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DR.
JOSE
JIMENEZ BORJA:
Creo que
todo
lo
que
se
ha dicho
es
su-
mamente interesante
y
creo
que
ser6
fecunda
la
reuni6n
y
los
resultados
que
tengamso,
y
quisiera
s6lo
referirme
a
un
aspecto
que
quiz6 no
se
ha considerado;
s€
trata
de
la
experiencia
lingiiistica
extraordinaria
que hubo en
el
Per6 y
que
es
la
de
c6mo los antiguos
peruanos
dieron
una
lengua
ecum6nica
al
Per6,
que
fue
el
quechua,
y
c6mo
al
mismo tiempo
subsistieron
las
lenguas
regio-
nales; pero hubo una lengua
de
alto
nivel
que
sirvi6 para
que todos
se enten-
dieran,
para
que en
regiones
tan
remotas
como
colombia,
por
ejemplo,
apren-
dieran
quechua
y
mantuvieran
el
quechua
hasta ahora.
A
mi
me
asombr6
cuando
vi
que
Fray
Domiogo de
Santo Tom6s
no
aprendi6
el
quechua en la
sierra del Per6 sino que
lo
aprendi6 en
Lima,
en
la
provincia
de
Cafiete,
y
es-
cribi6
la
gram6tica
quechua
y
el
Lexic6n
a
base
de
lo
que
6l habia
aprendido
en Lima.
Esa
es
una
experiencia
pedag6gica
extraordinaria
rcalizada
en
300
afios m6s
o
menos,
si no
estoy
muy fallo
en
materia
de
prehistoria;
el
imperio
logr6
esta
realidad lingiiistica
excepcional
y
nosotros
no
lo
hemos
logrado
con
el
castellano en
400 afios. Entonces,
c6mo
se
puede
explicar
esta expefien-
cia
fant6stica,
esta
aventura
cultural
extraordinaria de
los
Incas'
Me
parece
que
el
secfeto estd
en que
se
aprendi6, apfendieron
ios
pueblos esta
segunda
lengua,
la
aprendieron
como
un
instrumento
de
liberaci6n, porque
era
para
sacarlos
de
un
estado
de atraso
y
elevarlos
a
un
estado,
a
un
nivel
superior
de
vida,
y
la
aprendieron
tan
r6pidamente
porque en
torno
de
esta lengua
-+u
aprendizaje
no
era
un
problema
lingiiistico
solamente,
ni
un
problema de
al-
fabetizaci6n-
sino que
la
aprendieron
por
los incentivos de
la vida
que tenian
a
su alrededor.
Todo
el
Imperio
era
una
escuela. Sabemos
que donde
llegaban
los Incas
ensefiaban
no
solamente
la
lengua,
tenian que
ensefraf
una
serie
de
valofes culturales que
estaban
en
torno
de
la
lengua;
entonces'
eso
era
lo
que
atraia
al nifio o al
hombre
a
aprender
el
quechua.
Yo
creo
que
debe
estudiar-
se, ahondarse este
problema
de
una
gran aventura
lingiiistica
realizada
en
el
Perd
y
que
debe
ser
muy
valiosa
para el
presente,
con plena vigencia
para
el
presente.
El
otro
aspecto, que
se
deriva
un
poco del
primero
que
he
propuesto,
que
he
seflalado,
es
el
aspecto
de que
no hay
un
dilema
en
si
se debe
alfabeti-
zar
en
quechua
o
se debe
alfabetizar en castellano.
En
muchas
partes
es posi-
ble alfabetizar
ei
castellano
y
directamente
y
no hqblar una palabra de
que-
chua; dpor
qu€
raz6n?; porque
la
segunda
lengua,que no
es
la
lengua
materna,
la
segunda
lengua
tiene
una
metodologia propia.
El
inglEs
para los
peruanos
tiene una
metodologia
propia
y
esa
metodologia
propia
consiste
en hablar
lo
mlnimo en
castellano.
Es
muy
sabido que
si
yo
llego
a
una
escuela
Berlitz
o
a una
escuela
adelantada de
segunda
lengua,
entonces
tratan
precisamente
de
rodearme
de una
atm6sfera
en
la
que
yo
diga
la
mayor parte de las
cosas
y
entienda
lo
m6s
posible
la
segunda
lengua; pero,
dc6mo
es
posible que
me
ha-
blen
a
ml
en
una
lengua que
yo no entiendo?
Esto
es
perfectamente
posible
porque a los cinco minutos
el
nifio ya
conoce
el nombre
de
los objetos;
depende
de que
el
objeto
le
interese;
€se es
el
problema. Porque
la
educaci6n es
paido-




