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cuela
primaria
est6
muy
bien, porque
la
alfabetizaci6n
constituye
un
proceso
b6sico
para todo
lo
que
ha
de seguir
despu€s; es
decir,
es
la
etapa preliminar,
la
puerta abierta a todo
el
proceso
de
la
educaci6n
que luego
ha de
constituir
el
fin
para el cual
la
alfabetizaci6n no
es
sino
un
medio;
entonces
es
indudable,
es
absolutamente
indudable que los niflos tienen que ser
alfabetizados
en
la
lengua
en que
hablan, esto es
absolutamente
evidente.
En
otros
paises,
en
los
Estados
Unidos,
por
ejemplo,
la
situaci6n
o
el
problema
puede
tener
as-
pectos
cornpletamente
distintos, p€ro
en
el
Perd
donde
no
s6lo
hay
bilingiiis-
mo sino que en
realidad hay
monolingiiismo, porque las
gentes
no
hablan
sino
el idioma
que hablan
y
una
sola
y
nada
mds,
las
cosas
tienen
un
sentido
muy
nacional;
sin
embargo,
la
alfabetizaa6n de los adultos
es
un
problema
com-
pletamente
distinto;
la
alf.abetizaci6n
de
los
adultos
se
lleva
a
cabo
frecuen-
temente
mediante
campaffas.
Estas
campafras
constituyen
una gran
mentira,
son
una
gran
ficci6n
y
no
obedecen
por
lo
general
sino
a
prop6sitos
puramente
demag6gicos
y
politicos
en
el peor sentido
de
la
palabra,
y
yo
he dado
muchas
veces
un voto
en contra de las
campafras
de alfabetizaci6n,
y
por
eso
me
com-
place
muchlsimo que
el
Dr.
Barrantes
y
eI
Dr.
Salazar
Bondy hayan
expresa-
do
las opiniones que
acabamod
de
escuchar.
Cuando
se
trata
de
las
campafias
de
alfabetizaci6n, se piensa
en
un
fin
cuando solamente es
un
medio.
Ahora
bien,
la
verdad
es
que
yo
tambi6n
creo
que
no
solamente
la
alfabetizaci6n
es-
t6
mal
sino, con perd6n
del
Dr.
Barrantes
ante todo,
la
llamada
educaci6n
fundamental
es
tambidn un
error,
como
finalidad
esto
tambi6n
es
un
error
y
un
error
muy
profundo,
e incluso,
lo
que
se
llama
ahora
la
educaci6n
para
la
comunidad.
Si
este
tipo
de
educaci6n
y
tal
vez
estoy
interpretando
mal al
Dr.
Barrantes, aunque
estoy
seguro
que
al
cabo vamos
a
ser
de una misma
opi-
ni6n,
si
la
educaci6n
llamada fundamental
y
si
esta
educaci6n
para
la
comu-
nidad
se transforma
en
una finalidad,
entonces estamos
errando
el
sentido
de
toda
la
educaci6n.
Alguna
vez, ea
el
afio
1958,
yo
asisti,
en una
asamblea
general
de
la
UNESCO,
a
un
debate
muy
dram6tico entre
el
Delegado
de
Cambodia
y
los
delegados
de otros
paises.
El
delegado
de Cambodia
decia po-
co m6s
o
menos
lo
siguiente: cuando en Estados
Unidos
o
en Inglaterra
o
en
Francia
se
habla de
educaci6n
;qu6
es
aquello en
lo
cual
se piensa? Se
piensa
en
la
educaci6n
primaria para los
niflos,
se piensa
en
la
educaci6n secundaria
para
los
adolescentes
y
en
la
educaci6n
universitaria para los
j6venes;
cuan-
do
los
mismos
sefiores
americanos,
ingleses
o
franceses
hablan
de
educaci6n
para
Cambodia,
;en
qu6
piensan?
En
la
educaci6n
fundamental.
No,
sefiores,
decia, muchas gracias,
no
es
esto
lo
que
queremos
nosotros;
nosotros queremm
un
tipo
de
educaci6n
que pueda
compararse
a
los
de
Europa,
por
supuesto,
teniendo en cuenta todas las
diferencias nacionales,
pero
un
tipo
de
educaci6n
completa,
no
un tipo
de
educaci6n que se detenga simplemente
en
la
educa-
ci6n
firndamental
y
que
busque
como
finalidad
la
enseflanza
de
cudl
es
el
agua
que
hay
que beber
o
de c6mo
fabricar
silos
o
de c6mo
acudir
al
m6dico
y
no al
brujo.
Si
6sta
es
la
educaci6n
que
se
quiere para
nosotros, pues enton-




