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voluntad
al
Per6,
se
radiquen entre nosotros
y
se
queden entre nosotros;
y
es
improbable
tambi6n
que ellos cuenten
con los
medios
o
los
resortes
para
ins-
truir
la
multitud
de lingtiistas que
tenemos
que
formar
en
distintos
niveles,
lo
cual
es
obra
que
compete
a
nuestras
Escuelas
Normales
y
Universidades. Por
tanto,
si
la
desintegraci6n,
si
el
sub-desarrollo, est6n
vinculados
tan
profun-
damente
a
la
comunicaci6n,
en
los
t€rminos
en
que nos
hemos
manifestado
hasta ahora,
esto evoca
la
leyenda
de
la
gallina
y
el huevo:
;cu61
es
primero?.
Si primero
vamos
a
resolver
el
problema
del
sub-desarollo, para
despu€s
en-
carar el problema
de
la
lengua,
para, con
este
instrumento, realizar
la
transfor-
maci6n.
Yo
creo que en
la
escuela,
o
en
la
radio o
en
el peri6dico,
o
donde
sea,
el
problema de
la
lengua
es
sustantivo,
y
el
problema
de
la
lengua puede
ser
visto
en colaboraci6n
con
el
antrop5logo
y
el
educador.
Pero
permitanme
re-
cordar que
el
lingii,ista atiende
a
la
consideraci6n
y
aI
an6lisis
del
lenguaje,
tom6ndolo como
objeto
de estudio en
si;
y,
por
lo
tanto, para
nosotros
es
b6-
sico que
se
entienda que
se
necesita
un
desarrollo lingi.iistico
y
que
este
des-
arrollo lingiiistico tiene que
ser incorporado
dentro de una
politica
educativa
que
forme parte de
la
conciencia
de cambio
y
del
proceso
de cambio
de
un
pais
progresista.
Es
decir, que
no
reniego
de
la
ordenac6n misma,
pero
creo
que
hay
prioridades
segdn
se
trate
de enfocar los
asuntos.
Por ello, si
necesita-
mos
formar
lingiiistas,
si
nosotros
necesitamos
investigar
las
lenguas
nativas,
si
necesitamos
investigar
el
espafrol,
si
neceitamos
hacer
los
estudios
contrasti-
vos entre
el
espafrol
y
las
lenguas
nativas,
si
necesitamos
preparar
las
carti-
llas
de
alfabetizaci6n,
si
necesitamos
el
material diddctico
complementario,
si
luego
han de
desarrollarse
las
dos
lenguas
en
un futuro
inmediato
o
m6s
re-
moto,
paralelamente,
y
se
va a
tener
que
usar
el
espafiol,
como una lengua
ge-
neral
y.el
quechua como
una
lengua regional
o
familiar,
pero,
a
la
vez,
en
la
que
se
pueda escribir
cartas,
como dice
el Director del
Instituto
Lingii(stico
de
Verano,
o
se
pueda
publicar
un
peri6dico
-por
ejemplo
publicar
un
peri6dico
en quechua
o
escribir
poesias-,
y
si todo
esto
ocurrir6 para llegar
a
una
so-
luci6n 6ptima,
cuando
s€amos
un
pais en
el
que
la
vida
sea
justa,
en
el
que
la
personalidad
no
sea
atropellada, en
el
que
los
grupos
no
est6n
en
combate;
nosotros,
los
lingiiistas, creo
debemos
advertir
que ahora
es
el
momento
en
que
debemos
empezar
para
que, cuando
el
dla
de
las
grandes
realizaciones
llegue,
tambi€n
nos sintamos felices de haber
contribuido
a
su conquista.
Pe-
ro
ahora que
todavia
la
sociedad es
injusta,
que
los
problemas son mGltipleg
que
la
escuela
no
es
suficiente, que
hay tantas
cosas
que aprender
y
tantas
otras
que hacer, los
lingtiistas
sentimos que
tenemos
una tarea
y
que
es
una
tarea
inmediata,
que
es
una tarea compleja
y
que
es
una tarea vasta,
y
creemos
que
se debe
repetir
que
el
problema
del
sub-desarrollo estd
ligado
a un
profundo
problema
de
no-comunicaci6n,
y
de
falta
de
medios
o
de
canales
para
que la
comunicaci6n pueda
trasmitir
el
contenido,
no
s6lo de
una
nueva
pedagogia,
sino
de una
nueva
actitud del
Estado
y
una
nueva posici6n
del
hombre.




