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125

DR.

JOSE

JIMENEZ BORJA:

Creo que

todo

lo

que

se

ha dicho

es

su-

mamente interesante

y

creo

que

ser6

fecunda

la

reuni6n

y

los

resultados

que

tengamso,

y

quisiera

s6lo

referirme

a

un

aspecto

que

quiz6 no

se

ha considerado;

s€

trata

de

la

experiencia

lingiiistica

extraordinaria

que hubo en

el

Per6 y

que

es

la

de

c6mo los antiguos

peruanos

dieron

una

lengua

ecum6nica

al

Per6,

que

fue

el

quechua,

y

c6mo

al

mismo tiempo

subsistieron

las

lenguas

regio-

nales; pero hubo una lengua

de

alto

nivel

que

sirvi6 para

que todos

se enten-

dieran,

para

que en

regiones

tan

remotas

como

colombia,

por

ejemplo,

apren-

dieran

quechua

y

mantuvieran

el

quechua

hasta ahora.

A

mi

me

asombr6

cuando

vi

que

Fray

Domiogo de

Santo Tom6s

no

aprendi6

el

quechua en la

sierra del Per6 sino que

lo

aprendi6 en

Lima,

en

la

provincia

de

Cafiete,

y

es-

cribi6

la

gram6tica

quechua

y

el

Lexic6n

a

base

de

lo

que

6l habia

aprendido

en Lima.

Esa

es

una

experiencia

pedag6gica

extraordinaria

rcalizada

en

300

afios m6s

o

menos,

si no

estoy

muy fallo

en

materia

de

prehistoria;

el

imperio

logr6

esta

realidad lingiiistica

excepcional

y

nosotros

no

lo

hemos

logrado

con

el

castellano en

400 afios. Entonces,

c6mo

se

puede

explicar

esta expefien-

cia

fant6stica,

esta

aventura

cultural

extraordinaria de

los

Incas'

Me

parece

que

el

secfeto estd

en que

se

aprendi6, apfendieron

ios

pueblos esta

segunda

lengua,

la

aprendieron

como

un

instrumento

de

liberaci6n, porque

era

para

sacarlos

de

un

estado

de atraso

y

elevarlos

a

un

estado,

a

un

nivel

superior

de

vida,

y

la

aprendieron

tan

r6pidamente

porque en

torno

de

esta lengua

-+u

aprendizaje

no

era

un

problema

lingiiistico

solamente,

ni

un

problema de

al-

fabetizaci6n-

sino que

la

aprendieron

por

los incentivos de

la vida

que tenian

a

su alrededor.

Todo

el

Imperio

era

una

escuela. Sabemos

que donde

llegaban

los Incas

ensefiaban

no

solamente

la

lengua,

tenian que

ensefraf

una

serie

de

valofes culturales que

estaban

en

torno

de

la

lengua;

entonces'

eso

era

lo

que

atraia

al nifio o al

hombre

a

aprender

el

quechua.

Yo

creo

que

debe

estudiar-

se, ahondarse este

problema

de

una

gran aventura

lingiiistica

realizada

en

el

Perd

y

que

debe

ser

muy

valiosa

para el

presente,

con plena vigencia

para

el

presente.

El

otro

aspecto, que

se

deriva

un

poco del

primero

que

he

propuesto,

que

he

seflalado,

es

el

aspecto

de que

no hay

un

dilema

en

si

se debe

alfabeti-

zar

en

quechua

o

se debe

alfabetizar en castellano.

En

muchas

partes

es posi-

ble alfabetizar

ei

castellano

y

directamente

y

no hqblar una palabra de

que-

chua; dpor

qu€

raz6n?; porque

la

segunda

lengua,que no

es

la

lengua

materna,

la

segunda

lengua

tiene

una

metodologia propia.

El

inglEs

para los

peruanos

tiene una

metodologia

propia

y

esa

metodologia

propia

consiste

en hablar

lo

mlnimo en

castellano.

Es

muy

sabido que

si

yo

llego

a

una

escuela

Berlitz

o

a una

escuela

adelantada de

segunda

lengua,

entonces

tratan

precisamente

de

rodearme

de una

atm6sfera

en

la

que

yo

diga

la

mayor parte de las

cosas

y

entienda

lo

m6s

posible

la

segunda

lengua; pero,

dc6mo

es

posible que

me

ha-

blen

a

ml

en

una

lengua que

yo no entiendo?

Esto

es

perfectamente

posible

porque a los cinco minutos

el

nifio ya

conoce

el nombre

de

los objetos;

depende

de que

el

objeto

le

interese;

€se es

el

problema. Porque

la

educaci6n es

paido-