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23

.

Cuando

el

maestro tiene que

enseeflar

al

nifio

la

lengua ma-

terng com0n

a

ambos

y

a

la

comunidad.

Esto

es

lo

que

lla-

mamos

ensefranza

de

lengua materna

o

de

primera

lengua,

en

la

que

toda

la

metodologia est6

fundada

sobre

la

base

de

que maestro,

nifro

y

bomunidad

participan

del

mismo

ambiente

lingi.iistico.

La

actividad del

maestro

se

encamina

a

adies-

trar al

estudiante

para

el

control pleno

del

sistema

formali-

zado

por

la

comunidad,

asi

como

a

eilriquecer

su

uso

del

lenguaje

y

a

trasmitirle,

por el

vehiculo de

la

lengua

comdn

y

vali6ndose

del

m6todo global,

la

cantidad

y

tipo

de

co-

nocimientos

establecidos

por

las

autoridades

educativas.

Situaci6n

an6loga,

aunque

con

las

variantes

relativas

a

la

edad

del

alumno,

es

la

que

se

da

cuando

se

trata

de

en-

sefiar

a

leer

y

escribir

a

adultos que son

analfabetos,

pero

que tienen

en

comdn

con

el

profesor

la

lengua

que

ambos

hablan.

b.

Radicalmente

distinta

es

la

circunstancia

que encara

el

maes-

tro

que

debe

ensefrar

su

lengua (digamos

el

espafrol)

a

nifros

o

adultos

que tienen

por

lengua materna

otra

distinta.

Esto

es

lo

que llamamos

ensefranza

de

segunda

lengua.

La

ensefianza

de segunda lengua,

a

juicio

de

los lingiiistas,

requiere

una

metodologia especial, exigencia

que

trataremos

de

fundamentar.

3.2.2.

Para

el

lingiiista,

pues,

la

alfabetizaci5n

es

un

proceso

que

con-

siste

en

habilitar

al

estudiante

para

la

lectura

y

la

escritura de

la

lengua

materna.

Dadas

las

caracteristicas

del

Per6,

se impondria

distinguir tajantemente

entre altabetizar

y

castellanizar

a

los

ha-

blantes

de

lenguas

aborigenes.

4.

Ya

dijimos

que

cada lengua

posee

un

sistema fonol6gico

y

grama-

tical

distinto.

La

ensefianza

de una

segunda

lengua

supone

adqui-

rir

nuevos

h6bitos

que

permitan

al

hablante reemplazar

de

manera

autom6tica

el

sistema

de

su

propia

lengua

por

el

sistema

de

aque-

lla

lengua

que

estudia.

Asi,

por

ejemplo,

el

sistema

fonol6gico

del

vocalismo

espafiol

tiene cinco

vocales

mientras

que

el

del

in-

gl€s

norteamericano standard pasa

de

diez,

el del

italiano tiene

sie-

te

y

algunos dialectos

del

quechua

tienen

tres.

Cuando

el

sistema

del

estudiante

es m6s simple

que

el

de

la

lengua

que quiere

aprender,

tropezari

con

la

dificultad

que

signi-

fica

producir

y

reconocer

los

fonemas

de

la

lengua

que estudia

y

que

no

existen

en

ia

suya.

Y

en

el

caso

inverso,

tendr6 que

des-

cartar una

serie

de

fonemas

de su

lengua

y

reducirlos

al

esquema