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habilidad
para
escribir
eI castellano.
Ahora bien,
si
para
alfabetizar
nos
li-
mitamos
a
escoger
aquellos
tipos
de
palabras
que
no
ofrezcan
diferencias
con
el
sistema
del
espafiol,
concretamente
en
el
caso
del
quechua
del
Cuzco,
si
como
ha
dicho
el
Dr.
N(fiez
del
Prado
hay
que
descartar
la
serie
de
las
oclusivas glotalizadas
y
la
serie
de
las
oclusivas aspiradas,
y
solamente
bus-
car
palabras
que
tengan
oclusivas
simples
en
una
distribuci6n
semejante
a
la
del
espaflol,
ese
proceso
de alfabetizaci6n
yo
lo
encuentro
parcial, limitado'
cercenado.
No
hay duda:
yo
concedo
la
veracidad
de los
datos
del
Dr.
N6-
frez
del
Prado
y
lo felicito.
Creo que
6l
ha
optado
por
esta elecci6n
apre-
miado
por
la
urgencia
del
problema
y
por
la
necesidad
de llegar
r{pidamente
a la
castellatizaci6n. Pero
el
proceso
nuestro
en
el
interds
lingii{stico
se
funda no
solamente en
un
contraste
lingiiistico,
sino
se
funda
en
un
contraste
de culturas,
y
castellanizar
no
irnplica de
ninguna
manera
aplastar
o
deste-
rrar
la
lengua
nativa;
al
contrario,
en
este proceso quefemos demostrar
que
la
lengua
nativa
es
tan
v61ida,
tan
lengua
y
de
tan
igual
funci6n,
y
por
Io
tanto,
de
iguales merecimientos
que
el
espafiol.
Incluso
pens6bamos
que
Ia
alfabetizaci6n
del
quechua
podria
servir
luego
pafa
qpe
el
quechua
quedara
como
asignatura
en
la
secundaria
o
en
la
Universidad
y
para
fomentar
un
desarrollo
literario,
un
desarrollo
cultural,
que
como
en
las
6reas
lingiiisticas
de
Italia o
de
Espafra
o
de Alemania
no
interfiere,
ni
cruza,
ni
significa
nin-
guna desventaja
para
la
lengua
general
com6n.
Este
proceso
de
alfabetiza-
ci6n,
no le
entrega
al
estudiante
ese instrumento
y,
lo
que
es m6s
grave,
condice
y
concede,
en cierta
medida,
con
la
actitud limitativa,
peyorativa;
y
el
quechua seria
entonces
una
lengua
que sufre
de
un
capitis
dimitmtio,
que
no vale
la
pena que
se
ensefie
a
escribir
tal
como
es,
sino que se
requiere
hacer
una
suerte
de simplificaci6n,
tan
s6lo
como
un
recurso
diddctico,
para
llegar m6s
r6pidamente
a
la
castellanizaci{n.
DR.
NUITEZ
DEL
PRADO:
Evidentemente
el
sistema que
se Propo-
ne
no
est6
encaminado,
como
dije
antes,
a
conservar
el
quechua, sino,
por
el
contrario,
est6
encaminado
a
buscar
dentro
de
un
proceso
de
integraci6n,
que
es
lo
que nos
proponemos
cuando
hemos
iniciado
el
programa
de
Antropo-
logia
Social Aplicada,
a
buscar
dentro
del
proceso
de
integraci6n
la
mayor
posibilidad de que
el
campesino
consiga
los
recursos
neces€lrios
para
esta
in-
tegraci6n, puesto
que,
como
dije
ya,
la
mayor parte de
nuestra
legislaci6n,
las obras
a6n
m6s
elementales
que sirven como fuentes
de
nutrici6n
culfural,
digamos asi, estdn
en
el
idioma
castellano.
La
misma
imposibilidad
que
tie-
ne
actualmente
el
campesino
de
acercarse
al
grupo
mestizo,
que
es el
que
tiene
en
sus manos todos
los
controles
de orden
econ6mico,
politico
y
social,
digo,
esa
imposibilidad
o
esa
dificultad
obedece
en gran parte
a
que
€l
no
maneja
el
idioma
castellano,
no
maneja
el
idioma
oficial.
Nuestro
inter6s
en
este
caso es
poner
en
manos
del
campesino
Ias posibilidades
de
integrarse;
es
por
eso
que,
evidentemente,
el
aprendizaje
en
la
primera
etapa
tiene que
ser




