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46

el

titulo

que

se

le da.

Dentro

de

esta preocupaci6n, creo

yo

que debe

atenderse

a

los m5dulos

culturales

del aborigen

para

la

ensefianza

sin excluir el

castellano,

porque

muchas personas creen

que,

quienes

somo.s

tildados

de indigenistas

es-

tamos conspirando

contra

la

majestad,

elegancia,

la

belleza

y

todas

las

cuali-

dades

del idioma

castellano;

no

se

trata

de

eso, se

trata

de que

los

aborigenes

comiencen

a

estudiar el

idioma

de

origen, su

idioma

materno

y

que poco

a

po-

co con los

grados

de instrucci6n

asimilen

una

lengua

que

nosotros

no

quere-

mos desconocer

que

es

Ia

lengua de

necesidad

para

la vida

misma

y

que

es

el

castellano. Se

les impondr6,

pero

se

les impondr6

a

base

de una

educaci6n

que

no

les

haya

creado

o

cultivado el

complejo de

la

inferioridad, el

complejo

de

la

oposici6n

o

digamos

el

estado

de belicismo de

una cultura

con

otra,

por-

que

la

verdad

del

caso

nuestro

es,

no el

de

una cultura

al

lado

de

otra

ni

at-

sorbida

por otra;

es

el

de

una

cultura

agredida

por otra

que

se

ha

sobrepues-

to

6lla

dej6ndole, digamos, arrebat6ndole

los

medios

de

expresarse

como

cul-

tura

inclusive

a

trav6s de

este

instrumento de

superioridad evidente

de

la

ci-

vilizaci6n

occidental o

castellana que

es

el alfabeto. Cuatrocientos

afros

han

pa-

sado

sin

que

se

haya podido convenir

que

se

pueda

tener

un

alfabeto que

pue-

da

responder

a

los

fonemas

o

sonidos

que tienen

los

idiomas

nativos;

hace

tambi6n

cerca

de

cuarenta

afros

que

aqui

en

Lima

se

nombr6

una

comisi6n,

uno

de sus

componentes era

el

Dr. Julio

c.

Tello,

uno

de

los primeros antrop6-

Iogos

seguramente

de Am6rica

y

cuya celebridad a6n

no

ha

pasado,

uno de

los

que

form6 parte

y

que sin

saber quechua

ni

aymara en cambio

tenia

un

vasto

conocimiento antropol6gico de

la

lingiiistica para

haber

fijado

las

normas

ge-

nerales

a

que debia

obedecer

la

creaci6n

de

un

alfabeto.

Ese

alfabeto

es,

me

parece,

del

qlrechua,

este

alfabeto

debe aprovecharse,

tiene

los

antecedentes

de

gue

es doblemente

legal entre

nosotros;

aqui

estd

el

doctor

valcdrcel,

quien como

Ministro

de

Educaci6n

del

Dr.

Bustamante

y

Rivero,

expi-

di6

el

alfabeto

de

lenguas

aborigenes

en

octubre

de

1946,

seis

afi.os des-

pu6s

en

1952

en

el

congreso

de

la

Paz,

cuatro

delegados

de

la

universidad

del

cuzco,

entre

los

que estuvo

el Dr.

Nffrez

lel

Prado, aqui

presente,

lleva-

ron

la

iniciativa del

nuevo

alfabeto que era id6ntico

al

que

ya

habia

enun-

ciado

el Dr.

Valc6rcel

o

que

ya

habia

expedido

por

Resoluci6n

Ministerial;

presentado

ante

el

congreso

este

alfabeto,

fue

adoptado

por

aclamaci6n,

y

lue-

go

por

Decreto

Supremo

del

Presidente

de

Bolivia

se

le hizo

que

tuviera

fuer-

za

obligatoria

dentro de

Bolivia,

recomend6ndose

a

los

paises

vecinos,

que

tuvieran

condici6n

similar a

la

del

Per6,

adoptar

este

alfabeto;

en

el

perd

te-

nia,

puede

decirse,

este

alfabeto fuerza obligatoria, puesto que

delegados

de

la

Universidad

del

Cuzco

y

delegados

indigenas

oficialmente

enviados

a

ese

congreso

por el

PerG

habian

votado

en

forma

aclamatoria

la

adopci6n de

ese

alfabeto;

ese

alfabeto

ha

sido

olvidado

y

olvidado en forma

que hasta

parece

parad6jica

y

contradictoria.

De

la

universidad

del cuzco

y

de

algunos

cuz-

quefros

parte

casi siempre

el

tono

discrepante acerca de

sus

prescripciones

y

te-

nemos que

todavia

algunos

de los

sefrores

del

cuzco

piensan

o

suefian

se-