m6s
simple de
la
lengua
que
aprende;
por
ejemplo, esto es
lo
que
sucede
con
el
hablante
del
quechua
cuzquefro
que
aprende
espaflol.
El
quechua
del
Cuzco
posee
una
serie
de
cinco
oclusivas
sordas
simples,
de
cinco
oclusivas aspiradas
y
de
cinco
oclusivas
glotali-
zadas,
es
decir
quince fonemas oclusivos
sordos,
frente
a
s61o
una
serie
de cuatro
simples en
espafrol.
Lo
mismo ocurre con
el
apren-
dizaje
de
la
gram6tica;
el
hablante
de
espaflol que aprende
alem6n
tendr6 que decir en
esa
lengua
algo que literalmente resulta
ins6-
lito
en espaffol:
'yo
he
un
perro
visto';
y
si
aprende
ingl6s
le
re-
sultar6
curioso
que
una
oraci6n como
't6
me
gustas' se convierta,
literalmente,
en
'yo
gusto
ti'.
Tan
pocos
ejemplos nos bastan pa-
ra
reafirmarnos
en
que
cada lengua
tiene
una
estructura
propia,
no
s61o
en cuanto
al
ntmero
de
sus elementos,
sino
tambidn
y
fun-
damentalmente,
en
cuanto
a
su
distribuci6n. De
lo
mismo
se
in-
fiere
que
el
aprendizaje
de una
lengua,
distinta
de
la
propia,
equi-
vale
al
aprendizaje
de
la
estructura
fonol6gica
y
gramatical
de
la
lengua estudiada,
y
que
esto
relega
a
una
segunda
instancia
la
apropiaci6n
del
vocabulario
y
su
enriquecimiento
ulterior.
4.1.
Ilemos dicho
que
la
enseflanza
de
segundas
lenguas presupone
el
empleo
de una
metodologia
especializada.
Pues
bien,
una
exigen-
cia
b6sica
y
previa
es
lo
que
se
llama el
an6lisis
contrastivo de
las
lenguas
involucradas
en
el
proceso pedag6gico.
Si
se
trata
de
en-
seflar franc6s
a
italo
hablantes,
la
metodologia
y
la
programaci6n
deben considerar
los resultados
del
contraste de los
sistemas propios
de
cada
lengua.
Este
an6lisis contrastivo
permite
predecir,
con
toda
exactitud,
cu6les
van
a
ser
las
dificultades que
han de
enca-
rar
los
estudiantes,
y,
de
ese
modo, permite preparar
el
material
did6ctico
pertinente.
Ello
implica
que,
si el
italiano
quisiera
aprender alem6n
habria
que
realizar
otro
an6lisis
contrastivo
entre
italiano
y
el
alem6n esta vez,
y
tambi6n redactar
otro
tipo
de
ma-
terial did6ctico.
Pero
hay
algo
m6s
todavia,
si el
estudiante
fran-
c6s
quisiera
aprender
italiano
o
si el
alem6n
se interesara
en ita-
liano, habria que poner
a
su
disposici6n
material did6ctico
dis-
tinto
del
que
sefral6bamos
hace
un
insante
para
el
aprendizaje
inverso.
La
raz6n
es
muy
clara: las
dificultades
no
son
las
mis-
mas
al
pasar
de
A
a
Z
que
de
B
a
A;
en
esto
es
m6s
complicado
que
un
pasaje
de
ida
y
vuelta.
En
la
organizaci6n
del
material did6ctico que
se
va a
redactar
aprovechando
los
resultados
del
an6lisis contrastivo,
y
en
el
per-
feccionamiento
de
ese
material
a
travds
de
la
experiencia
en
las
aulas, es
muy
grande
el
margen
de
colaboraci6n
entre
los
lingiiis-
tas
y
los
pedagogos.
Es
mucho,
lo
digo
con plena
convicci6n,
io




