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119

vechemos

las

t€cnicas occidentales.

;Qui€n

se

va

oponer

a la

utilizaci6n

de la

mula?,

admirable animal para

nuestras condiciones geograficas; de

la vifra,

pues

thombre! el

vino

es

una

cosa

admirable

tambi6n!

Pero habia una

serie

de

otras

cosas.

Decia

yo

ayer, que

al

leer

la

obra

cuzquefra

del

Dr.

Ndfiez

del

Prado,

por

la

primera

vez

empec6

a

comprender

la

importancia del verbo

y

del

sus-

tantivo

en

quechua.

En

los idiomas

andinos son

tan

pr6ximos los

verbos

de

los sustantivos;

se

pasa del

uno

al

otro

tan

f6cilmente, asi,

el

verbo-sustantivo

de

mfra

o

de mafiay,

y

si

pudiEramos

aclarar

el

sentido

de

este

verbo

y

su

importancia,

de

este

sustantivo

y

su

importancia

en

la

estructura social

del

pais, posiblemente,

profesor Portugal,

llegariamos

a

descubrir algunas

de

es-

tas

cosas

que son

tan

valiosas

dentro

de

la

cultura

andina.

Se

referia

el Dr.

Cueto

a

la

integraci6n

y

a

lo

que nos ofrece

la

civilizaci6n

occidental; nadie

lo

niega, todos

estamos

listos

a

recibirla

y

participamos

ya

de

ella

en

mayor

o

menor

grado;

pero creo que

para

que esta integraci6n

no

sea

unilateral,

para

que

no

continde

ese

atropello

al

cual

se

refiri6

el

profesor

Portugal,

tenemos

que

ver

que

el

sincretismo venga de

muchas direcciones.

Les ofrezco

un

deta-

lle

para no entrar

en

el

campo

de

la

moral

o

de

la

6tica. Para

comprender

el

mundo andino,

sus

lluvias,

sus

tierras, sus

zonas

de cultivo,

es

mucho

m6s

provechoso

primero

empezar

a

comprender

c6mo

el

hombre andino

no

s6lo

sobrevivi6

en

este

mismo ambiente

durante miles de

afros,

porque

al

fin

y

al

cabo

el

hombre sobrevive

en cualquier parte, en

el

6rtico, en

el

Kalajari,

no

importa;

pero aqui

se

hizo civilizaci6n, aqui, dentro de

estas condiciones

tan

dificiles,

con

menos

del

dos

por

ciento

de

tierra

arable,

el

hombre

hizo

civili-

zaci6t

y

lo

pudo

hacer s6lo

porque

comprendi6

y

aprovech6

mejor

este am-

biente.

Yo

creo que hasta

hoy dia,

de

_esa

comprensi6n

del

ambiente

geogr6-

fico

andino

la

civilizaci6n

occidental

tiene mucho que aprender: los

ingenie-

ros

de caminos, los

agr6nomos,

sin hablar de

cosas

morales, €ticas,

de

estruc-

turas

sociales

que son

evanescentes,

que son m6s

fr6giles,

que

se

destruyen

con

el

tiempo.

Pero

aqul hay

algo

muy

concreto que

haria

de

la

integraci6n

algo que

no

s6lo

es

unilateral.

No

s6

c6mo

puede

traducirse

esta

visi6n en

al-

go

concreto,

administrativq, t6cnico, pero esto,

a lo

mejor

todos

nosotros

y

muchos

otros

que

no

est6n

aqul

presentes

podemos

pensarlo; pero

si

este

pun-

to

se

gana,

si

queda

claramente

demostrado

que

la

integraci6n en

general,

nor-

malmente,

no

es

nunca

unilateral,

pues ambos grupos aprenden

uno

del

otro,

entonces

nosotros

podemos

ir

un

poco

m6s

all6,

y

asegurarnos

que

este pro-

ceso espont6neo,

de mutua influencia,

ha

de

ocurrir.

DR.

ARGUEDAS:

Desgraciadamente

vamos

a

tener que

ceder

la

pa-

labra en

orden, aunque

podria

hacerse

m6s din5micamente

en

relaci6n

con

el

momento en

que

alguien

Ia

pide, porque

el

Dr.

Cueto

acaba

de solicitarla y

seguramente

para decir algo

que

ha

suscitado

en su

pensamiento

1o

que

aca-

ba

de decir

eI

Dr. Murra,

pero

lo

mismo ha

sucedido

con

el

Dr.

Matos

y

tam-

bi€n con

el

Dr.

Escobar. Vamos,

pues,

a

ceder

la

palabra en

el

orden

de

las