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113

ces

se

miente

en

todos

los

dem6s

ofrecimientos

y

no

es

cierto que

se

quiera

que

estos pueblos,pasen

de

la

etapa de sub-desarrollo

a

una

etapa de

desarro-

llo

y

de adelanto

mayor;

y

no

es eso

lo

que queremos.

Ahora

bien,

yo

crao

que

aquel

delegado

tenia

toda

la

taz6n,

Y

entonces

los

problemas

se

complican

muchisimo m6s porque

los

problemas

no

son

entonces

problemas

de

alfabeti-

zaci6n

ni

de

educaci6n

fundamental

ni

de

educaci6n

para

la

comunidad;

los

problemas son

de aculturaci6n

o

de fusi6n

cultural,

de unidad

cultural

como

ha

dicho

el

Dr.

Barrantes.

El

Dr.

Meneses

decia que

el

idioma

espafrol

fue

para

6l

siempre

un

idioma

extranjero; ahora bien,

si

realmente se

quiere

el

desarrollo

del

pais,

y

una

de las

circunstancias fundamentales

para que

el

pais

desarrolle

es

la

unidad

cultural del

mismo,

entonces

tenemos

que

consi-

derar que

la

escuela,

es decir,

la

alfabetizaci6n,

la

educaci6n,

cualquiera

que

sea

su

tipo,

la

escuela

no

puede

hacer

deriko

de

limites

normales

por

ejemplo,

por

lo

menos

dentro de

circunstancias normales

no

lo

puede hacer,

no

puede

hacer sino aquello que

la

sociedad

en

torno le permita

hacer,

no

puede

ir

m6s

all6. Si

en una determinada

sociedad

se

habla

Ia

lengua

quechua,

es

indudable

que

hay

que

enseflar

a

los,

nifios las

nociones

fundamentales

en

la

lengua

que-

chua; pero

yo

creo que

una

de las

condiciones

o

una

de

las

consecuencias

de-

seables

de

este

tipo

de

ensefranza

es

que

el

quechua

pueda

preservarse

y

debe

preseryarse,

tal

como

ha

propuesto

muy bien el

Dr.

Valc6rcel. Pero

si

se

trata

realmente de que

el

idioma

espafiol

no

sea

para

esos

niios un

idioma

petma-

nentemente

extranjero,

entonces

tienen que

acudir en auxilio de

la

escuela

to-

das

las

tdcnicas

de

aculturaci6n,

toda una politica de difusi6n

cultural

que

no

puede

ser

ejecutada

sino

por

el

Estado.

Nosotros,

en

psicologia

hacemos

una distinci6n

muy

elemental

entre idioma

y

lenguaje;

el

idioma

es

una for-

ma del espiritu

objetivo

de

un

pueblo

y

el lenguaje

es

la

forma

que

ese

idioma

tiene en

cada

uno de los

seres

humanos que

hablan;

el

idioma

es

una

forma

social

y

el

lenguaje es

una

forma

de

expresi6n

individual.

Ahora bien,

pero

para

que

el

idioma

sea

realmente

una forma de cultura

nacional

es

preciso

que

a

la

escuela

acudan todas las estructuras de

la

cultura

de

lo

que,

si

uste-

des

quieren, llamamos

cultura

occidental;

es

preciso,

por

ejemplo, que

haya

en el medio de

habla

quechua

y

aymara los instrumentos de

la

tecnologia

mo-

derna

y

adem6s

la

necesidad

de

usailos;

es preciso

que

haya

representantes

de las

profesiones

m6s

importantes

y,

en

suma,

que

haya una

fusi6n cultu-

ral,

que

haya una unidad

cultural. En tanto

que

esta

circulaci6n

cultural

no

se

produzca,

es

nulo

el

esfuerzo

de

la

escuela

por

ensefrar

una

lengua extran-

jera,

es

decir

el

espafiol,

el

idioma oficial del

pais.

Sucederia,

la

verdad,

en

estas condiciones

lo

que

sucede

con

la

ensefranza

del idioma

ingl€s

en

la

edu-

caci6n secundaria.

ActuaLnente en

el

Per6

se gastan posiblemente unos

diez

millones

de

soles

al

afro

para

enseflar

ingl6s

en las

escuelas secundarias del

Per6,

y

con

el

resultado

de

los alumnos,

generalmente,

al

cabo

de

cinco

afros

de

ensefianza

o

al

cabo

de

cinco afios

de

aprendizaje,

despu6s

de

haber

per-

dido

tanto

tiempo

y

tanto

dincro,

no

saben

decir sino

"yes"

y,

posiblemente,