1L7
en su integridad
y
promover
el
adelanto,
repito,
desde
el nivel
en que
se
en-
cuentra hasta
un
nivel
que
podemos
considerar
un tanto
ideal.
DR.
El
Dr.
Portugal.
DR. PORTUGAL: Dr.
Barrantes:
he
escuchado
su
disertaci6n con
mu'
cha devoci6n, porque
conozco sU pensamiento
y
quiero intervenir en
este de-
bate,
desde
luego,
que con
la
elementalidad con que
nosotros
los
maestros
pri-
marios
solemos
hablar
de
estos
problemas.
Les
ruego
a
todos disculparme.
Us-
ted
ha
dicho una
verdad,
entre tantas
cosas
tan
interesantes,
una vetdad
que
siempre hemos
repetido
los
maestros:
el
respeto
a
la
personalidad
del
nifio;
pero,
en
realidad, jam6s
la
hemos respetado.
Yo
creo
que
el nifio
es
el
ser
m6s
conculcado
de
todos
los
tiempos
y
hoy
mismo
se
le
sigue conculcando, pgr-
que
no
se
le
respeta.
Si
esto
ocurre con
el nifio,
digamos
universal, con
el
niflo
de
habla
nativa
que llega
a
nuestras
escuelas
de
tipo
nacional
la
cosa es
mons-
truosa. Les ruego perdonarme esta
expresi6n,
pero
el
atropello
que
se hace
de
su personalidad
es
realmente grave, porque
hay
que
considerar
que
este nifio
no
solamente
es
tal,
con todas sus posibilidades fisicas
y
mentales,
y
la
capa-
cidad
creadora
que
se est6
gestando
en su
personalidad, sustentada
por
una
herencia
cultural
de
siglos que
6l
trae
y
se
halla
en estado
latente
desde
mu-
chos
puntos de
vista,
sino
porque se
ha
truncado
el
proceso
de
la
evoluci6n
cultural
del
sector
demogrdfico del
que
procede;
entonces,
si
nosotros,
con
sen-
tido
m6s
o
menos
transitorio,
queremos ensefiar
o
utilizar
las
lenguas nativas
y
luego
hacemos
que
se
promueva
al
aprendizaje
del
castellano
y
de
la
escri-
tura
del
castellano,
sin darle los
elementos necesarios,
como
dijimos
ayer,
pa-
ra
que
pueda
expresafse
plenamente con todas las palabras que puedan
tradu-
cir
todas las
cosas,
todos los
elementos
de su mundo
personal,
de
su
mundo
familiar,
de su mundo social, de su mundo
cultural,
seguramente
que
no
sola-
mente
estamos conculcando
su
persona
sino
estamos conculcando
el
medio
cultural
que 6l
trae a
la
escuela.
Adem6s, siempre hemos
hablado
de
los
cam-
pesinos
como de hombres de
cultura inferior;
incluso,
segurameate,
a
la
exis-
tencia
de
ellos
se
debe
el calificativo
de pais sub-desarrollado que
nosotros ve-
nimos recibiendo. Creo que esto
es
un
equivoco que
deberiamos
corregir;
hay
muchas
cosas
valiosas que los
sefiores
antrop6logos que
han
estudiado
las
co-
munidades indigenas
han
descubierto,
y
que
son valores
superiores
a
muchos
valores morales
y
espirituales que
nosotros
los de
la
cultura
occidental
posee-
mos.
Si
estos
valores
no van
a
poder
expresarse
en
una
lengua que
realmente
sea manejada
con pleno dominio,
con
pleno
conocimiento,
y
si
esta
lengua
no ha
de ser su lengua materna con todas
las
posibilidades de
expresarse
oral
y
gr6ficamente,
o
sea
hablando
y
escribiendo
y
leyendo,
seguramente
que
es€l
cultura va
a
seguir trunc6ndose
y
seguramente se
va
a
seguir atropellando la
personalidad
del
nifro.
Por
estas razones,
me
permitiria, muy
respetuosamen-
te,
proponer que
para
este
fin
de
utilizar
las
lenguas
nativas
en
el
proceso
de




