Background Image
Previous Page  53 / 146 Next Page
Information
Show Menu
Previous Page 53 / 146 Next Page
Page Background

56

ci6n

educacional en

el

6rea

rural

de tres

paises

andinos: Ecuador,

PerG

y

Bo-

livia.

Ninguno de los tres habla llegado

a

adoptar

alg(n

sistema

vdlido

que

pudiera

satisfacer

plenamente

la

doble

tarea de alfabetizar

y

castellanizar

a

los

grupos monolingties de sus

respectivas 6reas,

sin

embargo,

se

habla

hecho

una

serie

de

experiencias

que bien podian

enmarcarse

dentro

de

dos

puntos

de

vista

fundamentales

cuales

son:

la

ensefianza

directa

en castellano

y

la

ense-

Ttaroiza

en

quechua

u

otra

lengua nativa.

En

el primer

caso se

habia pretendido alfabetizar usando directamente la

lengua castellana

y

el

alfabeto

castellano,

los

resultados

en

este

caso

necesa-

riamente

tenian que ser

deficientes

puesto que

se

trata

de

introducir de

un

modo exabrupto

2

factores completamente

extraflos

al

contexto

cultural

del

Erupo,

o

sea

el

de

la

ensefianza

de una lengua

desconocida

y

simult6neamente

la

graficaci6n de

6sta.

En

un

pueblo que jamds

tuvo

escritura

si

consideramos

que

el

lenguaje

es

el vehlculo

por

excelencia de

la

cultura

y

con 6l

se

represen-

tan

los

hechos

en

pequefra

o

grande

magnitud

que

se

operan

en ella

es

obvio

que

su

aprendizaje tiene

necesariamente

que

tener

en cuenta

el

proceso

lento

que

implica

la

aprehensi6n

de

los distintos

significados

de

cada vocablo

y

si

afladimos

simult6neamente

el

aprendizaje

de otro

elemento

absolutamente

desconocido en

la

cultura, cual

es

la

escritura,

tenemos

que

justificar

el lnfimo

resultado que

obtuvieron los

maestros aplicando esta

forma

en

su

anhelo

de

alfabetizar

y

castellanizar, puesto

que

al

hacerlo,

falta el

elemento

necesario

de

asociaci6n respecto

al

valor

significativo de los

vocablos.

En

el

segundo

caso,

surge

la

idea de usar

un

mundo

conocido,

o

sea el

propio idioma de

aquellos

a

quienes

se

ha

de alfabetizar aqul,

naturalmente,

tiene que

contarse corr dos

factores:

el idioma

que

ya

conocen

y

el

sistema

de

escritura que

desconocen,

sin

embargo,

se

comenz6

la

tarea

usando

e1

alfabe-

to

castellano

para

ensefrar

en quechua

o

aymara, l6gicamente surge

un

nuevo

conflicto,

pues se

pretende usar

un

sistema

de escritura

adecuado

a

una

len-

gua estructuralmente diferente de aquella en

la

que

ha

de ser aplicada, de

tal

suerte que era

imposible escribir

correctamente

una cantidad

considerable

de

palabras del

idioma

nativo, cuya

formaci6n

no

le

hace

viable para

ser

repre-

sentado

con

el

alfabeto

castellano.

Un

tercer movimiento

se encamina

a

usar

un

sistema fon€mico

de

es-

critura

con

eI cual

pueden graficarse correctamente

los

vocablos

quechua,

ay-

mara,

etc.,

y

se

imparte

|a

ensefianza

etla

lengua

nativa si bien

es

cierto

que

durante

el

aprendizaje

se

consigue

disminuir los

problemas

de

la

ensefranza

misma, surgen

otros de

mayof

envergadura

que

co,nstituyen verdaderos

desa-

justes

en

el

orden

cultural

y

social, pues,

al

estructurar

el

sistema

fon€mico

adecuado

a la

lengua

nativa de

hecho,

por

su

naturaleza

eshuctural

distinta,

tiene

que

ser

el

alfabeto tambidn

distinto al

que

sirve para escribir

el

castellano

que

es

la

lengua

oficial

de pais,

vale decir

la

lengua

en

la

cual

se

vierten

todas

las formas de comunicaci6n que

permiten

el

goce

de

los

derechos

y

oportuni-

dades

del individuo, de

donde

resulta

que

la

forma

de escritura

aprendida

se