115
el
maestfo
se
ve
entonces
reducido
a
medios
insignificantes
y
tiene
que
com-
batir
contra
fuerzas
muy
poderosas
y
acudir
a
aquello
que
es esencial.
Mds
de una vez he
sefialado
a
mis
alumnos
de
la
Universidad
eI
caso
del
profesor
Gin6s;
porque,
como
sabemos,
el profesor
Ginds recogi6
a
un conjunto
de nifios
abandonados que
se
encontraban
ya
en
el camino
de
la
delincuencia
y
que
eran
muchos de ellos menores
infractores.
Pero
al
Profesor Gin6s
no
se
le
ocurri6
en-
seflarles
a
leer
y
escribir, porque
eso
no
importaba
nada;
lo
que
importaba
era
retener
a
esos
nifros,
hacerles
agradable
esa,
no dir6
escuela,
esa
comunidad
que
6l
form6, que
se
sintieran miembros de
ella
y
que cambiaran de
forma
de
vida.
Eso era
lo importante y
nada
mas.
Del
mismo modo,
yo
creo que,
por
ejem-
plo,
si
los nifios sufren
de enfermedades
parasitarias,
pongamos
por
cso,
lo
m6s
importante
es
que
se
curen de
esas
enfermedades,
que
las eviten
en
lo
sucesivo;
eso es
lo primero, De
manera que
no
creo
tampoco
en
una
escuela
universal
sino
pienso
en una
escuela
peruana,
una
escuela
peruana
que se
desarrolle
en
el
seno
de una
comunidad
y
que
se
dirija
a
todos, que
trate
de
ejercer influen-
cias
bendficas
sobre'todos,
niios,
adolescentes,
adultos, de
ambos
sexos; real-
mente que
sea
un
foco
de
cultura
y
una
herramienta
de avance
colectivo. Aho-
ra,
creo que
en
esa escuela
si
tiene que
desempefiar
un
papel
importante
aqu6-
llo
que
en
una forma
u
otra
compromete
la
vida
de
la
comunidad.
A mi
me
pa-
rece
que,
efectivamente,
si
acuden
al
brujo,
y
yo
he
visto
eso;
lo
he
visto
tan-
tas
veces;
bueno,
hay
que
procurar que
no
acudan
al
brujo
sino que
vayan
donde
el
m6dico.
Ocurri6 en
M6xico, como
sabemos, casos
de
m6dicos
que
fueron
a
practicar en
villorios
en que
el
brujo
ejercia
una influencia
tremen-
da,
y
algunos perdieron
la
vida.
Estos estudiantes
perdieron
la vida;
de
ma-
nera que
fue
una lucha contra las
supersticiones
y
a
favor
del
tratamiento
cientifico
de los
asuntos.
Tambi6n
la
Escuela
Rural
Mexicana,
por
ejemplo,
si
en
algunos pueblos
no
habia
agua
potable
al
tiempo de
iniciarse, se
ponia
al
servicio de
la
comunidad
y
procuraba que
hubiese
agua
potable;
porque
en
este caso,
me
parece,
que
el
agua
potable
es
mucho m6s importante que
la
alfabetizaci6n
y
que cualquier
otra
cosa; es
muchisimo m6s importante
que
cualquier
cosa.
Pero
no
se
puede atender
al
mismo
tiempo
al
agua
potable
y
a
otros
asuntos;
de
manera
que
hay
que
atender
siquiera
uno;
bueno,
desde
este
punto
de
vista
yo
creo que
estoy de acuerdo con
el
Dr.
Cueto.
No
pienso
en
una
escuela
fundamental
disefiada
por
la
UNESCO
y
que
se
aplique
al
pie
de
la
letra
segdn
ellos
lo
han
entendido,
no, de
ninguna
manera.
Pienso
en una
escuela
peruana,
repito, que
se
inspire en las
caracteristicas
y
en
las
necesidades
del
PerG
y
por
supuesto
de
cada
villorrio,
de
cada poblado
en
particular,
si
esto
fuera
posible.
Ahora,
el
asunto de
la
aculturaci6n
a
mi
me
parece
que
es
m6s bien
no
tanto
educativo cuanto hist6rico,
social,
politico
en
general.
La
aculturaci6n, como
sabemos, se
ha
llevado
a
cabo
en
numero-
sas
zonas
del Perd
en
una forma
espont6nea
como
tenia
que
ser.
He
leido
un
artlculo muy
interesante
de
Jos6
Maria
Arguedas sobre,
precisamente,
el
fe-
n6meno
de
la
aculturaci6n producido
en
el
valle del Mantaro,
proceso
que
se




