63
limitado,
puesto
que
la
finalidad no
es
que
escriban
definitivamente en
que-
chua
o
aymara,
la
finalidad
es
que
aprendan
a
escribir
y
leer
en eI
idioma
que
escriben
y
leen
quienes
tienen
el control del
pais.
DR.
ARGUEDAS:
El
Dr.
N6frez
del
Prado
en
su
exposici6n
clara-
mente
habia
hecho
ver
que
la
finalidad del
m6todo
empleado
en
Cuyochico
no
era sino emplear
el
quechua
como
un
paso
al
castellano,
no para
aprender
a
leer
y
escribir
el
quechua
con
el
mismo
nivel
que
se
iria
a
aprender
la
len-
gua
oficial.
Este
punto
lo
anot6
en seguida
el Dr.
Escobar.
Yo
creo
que
6se
es
uno de
los
aspectos
mds
discutibles en
la
experiencia
de
Cuyochico.
DR.
ESCOBAR:
Quisiera hacer
una
pregunta
al Dr.
Ndfrez
del
Prado.
Pero quisiera previamente decirle
cu{nta
simpatia
y
cu6nta admiraci6n
me
merece
su
obra,
y
que vea
en
esta pregunta
y
en todas
las
que pueda
hacer,
una
manifestaci6n
del
interds
que me
produce
el
experimento
que
€l
ha
rea-
lizado,
del
anhelo de poder
conseguir
la
f6rmula
mes
conveniente
o
m6s
ade-
cuada
o
m6s
perfecta,
si
se
quiere.
Dr.
Ndfrez
del
Prado,
si
usted
pudiera
admitir
que
es
posible, con
el
mismo
esfuerzo,
entregarle
al
estudiante abori-
gen
la
posibilidad
de alfabetizarse en su lengua
y
allanarle
la
dureza que
sig-
nifica
la
castellanizaci6n,
si
esto es posible
-como
lo es-
el
m6todo
que
proponemos
;con
qu6
inconvenientes tropezaria?
DR.
NUNEZ
DE,L
PRADO:
Tenemos
que
pensar,
cuando
laboramos
en
estos procesos,
en
nuestras
propias
posibilidades,
en los
recursos
con
que
contamos
para
poder
llevar
adelante alguna
realizaci6n.
Si fuera
posible ver-
tir,
en traducciones,
al
quechua
o
al
aymara
todo el
bagaje
de
conocimientos
que
se
tiene hasta ahora,
no
habria
ningdn
iconveniente;
pero
tenemos
que
afrontar
siempre,
desgraciadamente,
el
fantasma
de
nuestra
limitaci6n
econ6-
mica,
y,
una tarea de
esa
magnitud,
no
creo
que
el
pais
entero puede reali-
zarla.
DR. ESCOBAR:
Pero
yo
creo que en
realidad
usted est6
respondien-
do
a
otro
aspecto
de
mi
pregunta;
ambos
estamos
de
acuerdo
y
creo
que
la
Dra. Hildebrant
y
todos
los
presentes
tambi6n, en
que
el
objetivo,
la
instan-
cia
final
del
proceso,
es
la
castellanizaci6n;
en
eso estamos
de
acuerdo.
Es-
tamos
de
acuerdo
tambi6n,
aunque
usted
no
lo
ha
mencionado,
si
bien
se
infiere de
lo
que
ha
dicho, que en
la
primera
instancia
el
habla de
la
escuela
es
el
habla quechua.
Lo
que
estamos
discutiendo es
la
segunda
instancia,
en
la
que
hay
una
diferencia
entre
lo
que usted
ha
propuesto
o ha
rcalizado
y
lo
que
la
Dra. Hildebrant ha
realizado
en
Venezuela,
y lo
que
yo
ayer
sumariamente
expuse.
Diferencia que radica,
en
realidad,
en una forma
de
ordenar determinados
pasos
para
la
consecuci6n
de
un
fin
com6n.
Entonces,
no
es
el
caso pensar
que
se
quiere
alf.abetizar
s6lo
en
quechua
y
que
luego




