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62

habilidad

para

escribir

eI castellano.

Ahora bien,

si

para

alfabetizar

nos

li-

mitamos

a

escoger

aquellos

tipos

de

palabras

que

no

ofrezcan

diferencias

con

el

sistema

del

espafiol,

concretamente

en

el

caso

del

quechua

del

Cuzco,

si

como

ha

dicho

el

Dr.

N(fiez

del

Prado

hay

que

descartar

la

serie

de

las

oclusivas glotalizadas

y

la

serie

de

las

oclusivas aspiradas,

y

solamente

bus-

car

palabras

que

tengan

oclusivas

simples

en

una

distribuci6n

semejante

a

la

del

espaflol,

ese

proceso

de alfabetizaci6n

yo

lo

encuentro

parcial, limitado'

cercenado.

No

hay duda:

yo

concedo

la

veracidad

de los

datos

del

Dr.

N6-

frez

del

Prado

y

lo felicito.

Creo que

6l

ha

optado

por

esta elecci6n

apre-

miado

por

la

urgencia

del

problema

y

por

la

necesidad

de llegar

r{pidamente

a la

castellatizaci6n. Pero

el

proceso

nuestro

en

el

interds

lingii{stico

se

funda no

solamente en

un

contraste

lingiiistico,

sino

se

funda

en

un

contraste

de culturas,

y

castellanizar

no

irnplica de

ninguna

manera

aplastar

o

deste-

rrar

la

lengua

nativa;

al

contrario,

en

este proceso quefemos demostrar

que

la

lengua

nativa

es

tan

v61ida,

tan

lengua

y

de

tan

igual

funci6n,

y

por

Io

tanto,

de

iguales merecimientos

que

el

espafiol.

Incluso

pens6bamos

que

Ia

alfabetizaci6n

del

quechua

podria

servir

luego

pafa

qpe

el

quechua

quedara

como

asignatura

en

la

secundaria

o

en

la

Universidad

y

para

fomentar

un

desarrollo

literario,

un

desarrollo

cultural,

que

como

en

las

6reas

lingiiisticas

de

Italia o

de

Espafra

o

de Alemania

no

interfiere,

ni

cruza,

ni

significa

nin-

guna desventaja

para

la

lengua

general

com6n.

Este

proceso

de

alfabetiza-

ci6n,

no le

entrega

al

estudiante

ese instrumento

y,

lo

que

es m6s

grave,

condice

y

concede,

en cierta

medida,

con

la

actitud limitativa,

peyorativa;

y

el

quechua seria

entonces

una

lengua

que sufre

de

un

capitis

dimitmtio,

que

no vale

la

pena que

se

ensefie

a

escribir

tal

como

es,

sino que se

requiere

hacer

una

suerte

de simplificaci6n,

tan

s6lo

como

un

recurso

diddctico,

para

llegar m6s

r6pidamente

a

la

castellanizaci{n.

DR.

NUITEZ

DEL

PRADO:

Evidentemente

el

sistema que

se Propo-

ne

no

est6

encaminado,

como

dije

antes,

a

conservar

el

quechua, sino,

por

el

contrario,

est6

encaminado

a

buscar

dentro

de

un

proceso

de

integraci6n,

que

es

lo

que nos

proponemos

cuando

hemos

iniciado

el

programa

de

Antropo-

logia

Social Aplicada,

a

buscar

dentro

del

proceso

de

integraci6n

la

mayor

posibilidad de que

el

campesino

consiga

los

recursos

neces€lrios

para

esta

in-

tegraci6n, puesto

que,

como

dije

ya,

la

mayor parte de

nuestra

legislaci6n,

las obras

a6n

m6s

elementales

que sirven como fuentes

de

nutrici6n

culfural,

digamos asi, estdn

en

el

idioma

castellano.

La

misma

imposibilidad

que

tie-

ne

actualmente

el

campesino

de

acercarse

al

grupo

mestizo,

que

es el

que

tiene

en

sus manos todos

los

controles

de orden

econ6mico,

politico

y

social,

digo,

esa

imposibilidad

o

esa

dificultad

obedece

en gran parte

a

que

€l

no

maneja

el

idioma

castellano,

no

maneja

el

idioma

oficial.

Nuestro

inter6s

en

este

caso es

poner

en

manos

del

campesino

Ias posibilidades

de

integrarse;

es

por

eso

que,

evidentemente,

el

aprendizaje

en

la

primera

etapa

tiene que

ser