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vechemos
las
t€cnicas occidentales.
;Qui€n
se
va
oponer
a la
utilizaci6n
de la
mula?,
admirable animal para
nuestras condiciones geograficas; de
la vifra,
pues
thombre! el
vino
es
una
cosa
admirable
tambi6n!
Pero habia una
serie
de
otras
cosas.
Decia
yo
ayer, que
al
leer
la
obra
cuzquefra
del
Dr.
Ndfiez
del
Prado,
por
la
primera
vez
empec6
a
comprender
la
importancia del verbo
y
del
sus-
tantivo
en
quechua.
En
los idiomas
andinos son
tan
pr6ximos los
verbos
de
los sustantivos;
se
pasa del
uno
al
otro
tan
f6cilmente, asi,
el
verbo-sustantivo
de
mfra
o
de mafiay,
y
si
pudiEramos
aclarar
el
sentido
de
este
verbo
y
su
importancia,
de
este
sustantivo
y
su
importancia
en
la
estructura social
del
pais, posiblemente,
profesor Portugal,
llegariamos
a
descubrir algunas
de
es-
tas
cosas
que son
tan
valiosas
dentro
de
la
cultura
andina.
Se
referia
el Dr.
Cueto
a
la
integraci6n
y
a
lo
que nos ofrece
la
civilizaci6n
occidental; nadie
lo
niega, todos
estamos
listos
a
recibirla
y
participamos
ya
de
ella
en
mayor
o
menor
grado;
pero creo que
para
que esta integraci6n
no
sea
unilateral,
para
que
no
continde
ese
atropello
al
cual
se
refiri6
el
profesor
Portugal,
tenemos
que
ver
que
el
sincretismo venga de
muchas direcciones.
Les ofrezco
un
deta-
lle
para no entrar
en
el
campo
de
la
moral
o
de
la
6tica. Para
comprender
el
mundo andino,
sus
lluvias,
sus
tierras, sus
zonas
de cultivo,
es
mucho
m6s
provechoso
primero
empezar
a
comprender
c6mo
el
hombre andino
no
s6lo
sobrevivi6
en
este
mismo ambiente
durante miles de
afros,
porque
al
fin
y
al
cabo
el
hombre sobrevive
en cualquier parte, en
el
6rtico, en
el
Kalajari,
no
importa;
pero aqui
se
hizo civilizaci6n, aqui, dentro de
estas condiciones
tan
dificiles,
con
menos
del
dos
por
ciento
de
tierra
arable,
el
hombre
hizo
civili-
zaci6t
y
lo
pudo
hacer s6lo
porque
comprendi6
y
aprovech6
mejor
este am-
biente.
Yo
creo que hasta
hoy dia,
de
_esa
comprensi6n
del
ambiente
geogr6-
fico
andino
la
civilizaci6n
occidental
tiene mucho que aprender: los
ingenie-
ros
de caminos, los
agr6nomos,
sin hablar de
cosas
morales, €ticas,
de
estruc-
turas
sociales
que son
evanescentes,
que son m6s
fr6giles,
que
se
destruyen
con
el
tiempo.
Pero
aqul hay
algo
muy
concreto que
haria
de
la
integraci6n
algo que
no
s6lo
es
unilateral.
No
s6
c6mo
puede
traducirse
esta
visi6n en
al-
go
concreto,
administrativq, t6cnico, pero esto,
a lo
mejor
todos
nosotros
y
muchos
otros
que
no
est6n
aqul
presentes
podemos
pensarlo; pero
si
este
pun-
to
se
gana,
si
queda
claramente
demostrado
que
la
integraci6n en
general,
nor-
malmente,
no
es
nunca
unilateral,
pues ambos grupos aprenden
uno
del
otro,
entonces
nosotros
podemos
ir
un
poco
m6s
all6,
y
asegurarnos
que
este pro-
ceso espont6neo,
de mutua influencia,
ha
de
ocurrir.
DR.
ARGUEDAS:
Desgraciadamente
vamos
a
tener que
ceder
la
pa-
labra en
orden, aunque
podria
hacerse
m6s din5micamente
en
relaci6n
con
el
momento en
que
alguien
Ia
pide, porque
el
Dr.
Cueto
acaba
de solicitarla y
seguramente
para decir algo
que
ha
suscitado
en su
pensamiento
1o
que
aca-
ba
de decir
eI
Dr. Murra,
pero
lo
mismo ha
sucedido
con
el
Dr.
Matos
y
tam-
bi€n con
el
Dr.
Escobar. Vamos,
pues,
a
ceder
la
palabra en
el
orden
de
las




