8.
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no
se
ha
comprendido
lo
que
propone
el
mdtodo
lingiiistico;
pero'
adem6s,
si
en
el
caso
anterior
operaba
el
prejuicio
del
mestizo
que
trata
de
no
ser
confundido con
el
aborigen,
en
el
segundo ejem-
plo,
a
la
inversa,
opera
el
prejuicio
del
aborigen
que
se sabe
dis-
criminado
y
circunscrito
en
el
plano
social,
y
que,
precisamente,
desea
aprender
el
espafiol como
un
vehiculo
de movilidad
social.
De
este
modo
establece
una falsa
ecuaci6n
que
iguala
la
inferioridad
de su
status social
con
la
inferioridad
e inutilidad
de su
lengua
materna.
Obst6culos
del
tipo
de
los
dos
6ltimos'
ser6n
limados
con
la
ayuda
del
antrop6logo
y
con
una
m6s
estrecha
vinculaci6n
entre
escuela,
maestro
y
comunidad.
Los
prejuicios
expuestos
m6s
arriba,
en
cambio,
ir6n
desvane-
ci6ndose
con
el
correr
del
tiempo
y
el
remozamiento
de
hombres
e
ideas;
para ello, una
m6s detallada informaci6n
acerca
de
1o
que
la
lingiiistica,
la
educaci6n
y
la
antropologia son
capaces
de
hacer
en beneficio
de los
grupos
aborigenes,
la
escuela
y
el
desarrollo
del
pais,
ser6
siempre
de
provecho,
por
lo
menos,
en
la
medida
en
que
permite amainar
los
prejuicios
y
esclarecer
confusiones.
Por 6ltimo.
a
quienes
son
renuentes
a
meditar
con objetividad
so-
bre
la
situaci6n
lingiiistica
del pais
y
la
forma
en que
6sta gravita
sobre
nuestro destino social,
habria que
recordarles
que
no
basta
su
deseo
para que las
lenguas
aborigenes desaparezcan;
que, hist6-
ricamente,
el
n6mero
de
hablantes
aborigenes
es
hoy
mucho
m6s
alto
que
al
establecerse
el
coloniaje,
y
que
su
progresi6n
es crecien-
te;
que
nada ha
resuelto
eI
predicar que
hay "que
dade
un
lavado
de
cabeza
al
indio
y
ensefrarle
el
espafrol",
y
por
ello,
aunque
s6lo
fuera
por
nafural
curiosidad, se
justificaria
ya
un
cambio de
enfo-
que
en
la
consideraci6n
del
problema
y
el
deseo
de
experimentar
con nuevas
t6cnicas.
Asi
llegamos
al
momento de recapitular
y
concluir.
Si
los
antece-
dentes revisados
(es decir,
la
realidad
lingiiistica del
pais,
la
expe-
riencia extraida
del
sistema vigente,
el
desarrollo
actual de
la
dis-
ciplina lingiiistica
y
su
colaboraci6n
con
la
pedagogia
y
la
antro-
pologia) nos
encaminan
hacia alguna
sugerencia,
ella no
puede
ser
otra
que
recomendar
el
estudio
y la
formulaci6n,
por
parte
del
Ministerio, de una
nueva
politica
lingiiistica
-id6nea
para
un
pais
plurilingiie
como
el
Per6,
o
sea,
de una
politica lingliistica
peruana
y
eue,
por
tal,
condiga con
la
realidad
y
con
el
ideal de una
edu-
caci6n
capaz
de
encauzar
y
favorecer
el
desarrollo
integral del
pais.
Dentro
de
este
espiritu,
no
ser6
extrafio
que
se
postule
probar
la
va-
lidez de los
planteamientos tdcnicos
aqui
esbozados,
y,
consecuen-




