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120

peticiones.

Los

que

no

han

pedido

la

palabra

seguramente

todavia

no

desean

hablar.

;Dr.

Matos...?

Entonces,

el Dr.

Cueto.

DR.

CUETO:

56lo queria decir que me

parecen

admirables

las

pala-

bras

del

Dr. Murra;

estoy completamente

de

acuerdo

con

61,

y

en verdad

la

integraci6n

debe

tener en

el

PerG

la

orientaci6n que

6l ha

mostrado,

y

cuan-

do

me referia

al

sentido que

ese

problema

tiene

en

los

EE.

UU.,

por

ejemplo,

recordaba

una

conversaci6n

muy

reciente

que

tuve

con el

seffor Schlesinger,

en

Wastrington.

A116

el

problema es

completamente

distinto,

aqui sin

duda

es

bilateral

como

tiene

que

ser;

nosotros

hablamos

muy

frecuentemente

del

pro-

blema indigena

y

hablamos de

la

incorporaci6n

del

indigena en

la

civilizaci6n

occidental,

y,

como

tenemos

el

poder,

pues,

arrojamos sobre

el

indigena ioda

la

responsabilidad

de

la

incorporaci6n, cuando,

en verdad,

el Pert

que

nos-

otros

queremos

tiene

que

resultar

de

una

integraci6n

multilateral,

ya

no

sola-

mente

bilateral,

porque

el

PerG es

un

pais

ya no

dicot6mico culturalmente si-

no

que

culturalmente

es

multicot6mico; tiene que

ser

una

integraci6n

mdlti-

ple.

En

suma,

me

parece

admirable

lo

que

ha

dicho

el

Dr.

Murra

y

estoy

am-

pliamente de acuerdo con

61.

DR.

ARGUEDAS:

El

Dr.

Matos.

DR. MATOS: Me

referir6

a

algunas

de las

ideas

vertidas en

esta

Mesa

Redonda

y

a corroborar

un

poco las

ideas

del

Dr.

Murra

sobre este problema.

Al

margen de todas

las

apreciaciones

que nos

ha

presentado

el

Dr.

Barrantes

y

de

todo

lo

que

se

ha

venido diciendo

acd,

hay una

serie

de

cosas

fundamen-

tales que cabria

reiterar

despu6s

de

lo

que

yo dije

en

la

primera reuni6n:

esto

es,

que

este

problema

del idioma

quechua

y

la

ensefranza,

desde

mi

punto

de

vista,

y

tambi6n

como

ya lo

han dicho otras

personas,

est6

intimamente vin-

culado

al

problema de

la

creaci6n

de una

sociedad eficaz,

de una

sociedad 6p-

tima

en

el Per6;

es

decir, nosotros

somos considerados

un

pais

sub-desarrolla-

do, pero

el

sub-desarrollo nuestro,

adem6s

de

todas

las

caracteristicas

propias

del

sub-desarrollo, tiene

una

nota

especial

y

singular que

es

la

valla

idiom6-

tica. Esto

complica mds

el

sub-desarrollo peruano.

En

cualquier campo

que

nosotros actuemos,

sea

en

el

campo

de

los problemas

con

el

idioma

quechua,

con el idioma aymara,

sobre c6mo vamos

a

operar frente

a

ellos

o

en

otros

as-

pectos

que

se

refieran, bien

sea

a

problemas de salud

o

a

problemas de

tenen-

cia de tierras

o

a

problemas

de cualquier indole que signifiquen

la

mejora

o

la

emergencia

de los

grupos poco desarrollados

del

Perri,

o

de

todos

aquellos

m6s

atrasados,

significa

pensar

en que cualquier medida que

nosotros

tome-

mos

o

que nosotros nos planteemos en

torno

al

idioma

o a

estos aspectos,

tie-

ne

que estar

estrechamente

vinculada

a

planes

nacionales,

a

una

politica

na-

cional

que

signifique una opci5n de

este

pais,

de

manera

que

muchos

de

los

resultados, muchos

de los

esfuerzos

que

se

han venido

realizando

en

el

Perd