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58

hip6tesis planteada

y

observar sus resultados,

es

asi que

en colaboraci6n

con

el

eminente educador

doctor

Celso

Roberto

S6nchez Castafreda,

resolvimos

emplear

el

sistema,

encarg6ndose

6l

de

la

facci6n

de las

cartillas

correspon-

dientes.

Para llegar

al

t€rmino

este

sistema,

el primer

paso

consiste

en

confec-

cionar

las cartillas

o

l6minas en

lengua materna,

utilizando,

como

ya

se

ha

dicho, palabras

cuya

estructura

y

pronunciaci6n

sean

similares

a

las

del

caste-

llano,

el

silabario

hispano-americano

sirvi6

para prepafar las

l6minas

,parale-

las en castellano, con

6stas se

completa

el

equipo

de material digl6tico,

todas

las

l6minas

en

quechua

sucesivas

naturalmente

est6n

lntimamente

enlazadas

entre

si

y

guardan relaci6n fon€tica con las

correspondientes

al

castellano pa-

ra

str aplicaci6n pr6ctica.

Previamente

los

alumnos deben aprender

a

leer

y

escribir

Correctamente

las cinco

vocales,

para

1o

que

cada una de

6stas

a

mane-

ra

de

recursos memot€cnicos

ir6

acompaflada

por

un

dibujo

que

corresponde

a nn

elemento

conocido

en

la

cultura local,

asl,

la

A

ird

acompafiada

por

un

dibujo

que fepresente

a

un

"Anca"

o

ha1c6n,

la

E

por

una

"Era", lugar

de

trilla,

la

f

por

el

"Inti",

Sol,

la

O

por

"Orqo",

montafla,

la

U

por

"IJchu",

aji,

en

esta

forma,

es

f6ci1

que

cada

uno

reconozca

y

recuerde perfectamente

las

cinco

vocales,

en

esta fase es

de

inestimable

importancia

insistir

hasta

conse-

guir

la

pronunciaci6n

liquida

y

clara

de cada

una

de las

vocales. Seguidamen-

te,

se procede

a

enseflar

la

primera l6mina en

quechua,

el

profesor

se

limita

solamente

a

ensefiar

los

sonidos

de las

cinco

sllabas b6sicas pa-pe-pi-po-pu,

despu€s

de

cierto

entrenamiento

los

alumnos

deben

estar en

condiciones, aun-

que,

con

alguna

dificultad

al

principio,

de

leer las

palabras

Apu,

Api,

Papa,

Upi,

Opa, Pau,

etc.;

los

ndmeros

de

1

a

5

se leen

primero

en

quechua

e

inme-

diatamente despu(s

en

castellano,

aprovechando

del

bagaje

que

llevan

los

propios alumnos.

La

segunda

l6mina

tiene relaci6n con

la

primera

y

proce-

diendo como en

el

caso

anterior no

se

tropezate

con

ninguna

dificultad

espe-

cial;

es

obvio

que

despuds

de

leei

las palabras

escritas

en su

propia

lengua

los

indigenas

las

traducen

e

interpretan de inmediato

despu6s

de

haber

logrado

concluir

con

la

lectura,

y

hecha

la

evaluaci6n que

corresponde

a

la

l6mina

los

alumnos

proceden

a

escribiir

siempre con

la

direcci6n

del

maestro. Cada

lec-

ci6n-debe seguir

las

normas

pedag6gicas

y

metodol6gicas

que

recomiendan

los

especialistas

en

educaci6n,

una vez

aprendidas

las ldminas en

quechua

se

comienza

con

la

l6mina ndmero

1,

correspondiente

al

castellano;

en

6sta,

las

sflabas b6sicas

son conocidas

ya por

los

alumnos

y

pueden

por

consiguiente

leer las palabras

castellanas

con bastante

facilidad,

puesto que

conocen

el

me-

canismo

que mueve

la

lectura;

lo

tlnico,

lo

b6sico

en

esta segunda

etapa

es la

interpretaci6n

y

funcionalidad

de

lo

leido.

En

resumen,

el

m6todo ofrece

me-

nos

dificultades

al

alumno,

pues

su

aplicaci6n

debe

consistir

en

ensefrar

dos

habilidades

desconocidas

en

la

siguiente progresi6n,

leyendo

primero

en

la

lengua indigena

y

luego leyendo en

espafiol,

pero

por

medio

de

materiales

di-

gl6ticos,

en

este caso,

la

primera habilidad

desconocida

a

que

se ensefra

la

lec-