8
guefus
p,topietarios
sm
perspectivas
de
propreso
en
sus
ald.eas andinas,
de
siervos
de
hacienda,
de indios cuyo
porvenit
estuyo
sellado
pr
la
persr's'fen-
cia
de
Ia
clasiticaci6n en
casfas,
Iue
u.na
de las
consecuencr'as
m6s
imprtan-
tes
e
irunediata,s
de
intensiticaci6n
del
intercambio
a
que
nos
hemqs
rcIeildo.
La
irlluerrcia
de
este
movimiento sobre
Ia
lenSua
y
la
ailtura
de toda
Ia
po-
blaci6n
andina
Iue,
y,
u$ue
srendo,
muy ptotunda.
Las
escuelas
se multipili-
caton
durante
este
petiodo,
pero
nada
cambiaron en
atanto
a
su
politica
res-
pecto
al
hablante
rativo.
El
quechua,
espciaLmemte,
suflfii un
doble
iue€o,
con*adictorio
de
influertcias.'
por un
lado
se
expandii
hacia
la
costa
y
Ia
*Iva,
con
/o.s
enisrantes;
despert6
el
inter{s de
los
antes
itditerentes
centros
de
es-
tudios
supeabres republicanos;
ta
rcdiod.iiusi6n
se
yio
precisada
a
empleailo
La
mr3sica,
que
pdriattns
denominar,
apropia:damente,quechua,
$an6
un
ex-
tenso
mercado
en
las ciudades
cosfeffas
que habian
sido
fan
des:pootivashacia
Ios "serranos"; peto,
al
mismo
tiempo.,
el
eni$tante
motrclin$ile
o
apenas
bi-
linSiie,
ttataba
de
aprecer
i$rwtante de
xr
len$ua
matetna,
Ia
sepu:ltabae4 la
mer:otialanhelbba aparccer como
un
hablante utbano,
aunque
pad*iera
del
tnenosptecio
de
los
ctiollos,
pues,
en
todo
caso,
tal
menospre,io
no
Ie
heria
tanto como el que ttadicionalmenfe
s-e
demostraba
a
los nonolingiies
quechuae.
Considerumos
gue era
ya
tiempo
de
que /os
especia/r'sfas
de las
disci-
plinas
que
estudian
es/e
imprtantisimo
problema,
se
reunieran
para'
inter-
atnbiar
el
resultado
de
sus esfudios
y
expeiletrcias,
para
analizil
conjunta-
mente
el
tema,
con
Ia
participaciin
de
los
tuncionafios
tecnicos
del
Ministe-
tio de
Educaci6n
sobre
todo,
Wtque,
corno
ya
lo
dijimos,
eI
problema
es, des-
de
hace al6funos
afio.s,
motivo
de
estudr'os
multidisciplrnarios de
alto nivel.
Los
resu/fados
de
esfe debate
y
la
vetsi6n
textual de su
desarrcllo
podian
y,
aca-
so,
debian
oientar
la
plitica
educacional
del
Estado en
eI 6rea
rcspectiva.
CCual
debe
set
o ha
de
ser
eI desfino
del
quechua
en
el
desartollo de
Ia
cultura
petuana,
tal
como
e/1a
se
puso en
mucha,
al
impu'lso
de
tactor*
y
a6lenfes
c.uya
inlluencia
habtia
de
acrecentarse
cada
vez
m4s?
eCuAl
eI
papel
del
castellano?
gEs posible
y
conveniente
eI
empleo
del
quechua
en
la
educa-
ci6n, con
eI
objeto
de llevar
al
monolinSiie
indis,ena
hacia
eI
conocim;ento
vetdadeto,
iluminante
y
no entorpxedot
del
castella,tto?
lLa
corrciencia
valo-
tativa
de su
propia
len$ua,
no
huia
mAs
apto
d
hablante
qu*hua
y
aynara
para
aprender
el
castellano
y,
mediante
esa len6!ua,
asimilar
la
ticnica
y
sa-
biduria
universales
para
eI
desenvolvimiento
realmente
liffir:imode
sus
po-
sibilidades?
Tai
desenvolvimiento
ra
llevaria
a la
mitltiple
poblaci6n
Wtua-
na lacia
una inte$raciin
tanto
m{s
protutda
y
virtualmente
carS,ada
de
Ia
aAxima
promesa
cuanto
m{s lrtcida, de modo que cada rcgi6n
se
sinfiera par-
ticulamente
caractertstica
y,
al
mismo tiempo,
elemento
teando
de
un
todo,
de
una
$tan
unidad
susfenfada
por
Ia
kadici6n,
por
raices
@tnunes
eviden-
tes,
y
tto
pot
la
compdlsidn
externa
que
es,
pot
el
conttario, aislarte
y
dis$t*
gadora?
lVuesfros m:6s
importanfes
educadores, /ln6liiisfas
y
.anttofilo$os,
con




