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deber{
ensefiar
el
alfabeto
de su
lengua.
De
tal
manera
que
para
ml
6sta
es
una
especie
de prevenci6n.
Me
ha
parecido siemlxe,
al
menos
que
alguien
me
explique
lo
contrario. Me ha
parecido
una
prevenci6n,
pues
4c6mo
es
posible
ensefiarles
solamente
en
quechua
los
primeros dias,
y,
de frente,
des-
pu6s,
la
otra
lengua,
el
castellano?
Y
siempre
ha
sido
6sta
la
actitud
del
Estado;
de
tal
manera que ahora
la
buena disposici6n
de los
maestros,
de
los
Directores,
en
fin,
est6 bien,
pero
la
actitud real
y
neta
ha
sido
6sa,
y
debe
cambiar.
DR.
ARGUEDAS:
El
Profesor
Jos6
Portugal
Catacora,
Coordinador
Pedat6gico
de
la
Direcci6n
General
de
Educaci6n.
DR.
PORTUGAL CATACORA:
Debo
empezar,
sefior Presidente,
feli-
citando
muy
sinceramente
al
Profesor Escobar
por
la
tesis
que
acaba
de plan-
tear;
tesis que
se
viene
planteando
en
el pais
desde
hace
muchisimos
af,os, pero
que,
por
desgracia,
no
ha
llegado a
ser
conciencia
del Estado
ni
de
los
educado-
res
plenamente.
Si
hubiese
ocurido
esto, hace
tiempo que
habrlamos
comen-
zado
a
emplear
las
lenguas aborigenes en
la
educaci6n,
tanto
de
los nif,os
como
de los
adultos.
Funcionan en
el
pais,
desde
hace
cincuenta
aflos,
escuelas
en
el
campo;
y
en
estas
escuelas
se
ha
ensefiado
contando
en
la
mayoria de
los
casos
con
la
utilizaci6n de
la
lengua
espaflola.
Desde
luego
se
ha
invocado
el
sentido
de
la
unidad nacional que
es necesario
formar,
pero como
ha
ob-
servado
muy
bien
el
Profesor Escobar,
los
resultados que vemos
hasta
ahora
no
son eficaces.
Esas
escuelas
se
mantienen,
pero
los
nifios
y
los
adultos
tambi6n
siguen
en
el
mismo
estado
cultural
en
que
se
encontraban. Enton-
ces, es necesario
pensar,
es necesario
meditar
profundamente sobre
estos
pro-
blemas.
Creo que, como
ha
observado
el
Profesor Escobar,
la
lengua abori-
gen
es
un
instrumento que
ha
sido-
producto de
una
larga
elaboraci6n cul-
tural.
Toda
lengua tiene, como
se sabe
muy
bien,
un
genio
espiritual
propio
que
no
es posible
traducir;
entonces
cuando hemos
utilizado
solamente
la
espafiola,
no
hemos
llegado
a
la
conciencia,
a
la
sensibilidad,
a
la
emoci6n
de
estos educandos
nifros
y
adultos.
Por
eso
no
los
hemos llegado
a
integrar
plenamente
a
travEs
de
nuestra educaci6n,
de
nuestra
escuela, pese
a
los
es-
fuerzos
del
Estado.
Entonces convendria
meditar,
muy
seriamente,
en
la
tesis que acaba de
plantear
el
Profesor Escobar,
en
el
sentido
de
sistematizar
la
utilizaci6n
de
las
lenguas
aborigenes
en
la
escuela
primaria, como
en
la
alfabetizaci6n
de los
adultos.
Puedo
pensar
que esta
sistematizaci6n podria
ser
planificada en tres periodos: en rula primera etapa
pueden
utilizarse
ins-
trumentos
did6cticos solamente
en
la
lengua
nativa,
(como
el
ponente, pien-
so que
solamente
la
experiencia
nos
puede
decir qu€ tiempo
puede
durar
la
utilizaci6n de
estos
instrumentos).
En
la
utilizaci6n
de
estos instrumentos,
podemos pensar
que tambi6n
pueden incluirse
palabras del
vocabulario
es-
pafiol,
porque
hay
muchisimas palabras
del
vocabulario
espafiol
incluidas
en




