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32

deber{

ensefiar

el

alfabeto

de su

lengua.

De

tal

manera

que

para

ml

6sta

es

una

especie

de prevenci6n.

Me

ha

parecido siemlxe,

al

menos

que

alguien

me

explique

lo

contrario. Me ha

parecido

una

prevenci6n,

pues

4c6mo

es

posible

ensefiarles

solamente

en

quechua

los

primeros dias,

y,

de frente,

des-

pu6s,

la

otra

lengua,

el

castellano?

Y

siempre

ha

sido

6sta

la

actitud

del

Estado;

de

tal

manera que ahora

la

buena disposici6n

de los

maestros,

de

los

Directores,

en

fin,

est6 bien,

pero

la

actitud real

y

neta

ha

sido

6sa,

y

debe

cambiar.

DR.

ARGUEDAS:

El

Profesor

Jos6

Portugal

Catacora,

Coordinador

Pedat6gico

de

la

Direcci6n

General

de

Educaci6n.

DR.

PORTUGAL CATACORA:

Debo

empezar,

sefior Presidente,

feli-

citando

muy

sinceramente

al

Profesor Escobar

por

la

tesis

que

acaba

de plan-

tear;

tesis que

se

viene

planteando

en

el pais

desde

hace

muchisimos

af,os, pero

que,

por

desgracia,

no

ha

llegado a

ser

conciencia

del Estado

ni

de

los

educado-

res

plenamente.

Si

hubiese

ocurido

esto, hace

tiempo que

habrlamos

comen-

zado

a

emplear

las

lenguas aborigenes en

la

educaci6n,

tanto

de

los nif,os

como

de los

adultos.

Funcionan en

el

pais,

desde

hace

cincuenta

aflos,

escuelas

en

el

campo;

y

en

estas

escuelas

se

ha

ensefiado

contando

en

la

mayoria de

los

casos

con

la

utilizaci6n de

la

lengua

espaflola.

Desde

luego

se

ha

invocado

el

sentido

de

la

unidad nacional que

es necesario

formar,

pero como

ha

ob-

servado

muy

bien

el

Profesor Escobar,

los

resultados que vemos

hasta

ahora

no

son eficaces.

Esas

escuelas

se

mantienen,

pero

los

nifios

y

los

adultos

tambi6n

siguen

en

el

mismo

estado

cultural

en

que

se

encontraban. Enton-

ces, es necesario

pensar,

es necesario

meditar

profundamente sobre

estos

pro-

blemas.

Creo que, como

ha

observado

el

Profesor Escobar,

la

lengua abori-

gen

es

un

instrumento que

ha

sido-

producto de

una

larga

elaboraci6n cul-

tural.

Toda

lengua tiene, como

se sabe

muy

bien,

un

genio

espiritual

propio

que

no

es posible

traducir;

entonces

cuando hemos

utilizado

solamente

la

espafiola,

no

hemos

llegado

a

la

conciencia,

a

la

sensibilidad,

a

la

emoci6n

de

estos educandos

nifros

y

adultos.

Por

eso

no

los

hemos llegado

a

integrar

plenamente

a

travEs

de

nuestra educaci6n,

de

nuestra

escuela, pese

a

los

es-

fuerzos

del

Estado.

Entonces convendria

meditar,

muy

seriamente,

en

la

tesis que acaba de

plantear

el

Profesor Escobar,

en

el

sentido

de

sistematizar

la

utilizaci6n

de

las

lenguas

aborigenes

en

la

escuela

primaria, como

en

la

alfabetizaci6n

de los

adultos.

Puedo

pensar

que esta

sistematizaci6n podria

ser

planificada en tres periodos: en rula primera etapa

pueden

utilizarse

ins-

trumentos

did6cticos solamente

en

la

lengua

nativa,

(como

el

ponente, pien-

so que

solamente

la

experiencia

nos

puede

decir qu€ tiempo

puede

durar

la

utilizaci6n de

estos

instrumentos).

En

la

utilizaci6n

de

estos instrumentos,

podemos pensar

que tambi6n

pueden incluirse

palabras del

vocabulario

es-

pafiol,

porque

hay

muchisimas palabras

del

vocabulario

espafiol

incluidas

en