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t23

ble

de

lo

posible,

y

que

esta

diferencia

pueda,

por

momentos, hacernos

figurar

que

lo

6ptimo

es enemigo

de

1o

mejor,

cuando en

realidad

hay

tal.

Si

me

re-

mito

al

tema

estudiado

el

primer dia,

recuerdo

que

empec6

mi

ponencia

di-

ciendo que

es

muy

com6n

conversar sobre

el

sub-desarrollo

y

sobre

la

falta

de

integraci6n en

el

pais, porque

eso es

evidente, porque

salta

a

los

ojos,

porque

basta

desplazarse

unos

kil6metros para

advertirlo;

que,

en

cambio,

lo

que

es

menos

perceptible

y

sobre

lo

que

va a

costar

trabajo

hacer conciencia

en

el

pais,

es

que esta desintegraci6n en

el

nivel

social

y

en

el

nivel cultural

se asien-

ta,

aunque

no

tenga su

causa,

pero

se

asienta,

en

la

fragmentaci6n

lingiiistica;

y

esto

viene

a

colaci6n,

y

se adelant6

Matos

al

decirlo, porque

cuando

pre-

tendemos

gna

escuela

que

sea eficiente,

que

satisfaga

todas

las

aspiraciones

del

medio;

cuando pfetendemos

uoa

integraci6n

ambivalente;

cuando

preten-

demos

que

la

educaci6n

no

sea

un

fin

en

si

mismo:

el

contenido

de

la

reali-

dad nos

gana

y

nos olvidamos que,

de

cualquier manera

y

para

cualquier

de-

cisi6n,

el

lenguaje es siempre

el

vehiculo

en

el

que tienen que trasmitirse

y

expresarse

todos

los

contenidos.

Quizd

un

poco

arbitrariamente

y

quiz6

con-

firmando

lo

ya

dicho,

quisiera

insistir

en

la

prioridad

lingiiistica de

este

pro-

blema.

Yo

creo que

la

barrera

lingiiistica

que

existe

en

el

pais

ha

frustrado,

y

frustrard

en

lo

sucesivo,

todo

ensayo

de

desarrollo,

de

cambio,

de

proceso'

m6s

o

menos

acelerado,

como se

quiera; pero frustrar6

todo

cambio integral

en

Ia

escuela,

toda

integraci6n entre

la

escuela

y

la

comunidad,

y

entre

la

re-

gi6n

y

el

pais, mientras

no

se encare

de

manera

consciente

el

problema

lin-

giiistico.

Porque vean

ustedes,

si

se

trata

de explicar

a

los nativos en su

pro-

pia

lengua

y

sin

proceso

formal

de educaci6n, qu6

es

1o

que

se

quiere hacer

con

una

serie

de

conocimientos que

les

conviene

a

ellos

aprender,

a

fin

de que

me-

joren

su

agricultura

o

para

que

mejoren

su sanidad,

se

va

a requerir

un

n6me-

ro

muy

grande de gente que tengan que escribir,

y

todavia

no

se

han

resuel-

to

los

problemas

de c6nio

escribir.

Si

se

va a

querer, como

ha

sido

prop6sito

del

Congreso,

que

los

funcionarios

o

que

los

maestros

aprendan quechua,

ha-

br6

que

darles

conciencia,.

incluso

a

los

quechua-hablantes,

de

la

fotmaliza-

ci6n gramatical

de su

lengua;

y

no

se

han

agotado

las

investigaciones

y

los

es-

tudios

sobre

las

6reas

dialectales

del

quechua;

ni

se

ha

enecontrado

suficien-

tes

personas

que puedan realizat

esa

tarea.

Estoy

de acuerdo

con

el

Dr.

Val-

c6rcel,

y

me

complace

hacerlo

p6blico,

que

es

muy

grande

la

deuda contraida

con

el

Instituto

Lingi.ilstico

de Verano;

creo que

el

servicio que

han

prestado

es

eminente; pero

tambi6n

aprovecho

la

coyuntura para decir

que

la

soluci6n

final

de

este

problema

no

la

dar6n los

amigos

del Instituto

Lingiiistico

de

Verano,

ni

todos

los

americanos

juntos

o

sepa.rados

que vengan

al

Per6.

Si

este

problema

se

resuelve,

tendr6

que

ser

por

manos peruanas,

a

causa

de

mdr-

tiples

razones,

y

una de ellas

es

precisamente

por el

empefro

y

la

devoci6n

y

por

el comproimso

y

la

participaci6n

vital

en el

riesgo

que

colTemos,

o

en

el

bene-

ficio

que podemos

adquirir; y,

porque

despu6s

de

todo,

seria

egoista

pretender

que permanentemente estos hombres que

han venido

en

una

cruzada de

buena