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25

que

los lingiiistas

podemos

aprender

de

quienes se

dedican

al

ejer-

cicio

de

la

pedagogia.

5.

Es

conocido

que

el

desarrollo

de

la

lingiiistica

moderna

ocurfl6

en

este

siglo

merced

al

impulso

que recibieron

las

ciencias

sociales.

cuando los

antrop6logos

fueron

al

campo

a

estudiar

la

cultura

de

grupos

humanos que

no

pertenecian

a

la

tradici6n

occidental,

se

en-

contraron con

el

problema de

la

lengua.

Podemos

decir

que,

ptima

tacie, para penetrar en

la

cultura

de

esos

pueblos, les era

necesario

comunicarse

con

los

nativos de

manera eficiente,

y

adem6s,

que

en

segunda

instancia,

para

describir

su cultura, fue

imprescindible

que

pudieran describir

la

lengua hablada

por

los aborigenes.

Esas con-

tingencias estimularon

la

formulaci6n

y

afinamiento

de

los

nuevos

postulados

y

m6todos de

la

lingiiistica

moderna,

estableci6ndose

un

claro distingo con los principios

y

m6todo

de

la

filologia del

siglo

XIX y

la

gram6tica

tradicional.

Normalmente

aquellos

pueblos

desconocian

la

escritura,

y

este

hecho, sumado

al

de tener

que

tra-

bajar

en

e1

an6lisis

de una

lengua que

no

era

la

propia, fue

el

aci-

cate que

permiti6 no

s6lo

el

r6pido

desarrollo

de

la

lingiiistica

mo-

derna,

sino que

ech6

las

bases

de una

colaboraci6n estrecha

entre

antrop6logos

y

lingiiistas,

y

de una

necesaria

complementaci6n

en

los

curristla

acad€micos

de

ambas

profesiones'

5.1.

Siempre

se

habia tenido

conciencia

de

la

relaci6n

entre

lengua

y

cultura,

pero

desde entonces

6sta adquiere

una

nueva din6mica

al

extender

el

concepto

de

ctltuta,

de su 6mbito tradicional

al

que

le

asigna

la

antropologia.

Siendo

asi,

no

extrafiar6

que

cuando

se

proyecta

un

programa

de lingiiistica

aplicada,

en

el

marco

masivo

de

la

educaci6n

formal,

sea

imprescindible que

el

antrop6logo

entere

al

lingiiista

y

al

educador de

las

pautas propias

de las

dos culturas

que entran en

juego.

Para abreviar:

voy a

referirme

a

un

ejemplo:

En

una

clase

para

extranjeros,

en

Estados

Unidos,

el

rendimiento

de

los estudiantes de

procedencia

6rabe era

sumamente

bajo

y

muy

inferior

al

que

se

sabia que

esos

alumnos

podian

rendir,

como

en

efecto

ocuria

en otros

cursos.

Luego de una

investigaci6n se

con-

cluy6

que

para

dichos alumnos resultaba

frustrante

que les

enseflara

una

mujer.

Dentro

de

sus patrones habituales,

la

funci6n

direc-

tiva

no

competia

a

las mujeres. Otro

ejemplo:

El

decano

de

la

facultad

pedag6gica

de

Kingston

contaba que,

en una

jira

por

el

Africa,

habia

comprobado

cu6n

deficientes pueden

ser

los

materia-

les,

preparados

incluso

por

lingtiistas,

para

la

enseflanza

de

una

segunda

lengua.

En

las

clases

de

pr6ctica,

los

alumnos

pasabarr

muchos

minutos

repitiendo:'6sta

es

una puerta','6sa

es

una

puer-