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50

ingenuo,

baladi,

fttil,

seria

una pdrdida de tiempo

comenzar

a

discutir

sobre

las

calidades

de

la

lengua quechua

frente

a

las

calidades

de

la

lengua

espa-

fio1a, eso

no tiene sentido; pero

por

un

contexto social

y

cultural

los

quechua-

hablantes

del aymara

se

sienten en

una condici6n

inferior

y

establecen esa

falsa

ecuaci6n

de

inferioridad

de

lengua

equivalente

a

inferioridad

de

cultura,

en

acceso

a

disposiciones

o

acceso

a

distribuciones

de una

serie

de

goces

de

los

que

6llos

no participan;

en

suma,

por

estas consideraciones

estimo que

se

pue-

de decir

que

el

proyecto

que

es

sostenido

acd

y

que

revela

un

planteamiento

t€cnico

es

un

proyecto idealista,

si

se

quiere, pero

no

poco

pr6ctico. Es

el

m6s

pr6ctico

de todos porque

es

el 6nico

que

sabe

c6mo

y

por

qu€

se deben

hacer

las

cosas.

Es

idealista en

la

medida que

no

se

arredra ante

aquellas

dificulta-

des

que

existen

para llevarlo

adelante,

que son inn(meras,

ni

ante

el

hecho

que los materiales de

que disponemos son exiguos,

y

que

la

confianza de

quie-

nes

ejercen

las

posiciones

directivas no

siempre nos

acompafra.

Desde

ese

pun-

to

de

vista

es

idealista,

pero

el

idealismo

es

ciertamente

un

atributo

que

nos

llega

por

todos

los

ancestros

que

forman

la

comunidad

peruana.

DR.

ARGUEDAS:

Me

parece

que

el

punto

ha

sido

suficientemente

debatido. Cabria hacer

un

resumen

de las

intervenciones

y

de las

conclusiones

a

las que

se

ha

llegado. Fray,

sin

embargo,

un

aspecto

al

que me

referir6

con

algdn detenimieato

y

es

el

que

trat6

primero el

Dr.

Meneses

y

luego

fue amplia-

do

por el

Dr.

Murra.

Nosotros

los

quechua-hablantes

sabemos

muy

bien

que

el

quechua

y

el

aymara

son

idiomas con posibilidades

muy

vastas

para

la

ex-

presi6n;

esas

posibilidades

implican

al

mismo

tiempo

un

desarrollo igualmen-

te

vasto del

pensamiento

y

de

la

experiencia

humana.

El

hecho

de que

a

los

indigenas monolingiies

se

les

ensefie

en quechua

es

una actitud,

en verdad,

no

s6lo equivocada

sino

absurda, como

la

calific6 muy

concluyentemente

el

Dr.

cueto,

en

la

conferencia

a

la

cual

se

refiri6

el

Dr.

Aguilar.

2eu6 diferencia

ha-

brla

entre

el

hecho

que de

repente

se

dispusiera que

a

los

hijos

de los hablan-

tes

del

castellano

se

les obigue

a

aprender

a escribir

en japon6s?

Yo

no

encuen-

tro

ninguna diferencia; para

el

indio

el

castellano es

un

idioma

tan

distinto

de su lengua materna como

para

mi

es

extrafio

el

japon6s.

Sin

embargo,

esto

no

s61o

no

se

ha

considerado

absurrdo sino

se

ha

considerado

legltimo,

e indis-

pensable

para

la

educaci6n.

Seria

muy

largo

exponer

las

causas

de

orden

so-

cial

y

politico

que

llevaron

al

pais

a

adoptar

esta

politica

lingiiistica.

Hay

un

hecho que

ha citado el

Dr.

Aguilar

y

que

es

muy

significativo:

la

en

aparien-

cia contradictoria

actitud

de

la

Colonia respecto

de

la

Repfblica,

en

relaci6n

con

el

quechua.

En

la

colonia el

quechua

fue

un

idioma

estudiado, difundido

y

cultivado; en

cambio,

el

quechua

durante

la

Repdblica

aparece

como

un

idioma preterido,

despreciado

y

al

cual

no

se

le

da

ninguna

importancia.

De-

tr6s de

esta

politica hay toda

una

serie

de

causas

de

orden

politico

y

social

que seria ocioso

y

demasiado extenso

tratar

aqui.

56lo

queria referirme

a

c6mo

el

quechua

es

un

idioma

cuyos

recursos

son

muy

vastos

y

que

han sido

com-