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Dr.
Barrantes
y
tambi6n
el
Dr.
Murra,
quisiera
citar
algunos resultados
que
hemos
notado en las
comunidades
donde
los
indigenas
han sido
alfabetizados
en su
dialecto: primero
hemos
visto
que
no
ha
sido suficiente darles
solamen-
te
unas doce
o
quince
cartillas
de alfabetizaci6n, porque
han
necesitado mate-
rias
m6s
avanzadas
y
esas
materias
no
se les
ha
podido
dar
en
castellano,
porque
no
pudieron
comprendedas,
de manera que
ha
sido
necesario ofreceiles
la
materia
en
forma
bilingiie,
una versi6n en
castellano
y
otra
en
el idioma
na-
tivo;
de
otra
forma no
hubieran
podido ampliar
sus
conocimientos
y,
si
se
les
hubiera dado
informaci6n de uno
solo
de los
idiomas,
no
la
hubieran podido
aprender;
no
hubieran
podido
expresarlas
en
castellano.
De
este modo,
los
manuales
de c6lculo,
higiene,
medicina
sencilla,
agricultura,
naturaleza
y
vi-
da
social,
historia,
etc.,
se
les
ha
dado
en forma bilingtie
en
los
afros
avan-
zados
de las
escuelas; esto
ha
producido
m6s comunicaci6n
entre los
mismos
indigenas;
ellos
han
podido,
mediante
el
auxilio
de
esa
cartilla
expresarse
m6s
en
su
idioma
que
en
el
castellano;
les
alentaba
a
comunicarse m6s con
sus
paisa-
nos
muy
pronto,
cuando
una
comunidad
ha
sido
alfabetizada,
comienzan
vo-
lando las cartas
de
un lado a otro, tanto
entre
indigenas
monolingiies asi
como
con
las personas de
habla
castellana.
Entre
los
amueshas se
ha
ensayado
hasta
la
publicaci6n de
un
peri6dico en
el idioma nativo. Los
reporteros escogian
los
puntos que
m6s
le
interesaban:
los
juegos
de
f6tbol,
qui6nes nacian,
qui€nes
morian.
Esta
clase de
comunicaci6n tambi6n
ha tendido
a
eliminar
los
resenti-
mientos, los
celos
entre una
y
otra
comunidad de una misma
tribu
y
hasta
en
tribus
lntegras;
ha
surgido
.un
sentimiento
de
m6s
uni6n
entre
la
gente y,
cuando
han
comprendido
por
la
historia
y
vida
social,
etc.,
lo
que
es
el
pa-
triotismo,
han
comenzado
a
presentarse
de
voluntarios
al
servicio
militar
en
lugar de correr de los
guardias.
Tales han
sido algunos
de los
resultados
que
hemos
notado de
la
educaci6n
mediante
el
uso
de las
lenguas indigenas.
DR.
ESCOBAR:
Despu6s
que
el
Dr.
Murra
ha
puesto en
esta noche
y
en todas las
sesiones
una
nota
po6tica,
yo
quiero concluir con
la
nota
humo-
ristica
y
deseo
preguntarles
si
han
escuchado
una
canci6n que
ha
estado
muy
de moda en
Lima:
"La
vida
es
una
t6mbola".
Al
recordar algo de
esa can-
ci6n, he
pensado
que nuestra Mesa Redonda
es
tambi6n
una t6mbola;
porque,
como
consersaba
con
Martha
Hildebrant,
antes
de ingresar
a
la
sesi6n
de
hoy,
la
ventaja
de haber reunido
a
lersonas de
tres
disciplinas, en
uo
ambiente
en
el
que normalmente
carecemos
del hdbito del trabajo
inter-disciplinario,
trae
como
consecuencia
que, siendo
uno solo
el
objeto que
estamos
observando
y
que
queremos
interpretar,
sea
mirado
€ste
segtn
el punto
de vista
profesional
de
la
persona
que
interviene:
desde
un
6ngulo
eminentemente
lingiiistico
o
eminentemente
antropol6gico
o
eminentemente
educativo;
en
realidad, a
veces
algunas
de las
aparentes discrepancias
derivan de que
se
pone
un
mayor
6nfa-
sis
en
la
actitud, o en el punto
de
vista
de
la
persona
que
hace
uso de
la
pa-
labra;
y
esto,
a
su
turno, influye
en
que
veamos
a
niveles
distintos
lo
desea-




