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8.

29

no

se

ha

comprendido

lo

que

propone

el

mdtodo

lingiiistico;

pero'

adem6s,

si

en

el

caso

anterior

operaba

el

prejuicio

del

mestizo

que

trata

de

no

ser

confundido con

el

aborigen,

en

el

segundo ejem-

plo,

a

la

inversa,

opera

el

prejuicio

del

aborigen

que

se sabe

dis-

criminado

y

circunscrito

en

el

plano

social,

y

que,

precisamente,

desea

aprender

el

espafiol como

un

vehiculo

de movilidad

social.

De

este

modo

establece

una falsa

ecuaci6n

que

iguala

la

inferioridad

de su

status social

con

la

inferioridad

e inutilidad

de su

lengua

materna.

Obst6culos

del

tipo

de

los

dos

6ltimos'

ser6n

limados

con

la

ayuda

del

antrop6logo

y

con

una

m6s

estrecha

vinculaci6n

entre

escuela,

maestro

y

comunidad.

Los

prejuicios

expuestos

m6s

arriba,

en

cambio,

ir6n

desvane-

ci6ndose

con

el

correr

del

tiempo

y

el

remozamiento

de

hombres

e

ideas;

para ello, una

m6s detallada informaci6n

acerca

de

1o

que

la

lingiiistica,

la

educaci6n

y

la

antropologia son

capaces

de

hacer

en beneficio

de los

grupos

aborigenes,

la

escuela

y

el

desarrollo

del

pais,

ser6

siempre

de

provecho,

por

lo

menos,

en

la

medida

en

que

permite amainar

los

prejuicios

y

esclarecer

confusiones.

Por 6ltimo.

a

quienes

son

renuentes

a

meditar

con objetividad

so-

bre

la

situaci6n

lingiiistica

del pais

y

la

forma

en que

6sta gravita

sobre

nuestro destino social,

habria que

recordarles

que

no

basta

su

deseo

para que las

lenguas

aborigenes desaparezcan;

que, hist6-

ricamente,

el

n6mero

de

hablantes

aborigenes

es

hoy

mucho

m6s

alto

que

al

establecerse

el

coloniaje,

y

que

su

progresi6n

es crecien-

te;

que

nada ha

resuelto

eI

predicar que

hay "que

dade

un

lavado

de

cabeza

al

indio

y

ensefrarle

el

espafrol",

y

por

ello,

aunque

s6lo

fuera

por

nafural

curiosidad, se

justificaria

ya

un

cambio de

enfo-

que

en

la

consideraci6n

del

problema

y

el

deseo

de

experimentar

con nuevas

t6cnicas.

Asi

llegamos

al

momento de recapitular

y

concluir.

Si

los

antece-

dentes revisados

(es decir,

la

realidad

lingiiistica del

pais,

la

expe-

riencia extraida

del

sistema vigente,

el

desarrollo

actual de

la

dis-

ciplina lingiiistica

y

su

colaboraci6n

con

la

pedagogia

y

la

antro-

pologia) nos

encaminan

hacia alguna

sugerencia,

ella no

puede

ser

otra

que

recomendar

el

estudio

y la

formulaci6n,

por

parte

del

Ministerio, de una

nueva

politica

lingiiistica

-id6nea

para

un

pais

plurilingiie

como

el

Per6,

o

sea,

de una

politica lingliistica

peruana

y

eue,

por

tal,

condiga con

la

realidad

y

con

el

ideal de una

edu-

caci6n

capaz

de

encauzar

y

favorecer

el

desarrollo

integral del

pais.

Dentro

de

este

espiritu,

no

ser6

extrafio

que

se

postule

probar

la

va-

lidez de los

planteamientos tdcnicos

aqui

esbozados,

y,

consecuen-