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hip6tesis planteada
y
observar sus resultados,
es
asi que
en colaboraci6n
con
el
eminente educador
doctor
Celso
Roberto
S6nchez Castafreda,
resolvimos
emplear
el
sistema,
encarg6ndose
6l
de
la
facci6n
de las
cartillas
correspon-
dientes.
Para llegar
al
t€rmino
este
sistema,
el primer
paso
consiste
en
confec-
cionar
las cartillas
o
l6minas en
lengua materna,
utilizando,
como
ya
se
ha
dicho, palabras
cuya
estructura
y
pronunciaci6n
sean
similares
a
las
del
caste-
llano,
el
silabario
hispano-americano
sirvi6
para prepafar las
l6minas
,parale-
las en castellano, con
6stas se
completa
el
equipo
de material digl6tico,
todas
las
l6minas
en
quechua
sucesivas
naturalmente
est6n
lntimamente
enlazadas
entre
si
y
guardan relaci6n fon€tica con las
correspondientes
al
castellano pa-
ra
str aplicaci6n pr6ctica.
Previamente
los
alumnos deben aprender
a
leer
y
escribir
Correctamente
las cinco
vocales,
para
1o
que
cada una de
6stas
a
mane-
ra
de
recursos memot€cnicos
ir6
acompaflada
por
un
dibujo
que
corresponde
a nn
elemento
conocido
en
la
cultura local,
asl,
la
A
ird
acompafiada
por
un
dibujo
que fepresente
a
un
"Anca"
o
ha1c6n,
la
E
por
una
"Era", lugar
de
trilla,
la
f
por
el
"Inti",
Sol,
la
O
por
"Orqo",
montafla,
la
U
por
"IJchu",
aji,
en
esta
forma,
es
f6ci1
que
cada
uno
reconozca
y
recuerde perfectamente
las
cinco
vocales,
en
esta fase es
de
inestimable
importancia
insistir
hasta
conse-
guir
la
pronunciaci6n
liquida
y
clara
de cada
una
de las
vocales. Seguidamen-
te,
se procede
a
enseflar
la
primera l6mina en
quechua,
el
profesor
se
limita
solamente
a
ensefiar
los
sonidos
de las
cinco
sllabas b6sicas pa-pe-pi-po-pu,
despu€s
de
cierto
entrenamiento
los
alumnos
deben
estar en
condiciones, aun-
que,
con
alguna
dificultad
al
principio,
de
leer las
palabras
Apu,
Api,
Papa,
Upi,
Opa, Pau,
etc.;
los
ndmeros
de
1
a
5
se leen
primero
en
quechua
e
inme-
diatamente despu(s
en
castellano,
aprovechando
del
bagaje
que
llevan
los
propios alumnos.
La
segunda
l6mina
tiene relaci6n con
la
primera
y
proce-
diendo como en
el
caso
anterior no
se
tropezate
con
ninguna
dificultad
espe-
cial;
es
obvio
que
despuds
de
leei
las palabras
escritas
en su
propia
lengua
los
indigenas
las
traducen
e
interpretan de inmediato
despu6s
de
haber
logrado
concluir
con
la
lectura,
y
hecha
la
evaluaci6n que
corresponde
a
la
l6mina
los
alumnos
proceden
a
escribiir
siempre con
la
direcci6n
del
maestro. Cada
lec-
ci6n-debe seguir
las
normas
pedag6gicas
y
metodol6gicas
que
recomiendan
los
especialistas
en
educaci6n,
una vez
aprendidas
las ldminas en
quechua
se
comienza
con
la
l6mina ndmero
1,
correspondiente
al
castellano;
en
6sta,
las
sflabas b6sicas
son conocidas
ya por
los
alumnos
y
pueden
por
consiguiente
leer las palabras
castellanas
con bastante
facilidad,
puesto que
conocen
el
me-
canismo
que mueve
la
lectura;
lo
tlnico,
lo
b6sico
en
esta segunda
etapa
es la
interpretaci6n
y
funcionalidad
de
lo
leido.
En
resumen,
el
m6todo ofrece
me-
nos
dificultades
al
alumno,
pues
su
aplicaci6n
debe
consistir
en
ensefrar
dos
habilidades
desconocidas
en
la
siguiente progresi6n,
leyendo
primero
en
la
lengua indigena
y
luego leyendo en
espafiol,
pero
por
medio
de
materiales
di-
gl6ticos,
en
este caso,
la
primera habilidad
desconocida
a
que
se ensefra
la
lec-




