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110

puesta

ya,

de una

manera

implicita,

a

la

pregunta

que

yo

queria

formularle.

Pensando

siempre

en

las

vias, en

el

proceso

de

alfabetizaci6n

o

de

castellani-

zaciSn,

en

la

posibilidad

de

utilizar

el

quechua

tan

s5lo como

un

puente

tran-

sitorio y

breve

para

pasar

al

castellano, o

en

la posibilidad

de

utilizar

el

quechua

como

una

manera de entregarle

al

hablante

el

instrumento

y

el

dominio

escrito

y

la lectura

de

su lengua

y,

paralelamente,

en

lapso

posterior, castellanizarlo pa-

ra

entregarle tambidn

la

capacidad de leer

y

escribir

la

lengua

general, queria,

en

relaci6n con

eso,

preguntar si,

desde

un

punto

de

vista

pedag6gico, se pue-

de

determinar

cu6ndo

un

hombre

o un

estudiante ha sido alfabetizado,

o

cu6n-

do ha

pasado

del

proceso

de alfabetizaci6n

al

de castellanizaci6n

y

si

ha

sido

castellanizado.

DR.

BARRANTES:

Seguramente

la

alfabetizaci6n

no

consiste

s51o

en

aprender

los

elementos

de

la

lectura, de

la

escritura,

sino que comporta

algo

m6s; significa

la

comprensi6n de

aquello

que

se

lee. Desde

este

punto de

vista,

entonces,

la

alfabetizaci6n

verdaderamente

entendida

no

es

un

asunto

muy

simple, porque

habria no

s6lo

qtie

procurar

este instrumento

intelecfual

a

aquellos

de que

se

trate,

nifios

o

adultos,

sino tambi6n

procurarles

una

asis-

tencia

regular

y

todos aquellos

libros,

revistas

y

peri6dicos que

6l

pueda

uti-

lizar

para

ejercitarse

en

la

lectura

y

no para

abandonarla;

porque

se

puede

alf.abetizar

a

muchos

y

se

puede

dar

cifras

que produzcan

los

elementos

que

adquirieron

y

no lean

en

lo

sucesivo

realmente;

de

manera que

la

alfabetiza-

ci6n

es

algo m6s. Pero,

por otra

parte, no

creo tampoco que

el

quechua sirva

simplemente como

un

puente;

el

quechua en

si

mismo tiene

una gran

signifi-

caci6n

cultural

y

a

mi

me parece

que

deberia ser

materia

de atenci6n

por

par-

te

de

educadores,

de

lingi.iistas,

etc.,

de

manera

que

aquellos

que

lo

posean,

puedan

adquirir

un

dominio

todavia

mayor

sobre

ese

idioma que

es

segura-

mente

el

que

expresa

con

mayor fidelidad

lo

que cada

uno de

ellos

tiene

que

expresar.

DR.

ESCOBAR: Estoy

perfectamente

de

acuerdo

con usted

y

podria

agregar,

adhiriEndome

al

punto

de vista que

discutieron usted

y

el Dr.

Sala-

zar, que,

mientras dura el proceso (eue

la

experiencia

demuestra que es

len-

to)

de

la

castellanizaci6n,

pues

al

t6rmino del ciclo de

un

afro

o

de

dos

afros,

las

cartillas

o los

pequefios

libros

de

lectura que pueda leer

el

indigena en

cas-

tellano

son

un

indice

muy

satisfactorio

del

inmenso

salto

que

se

ha

producido

en

la

capacidad

de

este

hombre,

y

probablemente en

su

status social

y

en

Du

actitud

psicol6gica

frente

al

contorno

y

del

contorno

frente

a

61,

al

mismo

tiempo

puede

ensefrdrsele

a

discriminar entre

el

agua buena

y

la

mala,

entre

la

necesidad

que

tienen de

expulsar

los

par6sitos

que llevan dentro

del

est6-

mago,

entre

la

necesidad

de

acudir

al

m6dico

y

no

al

brujo,

y

puede ser

reali-

zada esta

ensefianza

con

mayor facilidad,

con

mayor

rapidez,

si

la

rapidez

nos

importa,

aprovechahdo

la

capacidad

de lectura

que

se

le

ha

dado

tambi6n