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ingenuo,
baladi,
fttil,
seria
una pdrdida de tiempo
comenzar
a
discutir
sobre
las
calidades
de
la
lengua quechua
frente
a
las
calidades
de
la
lengua
espa-
fio1a, eso
no tiene sentido; pero
por
un
contexto social
y
cultural
los
quechua-
hablantes
del aymara
se
sienten en
una condici6n
inferior
y
establecen esa
falsa
ecuaci6n
de
inferioridad
de
lengua
equivalente
a
inferioridad
de
cultura,
en
acceso
a
disposiciones
o
acceso
a
distribuciones
de una
serie
de
goces
de
los
que
6llos
no participan;
en
suma,
por
estas consideraciones
estimo que
se
pue-
de decir
que
el
proyecto
que
es
sostenido
acd
y
que
revela
un
planteamiento
t€cnico
es
un
proyecto idealista,
si
se
quiere, pero
no
poco
pr6ctico. Es
el
m6s
pr6ctico
de todos porque
es
el 6nico
que
sabe
c6mo
y
por
qu€
se deben
hacer
las
cosas.
Es
idealista en
la
medida que
no
se
arredra ante
aquellas
dificulta-
des
que
existen
para llevarlo
adelante,
que son inn(meras,
ni
ante
el
hecho
que los materiales de
que disponemos son exiguos,
y
que
la
confianza de
quie-
nes
ejercen
las
posiciones
directivas no
siempre nos
acompafra.
Desde
ese
pun-
to
de
vista
es
idealista,
pero
el
idealismo
es
ciertamente
un
atributo
que
nos
llega
por
todos
los
ancestros
que
forman
la
comunidad
peruana.
DR.
ARGUEDAS:
Me
parece
que
el
punto
ha
sido
suficientemente
debatido. Cabria hacer
un
resumen
de las
intervenciones
y
de las
conclusiones
a
las que
se
ha
llegado. Fray,
sin
embargo,
un
aspecto
al
que me
referir6
con
algdn detenimieato
y
es
el
que
trat6
primero el
Dr.
Meneses
y
luego
fue amplia-
do
por el
Dr.
Murra.
Nosotros
los
quechua-hablantes
sabemos
muy
bien
que
el
quechua
y
el
aymara
son
idiomas con posibilidades
muy
vastas
para
la
ex-
presi6n;
esas
posibilidades
implican
al
mismo
tiempo
un
desarrollo igualmen-
te
vasto del
pensamiento
y
de
la
experiencia
humana.
El
hecho
de que
a
los
indigenas monolingiies
se
les
ensefie
en quechua
es
una actitud,
en verdad,
no
s6lo equivocada
sino
absurda, como
la
calific6 muy
concluyentemente
el
Dr.
cueto,
en
la
conferencia
a
la
cual
se
refiri6
el
Dr.
Aguilar.
2eu6 diferencia
ha-
brla
entre
el
hecho
que de
repente
se
dispusiera que
a
los
hijos
de los hablan-
tes
del
castellano
se
les obigue
a
aprender
a escribir
en japon6s?
Yo
no
encuen-
tro
ninguna diferencia; para
el
indio
el
castellano es
un
idioma
tan
distinto
de su lengua materna como
para
mi
es
extrafio
el
japon6s.
Sin
embargo,
esto
no
s61o
no
se
ha
considerado
absurrdo sino
se
ha
considerado
legltimo,
e indis-
pensable
para
la
educaci6n.
Seria
muy
largo
exponer
las
causas
de
orden
so-
cial
y
politico
que
llevaron
al
pais
a
adoptar
esta
politica
lingiiistica.
Hay
un
hecho que
ha citado el
Dr.
Aguilar
y
que
es
muy
significativo:
la
en
aparien-
cia contradictoria
actitud
de
la
Colonia respecto
de
la
Repfblica,
en
relaci6n
con
el
quechua.
En
la
colonia el
quechua
fue
un
idioma
estudiado, difundido
y
cultivado; en
cambio,
el
quechua
durante
la
Repdblica
aparece
como
un
idioma preterido,
despreciado
y
al
cual
no
se
le
da
ninguna
importancia.
De-
tr6s de
esta
politica hay toda
una
serie
de
causas
de
orden
politico
y
social
que seria ocioso
y
demasiado extenso
tratar
aqui.
56lo
queria referirme
a
c6mo
el
quechua
es
un
idioma
cuyos
recursos
son
muy
vastos
y
que
han sido
com-




