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64

habr6 que

traducir

todas

las

obras

del

espafiol

al

quechua;

eso

no.

Pero

!a

objeci6n

que

sefialo

radica

en

que,

existiendo

la

misma inversi6n

de

trabajo

y

de tiempo,

se

puede

dotar

a

una

lengUa

y

a

una

cultura

-en

este caso

la

cultura

quechua-

de

un

instrumento

paralelo

e

independie,nte

que

no

se

crttza,

que

no

interfiere

la

existencia

de

una

lengua

oficial

y

de

una

cultura

representada

por

la

costefra

en

lengua

espafiola,

pero que

deja

un

amplio

margen

para

un

desarrollo

libre

y

espontAneo

de

esa

lengua, que tampoco va

a

desaparecer

en

el

contexto social

por el

hecho

de que 6llos

hayan

aprendido

a

escribir

y

a

leer

espafiol.

Adem6s, con

toda

seguridad,

que'

cuando se

en-

cuentfan entre

ellos,

esos

43

alumnos

que usted

ha

mencionado

que han

sa-

cado

su Libreta

Militar,

hablan entre ellos

quechua,

y

cuando se

enfrentan

a

un

mestizo

hablan

espafiol

y

cuando

tienen

necesidad

de

escribir

espafiol;

escriben

espafiol evidentemente.

Pero todas

las

posibilidades

de

desarrollo

de

la

cultura

quechua,

el

futuro

en

perspectiva,

quedarian frustradas

en

la

medida

en

que

no

encuentran

un

vehiculo

expresivo

oral

y

escrito;

eso por

un

lado.

Ahora,

por otro

lado,

yo

ayer

no

entendi

bien

su

pregunta

y

ahora

se

me

ha

aclarado: veo

la

estrecha conexi6n que

hay

entre su

pregunta

y

la

experiencia

que

ha

realizado.

Nosotros

sabemos

gue eI quechua

no

es una

lengua uniforme,

que

es

una

lengua

que tiene

zonas

dialectales

muy

mar-

cadas

y

que

estas 6reas

dialectales

se

van

encadenando

en

una

progresi6n

su-

cesiva

de mutua

inteligibilidad por

razones

de corrtigiiidad.

Pues

bien,

en

el

6rea

ayacuchana,

por

ejemplo,

o

en

el

drea

huanuquefia

o

en

el

6rea

de

Ancash, nos

encontramos

con

el

caso

de que

el

patr6n de las

series

glotaliza-

das

y

las

series

aspiradas

no

es

equivalente

al

patr6n del

dialecto

cuzquefio,

;sostendria usted que tambi€n

para

las

6reas

que

no

son

las

cuzquefias

se

hiciese

esta reducci6n

de

una

lengua

artificialmente

seleccionada

y no

se

continuara

la

progresi6n

para

alfabetizarlos plenamente en

la

lengua

nativa?

DR. NUNEZ

DE,L

PRADO:

La

premisa

me

parece

un

poco

inexac-

ta,

porque

si

bien

es

cierto

que

hay

diferencias dialectales

entre

lo

que

es

la

lengua

en

Cuzco,

la

del

drea de Ayacucho

o

la

del

6rea

de

Ancash,

no

por

eso carece

de

formas profundamente

diferenciales

del

habla castellana.

En

las

6reas

no

cuzquefias

el idioma

ets6, digamos, rn6s anavizado,

asl,

por

ejem-

plo,

en

el

6rea

de

Ayacucho. Sin

embargo,

en

Ayacucho se

consideran, den-

tro

de

la

lengua, sonidos

fricativos

y

tambi6n

aspirados,

que

no

hay

en

el

castellano,

y,

si

vamos

hacia

el

Norte,

hay

sibilantes

fuertes

y

formas tam-

bi6n

dialectales

propias

de

esa

zona

que

son

bastantes

diferentes

de

las

formas de

habla del

castellano.

De

todos

modos,

yo

creo que

se

puede

hacer

una

discriminaci6n de palabras,

quiz6

en

cuatro

6reas

-que

no

es

mucho-

para

la

lengua

quechua,

y

otra

para

el aymara. En

cuanto

al

primer

aspec-

to

de su

pregunta,

yo

pienso

que

en

realidad

lo

que nos proponernos

en

este

momento

no

es

dotar

a

un

idioma

de

una forma

de

escritura,

sino poner

en

manos

del

hombre

un

instrumento que

le

sirva para su integraci6n. Es

un