57
torna infuncional,
de
otro
lado
la
gravedad de
tal
hecho es
a(n
mayor
cuan-
do
se considera
que
entre
el
grupo de
habla
castellana
y
los
grupos de habla
quechua
y
aymara
existe
ya
una
profunda
separaci6n
no
s6lo
cultural,
sino
tambifn
econ6mica
y
social
y
el
hecho
de constituir para
dichos
grufos
un
sistema
de escritura en su propia
lengua,
sin
acceso
a la
escritura de
la
len-
gua
oficial implica por
sl el
actecentamiento
de
la
barrera que contribuye
a
perennizar
ta1
divisi6n. Debe
considerarse de
igual
modo que gran
parte
de
las
conquistas
culturales
de
la
Humanidad han
sido
vertidas
al
castellano
y
para
que
sean
traducidas
a
nuestra
lengUa
nativa
tendr6
que
pasar
un
tiem1rc consi-
derable
y
mientras los
alfabetizados en dichas lenguas
no
podrfin
tener
a
su
al-
cance
no
digamos
ya
los
conocimientos medios
de
la
cultura
occidental
sino
a6n
carecer6n
de
la
m6s
modesta
informaci6n
del
tipo
periodistico
ante
la
evidencia
de los
desajustes
y
por
consiguiente
la
poca
o
ninguna
efectividad
de
las
formas
de
alfabetizaci6n practicadas
en
el
6rea
en
que
se
hizo
la
con-
frontaci6n en
1952,
fue
necesario
buscar alguna
forma compatible con
la
rea-
lidad
y
las
necesidades
de
cons€guir
la
aUabetizaci6n
y
castellanizaci6n
en
r:n
tiempo
breve
y
alejando
la
posibilidad
de
generar nuevos
tipos
de
desajus-
tes en aquellos grupos
en
los
que habla de
lrcnerse en
pr6ctica,
surgiendo luego
una hip6tesis
que
la
presentamos en
un informe a
las
Naciones
Unidas, que
se
pubtc6
hace 10 afios
en
un
folleto
titulado
"Problemas
antropol6gicos
del
6rea
.andina"
que en
la
parte
correspondiente,
a
la
letra dice:
"se
impone,
pues,
buscar
una soluci6n
adecuada
al
problema;
suponemos
que
el
paso
m6s
f6-
cil
para castellanizar a los niflos
indigenas consiste en
ensefrarles
a
escribir
pri-
mero en su
propia
lengua
utilizando
un
sistema seleccionado
de palabras
que-
chuas
y
aymaras,
en
cada
caso,
cuya estructura
fon6tica pueda
ser
excelente
mente escrita
en
el
alfabeto
castellano,
vale decir,
discriminar
las
palabras
espiradas,
glotalizadas,
fricativas
fuertes,
explosivas,
etc.,
a
fin
de
que
la
gra-
ficaci6n de
los
sonidos est6
en armonia
con
la
escritura
del espaf,ol,
de
este
modo
los nifios
se
familiarizan con
el
manejo
de
las grafias
espaff.o,las
en
Bu
propio idioma
y
luego, paulatinamente, se
van
introduciendo
palabras
caste-
llanas cuyo aprendizaje
se
facilita
con
la
posibilidad de escribirlas".
No
se
pre-
tende
con esto
el
uso de
ningtn
alfabeto
especial
para eI
quechua
o
eI aymara,
reconocemos
que
esta
tarea incumbe
a
los
lingiiistas
que
se
interesan
por
el
re-
gistro fidedigno de los
sonidos,
no
es
la
idea
discutir
sobre
la
escritura.que-
chua
o
aymara
sino
utilizar
palabras
quechuas
o
aymaras
escogidas
para
en-
sefrar
el
castellano
de modo m6s
eficiente.
En
otros
t6rminos, debe
usarse
el
quechua
o
el
aymara,
en
cada
caso,
como
un
paso
necesario
para
castellani-
zat
y
alfabetizar
en
espafiol.
A
partir
de
1960, en
el programa
de
Antropologia
Social
Aplicada de Cu-
yochico simultdneamente
a
la
soluci6n
de los
diversos problemas
econ6mico-
sociales,
tenfu que
resolverse
el
problema
de
alfabetizaci6n
como
parte vital
de
un
programa de integraci6n,
habia
llegado
la
hora de
poner en
prdctica
la




