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peticiones.
Los
que
no
han
pedido
la
palabra
seguramente
todavia
no
desean
hablar.
;Dr.
Matos...?
Entonces,
el Dr.
Cueto.
DR.
CUETO:
56lo queria decir que me
parecen
admirables
las
pala-
bras
del
Dr. Murra;
estoy completamente
de
acuerdo
con
61,
y
en verdad
la
integraci6n
debe
tener en
el
PerG
la
orientaci6n que
6l ha
mostrado,
y
cuan-
do
me referia
al
sentido que
ese
problema
tiene
en
los
EE.
UU.,
por
ejemplo,
recordaba
una
conversaci6n
muy
reciente
que
tuve
con el
seffor Schlesinger,
en
Wastrington.
A116
el
problema es
completamente
distinto,
aqui sin
duda
es
bilateral
como
tiene
que
ser;
nosotros
hablamos
muy
frecuentemente
del
pro-
blema indigena
y
hablamos de
la
incorporaci6n
del
indigena en
la
civilizaci6n
occidental,
y,
como
tenemos
el
poder,
pues,
arrojamos sobre
el
indigena ioda
la
responsabilidad
de
la
incorporaci6n, cuando,
en verdad,
el Pert
que
nos-
otros
queremos
tiene
que
resultar
de
una
integraci6n
multilateral,
ya
no
sola-
mente
bilateral,
porque
el
PerG es
un
pais
ya no
dicot6mico culturalmente si-
no
que
culturalmente
es
multicot6mico; tiene que
ser
una
integraci6n
mdlti-
ple.
En
suma,
me
parece
admirable
lo
que
ha
dicho
el
Dr.
Murra
y
estoy
am-
pliamente de acuerdo con
61.
DR.
ARGUEDAS:
El
Dr.
Matos.
DR. MATOS: Me
referir6
a
algunas
de las
ideas
vertidas en
esta
Mesa
Redonda
y
a corroborar
un
poco las
ideas
del
Dr.
Murra
sobre este problema.
Al
margen de todas
las
apreciaciones
que nos
ha
presentado
el
Dr.
Barrantes
y
de
todo
lo
que
se
ha
venido diciendo
acd,
hay una
serie
de
cosas
fundamen-
tales que cabria
reiterar
despu6s
de
lo
que
yo dije
en
la
primera reuni6n:
esto
es,
que
este
problema
del idioma
quechua
y
la
ensefranza,
desde
mi
punto
de
vista,
y
tambi6n
como
ya lo
han dicho otras
personas,
est6
intimamente vin-
culado
al
problema de
la
creaci6n
de una
sociedad eficaz,
de una
sociedad 6p-
tima
en
el Per6;
es
decir, nosotros
somos considerados
un
pais
sub-desarrolla-
do, pero
el
sub-desarrollo nuestro,
adem6s
de
todas
las
caracteristicas
propias
del
sub-desarrollo, tiene
una
nota
especial
y
singular que
es
la
valla
idiom6-
tica. Esto
complica mds
el
sub-desarrollo peruano.
En
cualquier campo
que
nosotros actuemos,
sea
en
el
campo
de
los problemas
con
el
idioma
quechua,
con el idioma aymara,
sobre c6mo vamos
a
operar frente
a
ellos
o
en
otros
as-
pectos
que
se
refieran, bien
sea
a
problemas de salud
o
a
problemas de
tenen-
cia de tierras
o
a
problemas
de cualquier indole que signifiquen
la
mejora
o
la
emergencia
de los
grupos poco desarrollados
del
Perri,
o
de
todos
aquellos
m6s
atrasados,
significa
pensar
en que cualquier medida que
nosotros
tome-
mos
o
que nosotros nos planteemos en
torno
al
idioma
o a
estos aspectos,
tie-
ne
que estar
estrechamente
vinculada
a
planes
nacionales,
a
una
politica
na-
cional
que
signifique una opci5n de
este
pais,
de
manera
que
muchos
de
los
resultados, muchos
de los
esfuerzos
que
se
han venido
realizando
en
el
Perd




