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tes

y

aymara-hablantes,

que

sea

un

sistema coordinado

y

ese sistema

nos

permitiria

mantener

en

ellos

un

dominio

de los

dos idiomas;

un

dominio

permanente

que

permitiria

el

desarrollo

posterior

de

las

lenguas

nativas,

de

literaturas,

etc.

DR. ARGUEDAS:

El

Dr. Luis

Marroquin, Director

de Educaci6n Nor-

mal

del

Ministerio

de Educaci6n P6blica.

DR.

MARROQUIN:

Ante todo

quiero

agradecer

y

felicitar por

haber

llevado

a

primer plano

un

tema

tan

sugerente

y

que

tal

vez

pueda

servir

de

esc6ndalo

frente

a

una

concepci6n

hasta ahora

un

poco

peyorativa con

rela-

ci6n

a

nuestras lenguas

aborigenes.

Quiz6

este

mismo

prejuicio

ha

hecho

que

en

el

Ministerio

de Educaci6n

haya

habido

cierto

abandono,

cierto

descuido

ante

aspecto

tan

importante. Es

necesario

contemplar

en

esta

recuperaci6n

de nuestros

aborigenes

el

doble

objetivo

que

debe

tener

esa

recuperaci6n cul-

tural, o

sea

el

enraizamiento

en

la

tierra, el

reencuentro

con

el

pasado,

el

co-

nocimiento de

sus

antecesores,

de su

historia,

de su

grandeza,

y

luego,

pau-

latinamente,

la

transculturaci6n,

la

asimilaci6n

de

la

cultura

occidental

a

tra-

v6s

de

una

lengua

nueva.

Creo que

de

esta manera

se

podria, en parte,

con-

testar

a

una de las

preguntas

de uno de los

presentes,

con

relaci6n

al

futuro

de

estas lenguas

aborigenes

en

nuestra

patria.

No

se

ha

hecho

un

intento

serio

de

parte del

Ministerio de

Educaci6n

para

enfrentar

un

problema

de

la

naturaleza

del

que

estamos

discutiendo.

Pr6ximamente

se

va a

realizar

en

el

mes

de

Febrero,

Dios

mediante,

el

Congreso

Nacional

de

Educaci6n

Nor-

mal,

fin

para

el

cual

ya

se

han

realizado algunos

Seminarios

con

car6cter

regional;

ahi,

dentro

del

temario,

se

va a

incluir

precisamente

como

uno

de

los

temas nuevos,

sugerentes,

6ste

que

ya

estamos

discutiendo:

la

necesidad

de ampliar

el

curriculum de

este

nivel

educativo

con

la

introducci6n

de

la

ensefianza

obligatoria

de las

lenguas

aborigenes

o

con

la

implantaci6n

o

la

necesidad

de

la

implantaci6n

de una

especie

de

Escuela

Normal

Laboratorio

en

aquellos

sitios donde

efectivamente es necesario

el

aprendizaje

de

estas

lenguas

aborigenes,

para

poder asi preparar

a

nuestros maestros

y

conseguir

este

doble objetivo

que

debe

tener

la

recuperaci6n

de

nueskos

indigenas.

He

tenido oportunidad

de

vivir,

digamos,

la

dificultad

y

al

mismo

tiempo

el

des-

cuido que

el

Ministerio

de

Educaci6n

ha

tenido

con relaci6n

a la

formaci6n

de

sus

maestros.

Yo

acompafr€

a

un

familiar,

maestro,

para

desempefiar

su

labor

en

el

Distrito

de

San

Jos6, Provincia

de Azilngaro;

dominaba

simp).e-

mente

el

castellano;

ya

se

puede

imaginar

la

tremenda

dificultad

que

afron-

taba

para poder comlrender

al

indigena

que

asistia

a

la

escuelita

del

distri-

to;

de

esto hace muchos afios,

yo

era

nifio,

y

por

consiguiente

pude

asimilar

mucho

mds r6pidamente,

inclusive,

la

mentalidad

del

indigena,

y

en

muchas

oportunidades era

yo

quien tenia

que

traducir,

ensefrar

al

indigena aqu€llo

que

queria

ensefrar

mi

familiar

en

lengua

castellana,

que era

muy

dificil.

Esta