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6.1.
se ha
calculado que
no
se
requeriria
m6s
de cuatro
meses
para
que
el
nifro aprendiera
a
escribir su lengua materna en
un
alfabeto
fono-
l6gico.
Ese seria
el
momento
decisivo.
En
ese
instante
empezaria
una
progresi6n
que
haria
decrecer
el
monto
de las
horas
de
ense-
ianza
en
la
lengua materna
y
aumentarian
las
dedicadas
al
apren-
dizaje
de
la
segunda
lengua. La
primera
fase seria
de
alf.abetiza'
ci6n
en
la
lengua
matema;
la
segunda fase
seria
de
aprendizaje
de
una
segunda
lengua,
o
sea
de
castellanizaci6n. Los cuatro
primeros
meses,
la
lengua materna seria
la
lengua
de
la
comunicaci6n nor-
mal
en
la
escuela;
a
partir
del quinto
mes,
ri:ientras
el
estudio
de
la
lengua
materna
decrece
hasta
convertirse
en una
asignatura,
la
segunda
lengua pasa
de
ser
una
asignatura
para
llegar,
en
progre-
si6n
inversa,
a
convertirse
en
la
lengua
de
comunicaci6n normal
en
la
escuela.
6.1.2. Hay
que pensar
que los
resultados
a
conseguir
en
ningfn
caso
se-
rian
inferiores
a
los que
se
logran
con
el
procedimiento
actual;
aun-
que,
por
supuesto,
al
concluir
el
primer aflo,
la
habilidad
de
ese
estudiante en
el
manejo
del
espafiol
no podria
ser
igual
a
la
de
un
nifio
que tenga
el
espafrol
por
lengua
materna.
Pero
eso
si,
aquel
poco que
hubiese
aprendido
con
la
metodologia
lingiiistica
lo
po-
dr6
usar
con una
seguridad
que
justifica
el
ensayo
del
m6todo'
6.2.
Si
se piensa
en
un
ciclo
elemental
que
contiofe
la
progresi6n
que
hemos
indicado,
es
de
esperar
que
al
t6rmino de
dicho periodo
el
niflo
aborigen
haya
alcanzado
un
uso
bastante aceptable
de
la
se-
gunda lengua,
y
gue,
a
esa
altura,
pueda
ser
incorporado
sin difi-
cultad
a
los
planes
generales
de
ensefranza
del
pais.
7.
No
podemos
omitir
la
serie
de dificultades
con que
tropieza
un
planteo como
el
que
hemos
esbozado. Existen
inconvenientes
y
limites
de orden t6cnico;
pienso
en
la
escasez
de
personal
peruano
con
entrenamiento
para
el
trabajo lingi.iistico;
en
la
carencia
de
nexos
entre
quienes
se ocupan
de
ese
trabajo
y
pedagogos
especia-
listas en
la
preparaci6n
de
material did6ctico;
en
la
falta
de
sufi-
cientes investigaciones
sobre
la
realidad
lingiiistica
peruana;
en
el
escaso
desarrollo
que
esta disciplina
posee
en
nuestras
universida-
des; en
la
siempre
dificil
consecuci6n
de
fondos
para financiar
los
planes
que pudieran
aliviar
r6pidamente
el
orden
de
cosas
hasta
aqui
enumerado.
Todas
estas
dificultades,
siendo graves,
son,
sin
embargo,
las
menos
importantes. Los
inconvenientes
may6sculos,
en
realidad, son
de
indole
diversa.
Existe
una gran
confusi6n
de
motivaciones cuando se pretende encarar
el
problema
de
la
varie-




