la
progresi6n
para
alfabetizarlos plenamente en
la
lengua
nativa?
DR. NUNEZ
DE,L
PRADO:
La
premisa
me
parece
un
poco
inexac-
ta,
porque
si
bien
es
cierto
que
hay
diferencias dialectales
entre
lo
que
es
la
lengua
en
Cuzco,
la
del
drea de Ayacucho
o
la
del
6rea
de
Ancash,
no
por
eso carece
de
formas profundamente
diferenciales
del
habla castellana.
En
las
6reas
no
cuzquefias
el idioma
ets6, digamos, rn6s anavizado,
asl,
por
ejem-
plo,
en
el
6rea
de
Ayacucho. Sin
embargo,
en
Ayacucho se
consideran, den-
tro
de
la
lengua, sonidos
fricativos
y
tambi6n
aspirados,
que
no
hay
en
el
castellano,
y,
si
vamos
hacia
el
Norte,
hay
sibilantes
fuertes
y
formas tam-
bi6n
dialectales
propias
de
esa
zona
que
son
bastantes
diferentes
de
las
formas de
habla del
castellano.
De
todos
modos,
yo
creo que
se
puede
hacer
una
discriminaci6n de palabras,
quiz6
en
cuatro
6reas
-que
no
es
mucho-
para
la
lengua
quechua,
y
otra
para
el aymara. En
cuanto
al
primer
aspec-
to
de su
pregunta,
yo
pienso
que
en
realidad
lo
que nos proponernos
en
este
momento
no
es
dotar
a
un
idioma
de
una forma
de
escritura,
sino poner
en
manos
del
hombre
un
instrumento que
le
sirva para su integraci6n. Es
un




