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pese
a
que
mi
propfsito
ha
sido descartar algunas
dudas, parece
que
no
1o he
hecho
en
la
medida que
hubiese
querido.
He
sostenido
que,
de
acuerdo
con
determinados
criterios
que se
fundan en una disciplina
que
tiene
por
objeto
el
esfudio
de las
lenguas,
y,
m6s adn,
que
tiene
como
objeto de
una
de
sus
6reas
de aplicaci6n
el
estudio
de
la
posibilidad
de
utilizar
m6todos
lingiiisti-
cos
para
mejorar
el
aprendizaje
de las
lenguas, es
necesario
distinguir
entre
la
enseiianza de
lemgua
trtaterna
y
la
ensefianza
de
segwtda lengua.
Ahora
bien,
la
ensefianza
de
lengua materna
es
el de
ensefrar
a
leer
y
escribir,
el
ensefiar
el
sistema
gramatical formalizado
por
la
comunidad,
a
nifios que
van
a
la
escue-
la
para
aprender
a
leer
y
escribir
la
lengua que
ya
hablan,
y
a
recibir el
c6mu-
1o
de
conocimientos que les
da
la
escuela
en
la
misma lengua
que
hablan en
su
hogar
y
en
la
misma lengua que
hablan en su comunidad;
esto es
lo
que
su-
cede,
por
ejemplo, cuando
yo
mando
a
mi hija
a un
colegio
peruano.
Ahora
bien,
sostenemos
que te6ricamente
se
menciona
el
caso
de los
colegios
de
Li-
ma,
es
un
buen ejemplo porque
causa
efecto;
es
decir,
aparentemente
tendria
que
concederle
a
usted
la
taz6n.
Mas
si,empezamos
a
discutir
un
poco
sobre
1o
que ocurre en
un
colegio
peruano
y
lo
que ocurre
en
un
comunidad
mono-
lengiie
de
Puno
o
Cuzco, vamos
a llegar a
comprobaciones que nos
indican
que
las
situaciones son radicalmente
distintas.
Cuando
yo
en
Lima
mando
a
mi
hija
a
un
colegio
bilingiie,
el
solo
hecho
de
mandar
a
mi
hija
a
un
cole-
gio
bilingi.ie
me
pone
a
ml
en
un
rango
de
grupo
privilegiado dentro
de
la
sociedad
que
vive
en
Lima,
y
la
educaci6n
que
recibe
esta nifia
en
ese
colegio puede ser
parcialmente en lengua extranjera, dos
horas,
tres
horas, pe-
ro
las
tres
o
cuatro
horas restantes que est6
en
el
colegio recibe
la
ensefianza
en lengua
espafiola
y
habla
espafrol.
De
modo
que
si
hace
el
c6mputo de
lo
que
se
les
ensefia
en
espaflol
y
lo
que han aprendido en
ingl6s,
se
ver6 que,
en
realidad,
es
mucho.
m6s
amplio
eI contingente de
lo
que
se
ha
ensefiado
en
es-
pafiol,
y
que
todos
estos procesos
que
dentro de
mi
ponencia son
fases
suce-
sivas
y
por un
plazo
que
no
es
gran
p,6rdida
de tiempo,
un
plazo
Que
puede
ser
de
cuatro
meses
o
seis
meses
o un
afio,
(pueden
variar),
que
no hay
gran
p6rdida de tiempo,
y,
si
incluso
la
hubiera,
Ia
pdrdida de
tiempo
compensa
la
dferencia que
existe
entre
la nifia
que
va
a
un
colegio de
Lima,
para
estudiar
una lengua extranjera,
lo
que
ya implica
cierta distinci6n
y
de
cierto privilegio,
y
el
indigena
que se
presenta en
una
escuela
para
enfrentarse
con
un
maestro
que
habla
otra
lengua, que
a
trav€s de
la
lengua
estd
revelando
su
pertenen-
cia
al
grupo
mestizo
que en
la
gran
multitud
de
los
casos
tiene
una
actitud
de
desprecio
por el
nativo
gue
no
puede
expresarse
en
castellano,
y
que
hace
que en
la
fase
en
la
que
se
necesita
que
el nifio
forme
sus
hdbitos
de interre-
laci6n con los otros nifios, con
el
maestro
y
con
la
escuela, se
encuentre
con
una muralla lingiiistica
que
lo
hace sentirse
extranjero;
pero
no
solamente
ex-
tranjero
sino que
lo
hace sentirse
extranjero
y
hablante
de una
lengua
que,
incluso
para
sus padres
y
para
su
comunidad,
ellos
mismos consideran
una
lengua
inferior. Te6rica
y
lingiiisticamente
esos
juicios
son inacqrtables.
Seria




